#BIOGRAFIAS Presenta: EL ARQUITECTO QUE DIJO "MENOS ES ABURRIDO", ROBERT VENTURI
El 25 de junio de 1925, en Filadelfia, Pensilvania, nació Robert Charles Venturi Jr. Su padre, Robert Venturi Sr., y su madre, Vanna Luizi Venturi, lo criaron en la tradición cuáquera—una fe que enfatiza la simplicidad, la igualdad y la luz interior. Irónicamente, este niño criado en la simplicidad cuáquera crecería para desafiar la simplicidad arquitectónica y celebrar la complejidad, la contradicción y el exceso decorativo.
Venturi asistió a la Academia Episcopal en Merion, Pensilvania. Desde joven mostró una inclinación hacia el arte y el diseño, pero también hacia la literatura y la historia. No era el típico estudiante obsesionado solo con dibujo técnico; leía vorazmente, visitaba museos y desarrolló lo que más tarde llamaría un "sentido consciente del pasado."
En 1943, a los 18 años, Venturi ingresó a la Universidad de Princeton. Fueron años transformadores. Estados Unidos estaba en guerra, y el mundo de certezas parecía desmoronarse. Pero en Princeton, Venturi encontró un refugio intelectual. Estudió bajo la dirección del profesor Jean Labatut, quien ofrecía estudios de diseño provocativos dentro de un marco pedagógico Beaux-Arts—una combinación de rigor clásico y experimentación moderna.
Venturi se graduó summa cum laude en 1947, miembro electo de Phi Beta Kappa, y ganador del Premio D'Amato en Arquitectura. En 1950 obtuvo su Maestría en Bellas Artes, también en Princeton. El programa educativo en Princeton fue crucial: le enseñó a ver la arquitectura no como un conjunto de reglas rígidas, sino como un campo de exploración histórica y analítica.
### Roma: El Despertar Barroco (1954-1956)
En 1954, Venturi ganó el prestigioso Premio Roma, una beca que le permitió estudiar durante dos años en la Academia Americana en Roma. Este fue el viaje que cambiaría su vida.
Roma en los años 50 era una ciudad de contrastes: ruinas antiguas junto a edificios barrocos junto a construcciones fascistas de Mussolini junto a la vida cotidiana italiana. Para un joven arquitecto estadounidense educado en el modernismo limpio y racional, Roma fue una revelación y un shock.
Venturi se enamoró del Barroco y el Manierismo—estilos que los modernistas despreciaban como decadentes, excesivos y corruptos. Pero Venturi vio algo diferente: vio la capacidad de articular elementos contradictorios, de subordinar partes a una unidad geométrica global mientras desarrollaba todo tipo de ambigüedades. Estudió obsesivamente a Miguel Ángel, Borromini, Bernini y Palladio.
Pasó días enteros caminando por Roma, dibujando fachadas, midiendo proporciones, fotografiando detalles. Visitó iglesias barrocas donde la arquitectura parecía derretirse y fluir como lava. Estudió la Piazza del Campidoglio de Miguel Ángel, donde la geometría era a la vez rigurosa y juguetona. Analizó las villas de Palladio, donde la simetría clásica se rompía sutilmente con excepciones asimétricas.
En Roma, Venturi desarrolló lo que llamaría su "manifiesto gentil": la idea de que la arquitectura podía—y debía—ser compleja, contradictoria, ambigua, incluso un poco desordenada. La arquitectura no tenía que resolver todas las contradicciones en una síntesis perfecta. Podía aceptarlas, celebrarlas, hacerlas visibles.
### El Aprendizaje con los Maestros (1951-1959)
Antes y después de Roma, Venturi trabajó brevemente con algunos de los arquitectos más importantes de la época.
En 1951 trabajó en la oficina de Eero Saarinen en Bloomfield Hills, Michigan. Saarinen era famoso por sus diseños expresivos y escultóricos—el Gateway Arch de St. Louis, el Terminal TWA en el aeropuerto JFK. De Saarinen, Venturi aprendió que la arquitectura podía ser dramática y simbólica.
Luego trabajó para Louis Kahn en Filadelfia. Kahn se convertiría en la influencia más importante de Venturi. Kahn era un modernista, pero un modernista diferente—uno que respetaba la historia, que hablaba de "lo que el edificio quiere ser", que creía en la monumentalidad y la luz. Kahn le enseñó a Venturi que era posible ser moderno y al mismo tiempo establecer una conexión con el pasado.
Venturi admiraba profundamente a Kahn, pero también vio sus limitaciones. Kahn era demasiado serio, demasiado solemne. Sus edificios eran poderosos pero severos. Venturi pensaba: ¿Por qué la arquitectura no puede ser también divertida? ¿Por qué no puede sonreír?
### La Universidad de Pensilvania y el Encuentro Decisivo (1959-1967)
En 1959, Venturi comenzó a enseñar en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Pensilvania. Fue asistente docente de Louis Kahn, luego instructor y finalmente profesor asociado.
Fue allí, en 1960, donde conoció a Denise Scott Brown.
Denise Scott Brown (nacida Denise Lakofski en 1931 en Nkana, Rhodesia del Norte—actual Zambia) era arquitecta, urbanista y teórica. Había estudiado en la Architectural Association de Londres y en la Universidad de Pensilvania. Era brillante, combativa, apasionada por el urbanismo y la cultura popular.
Scott Brown había perdido a su primer esposo, Robert Scott Brown, en un accidente automovilístico en 1959. Estaba de luto, pero también estaba determinada a continuar con su carrera. Era una de las pocas mujeres en un campo dominado por hombres, y tenía que luchar constantemente por ser tomada en serio.
Cuando Venturi y Scott Brown se conocieron, hubo una conexión intelectual inmediata. Ambos estaban interesados en la arquitectura vernácula, en la cultura popular, en cómo la gente realmente usa los edificios en lugar de cómo los arquitectos piensan que deberían usarlos. Ambos estaban hartos del elitismo del modernismo ortodoxo.
Comenzaron a colaborar. Scott Brown le enseñó a Venturi sobre urbanismo, sobre la importancia del paisaje comercial, sobre cómo leer la ciudad. Venturi le mostró a Scott Brown sus ideas sobre complejidad y contradicción.
Se enamoraron. El 23 de julio de 1967, se casaron en Santa Mónica, California. Fue una sociedad intelectual y romántica que duraría más de 50 años.
### El Libro Que Cambió Todo (1966)
En 1966, a los 41 años, Venturi publicó "Complejidad y Contradicción en la Arquitectura."
El libro se basaba en sus años de investigación en Roma y en sus clases en la Universidad de Pensilvania. Venturi había recibido una beca de la Fundación Graham en 1965 para completarlo.
En la introducción, el famoso historiador de arquitectura Vincent Scully escribió: "Este es probablemente el escrito más importante sobre arquitectura desde la publicación de Vers Une Architecture de Le Corbusier en 1923."
Era un elogio extraordinario. Le Corbusier había sido el arquitecto modernista más influyente del siglo XX. Su libro de 1923 había sido el manifiesto del modernismo. Y ahora Scully estaba diciendo que el libro de Venturi era igual de importante.
Pero el libro de Venturi era radicalmente diferente del de Le Corbusier. Donde Le Corbusier había sido prescriptivo y dogmático—"Una casa es una máquina para vivir"—Venturi era descriptivo y pluralista. Donde Le Corbusier había rechazado la historia y la decoración, Venturi las celebraba.
El libro comenzaba con una declaración provocativa:
> "Hablo de una arquitectura compleja y contradictoria basada en la riqueza y ambigüedad de la experiencia moderna, incluyendo la experiencia que es inherente al arte... Recibo con beneplácito los problemas y exploto las incertidumbres... Me gustan los elementos que son híbridos más que puros, comprometidos más que limpios, distorsionados más que rectos, ambiguos más que articulados, aburridos tanto como interesantes, convencionales más que diseñados, acomodados más que excluidos, redundantes más que simples, reminiscentes tanto como innovadores, inconsistentes y equívocos más que directos y claros. Defiendo la vitalidad desordenada sobre la unidad obvia."
Era una lista de herejías arquitectónicas. Cada frase contradecía las ortodoxias del modernismo.
El libro estaba lleno de análisis de edificios—más de 200 ejemplos—desde el Partenón hasta edificios vernáculos de Nueva Inglaterra, desde palacios renacentistas hasta gasolineras de carretera. Venturi demostraba, a través de incontables ejemplos, que la gran arquitectura siempre había sido compleja y contradictoria.
Analizó las villas de Palladio y mostró que, aunque parecían perfectamente simétricas, contenían pequeñas excepciones y ajustes asimétricos. Estudió las iglesias barrocas y mostró cómo jugaban con capas espaciales y ambigüedades. Examinó edificios de Frank Furness, un arquitecto victoriano de Filadelfia que había sido olvidado y despreciado, y demostró su brillantez compositiva.
El mensaje central era: la arquitectura no tiene que resolver todas las contradicciones en una síntesis perfecta. Puede aceptar las contradicciones, puede ser "tanto esto como aquello" en lugar de "o esto o aquello."
El libro fue traducido a 18 idiomas. Inmediatamente, Venturi se convirtió en una figura controvertida—venerado por algunos, odiado por otros. Los modernistas ortodoxos lo acusaron de traición. Los estudiantes lo adoraban.
### La Casa de la Madre (1964)
Dos años antes de publicar su libro, Venturi diseñó un edificio que ilustraría perfectamente sus ideas: una casa para su madre viuda, Vanna Venturi.
La Casa Vanna Venturi, en el barrio de Chestnut Hill en Filadelfia, se completó en 1964. Es un edificio pequeño—apenas 90 metros cuadrados—pero se convirtió en uno de los edificios más influyentes del siglo XX.
Vista desde la calle, la casa parece un dibujo infantil de "casa": un rectángulo con un techo inclinado. Pero al mirarla más de cerca, nada es simple.
La fachada frontal es casi simétrica, pero no del todo. Hay una enorme chimenea en el centro, pero la chimenea está dividida por una abertura que es demasiado grande para ser funcional—es simbólica. El frontón (el triángulo del techo) está "roto"—tiene una grieta en el medio. La entrada parece enorme por la sombra que proyecta, pero en realidad es modesta.
Hay un arco sobre la entrada que no es estructural—es simplemente decoración aplicada. Hay una ventana cuadrada para la cocina que parece sacada de un edificio industrial. Hay molduras clásicas que no cumplen ninguna función estructural.
En el interior, todo está articulado alrededor de la chimenea central, como en las casas inglesas del siglo XVII o las casas de Frank Lloyd Wright. Pero la escalera se curva torpemente alrededor de la parte trasera de la chimenea, como si cada elemento compitiera por el centro de la habitación.
La casa es a la vez simple y compleja, grande y pequeña, clásica y moderna. Algunos elementos son "buenos" en un nivel y "malos" en otro. La casa acepta estas contradicciones en lugar de resolverlas.
Venturi escribió sobre la casa:
> "Algunos han dicho que la casa de mi madre parece un dibujo de niños—representando los elementos básicos de refugio... Me gusta pensar que es algo que alcanza otra esencia, esa del género de que es una casa y es elemental."
La casa ganó el Premio Twenty-Five Year Award del AIA en 1989—un premio que se otorga solo a edificios que han demostrado importancia duradera. En 2005, el Servicio Postal de Estados Unidos la reconoció como una "Obra Maestra de la Arquitectura Moderna Americana" e imprimió un sello postal con su imagen.
### Yale y Las Vegas (1968)
A mediados de los años 60, Venturi enseñó una serie de estudios en la Escuela de Arquitectura de Yale. El más famoso fue un estudio en 1968 que dirigió junto con Denise Scott Brown y Steven Izenour.
El tema: Las Vegas.
En 1968, Las Vegas era considerado el epítome del mal gusto, la vulgaridad capitalista, el infierno kitsch. Era exactamente el tipo de lugar que los arquitectos educados supuestamente debían despreciar.
Pero Venturi, Scott Brown e Izenour llevaron a un grupo de estudiantes a Las Vegas durante dos semanas. No fueron a juzgar. Fueron a aprender.
Documentaron meticulosamente el Strip de Las Vegas—la famosa calle comercial llena de casinos, hoteles y carteles gigantes. Fotografiaron, midieron, mapearon, analizaron. Estudiaron cómo funcionaban los edificios como signos, cómo comunicaban con conductores que pasaban a 70 kilómetros por hora.
Observaron que en Las Vegas, el cartel era más importante que el edificio. Los casinos eran básicamente cajas funcionales decoradas con letreros espectaculares. La arquitectura se había reducido a comunicación pura.
Venturi, Scott Brown e Izenour identificaron dos tipos de edificios:
1. **El Pato**: Un edificio donde la forma arquitectónica se convierte en un símbolo. Llamado así por "The Big Duck", un puesto de venta de huevos en Long Island con forma de pato gigante. La forma simbólica se apropia completamente de la arquitectura.
2. **El Cobertizo Decorado**: Una caja funcional con ornamentación aplicada independientemente. El edificio es simple, pero su superficie está decorada con signos, símbolos, gráficos.
La mayoría de los edificios de Las Vegas eran "cobertizos decorados". Y Venturi argumentaba que esto no era algo malo—era honesto, eficiente, comunicativo.
### "Aprendiendo de Las Vegas" (1972)
En 1972, Venturi, Scott Brown e Izenour publicaron "Learning from Las Vegas: The Forgotten Symbolism of Architectural Form."
El libro era aún más provocativo que "Complejidad y Contradicción." Si el primer libro había sido un "manifiesto gentil", este era un mazazo directo al elitismo arquitectónico.
El libro argumentaba que los arquitectos debían aprender del paisaje comercial vernáculo—de Las Vegas, de los suburbios, de las franquicias de comida rápida, de los centros comerciales. Estos lugares reflejaban cómo la gente realmente vivía y lo que realmente valoraba.
El libro contenía la famosa pregunta: "¿No es Main Street casi perfecta?"
Para los modernistas que creían que toda la arquitectura histórica y comercial debía ser demolida y reemplazada con torres en parques, esta pregunta era escandalosa. Pero Venturi la planteaba en serio.
Venturi acuñó la frase "Menos es aburrido" ("Less is a bore")—una parodia directa de la famosa máxima de Mies van der Rohe "Menos es más" ("Less is more").
Años después, Venturi se arrepentiría de esa frase. En una entrevista dijo:
> "De todo lo que he escrito y dicho en mi vida, que ha sido mucho, no hay nada de lo que me arrepienta o que quiera retirar, excepto quizás la frase 'Menos es Aburrido'. Aquello era una rebeldía contra la simpleza insulsa de lo que yo llamaría la arquitectura moderna tardía. Era una frase retórica. Desde nuestra perspectiva actual, no me cabe duda de que Mies es uno de los grandes maestros de este siglo en la arquitectura y todos los arquitectos deberíamos besar los pies de Mies van der Rohe por todos sus logros y lo que podemos aprender de él."
Pero el daño—o el servicio, dependiendo del punto de vista—ya estaba hecho. "Menos es aburrido" se convirtió en el grito de batalla del postmodernismo.
### La Sociedad: Venturi, Rauch y Scott Brown (1964-2012)
En 1960, Venturi creó su propia firma, Venturi and Short, con William Short. Cuando John Rauch reemplazó a Short en 1964, el nombre cambió a Venturi and Rauch.
En 1969, dos años después de su matrimonio, Denise Scott Brown se unió como socia a cargo de planificación. En 1980, el nombre de la firma se convirtió en Venturi, Rauch and Scott Brown. Después de que Rauch renunció en 1989, se convirtió en Venturi, Scott Brown and Associates (VSBA).
La firma, con sede en Manayunk (un barrio de Filadelfia), fue galardonada con el Architecture Firm Award del Instituto Americano de Arquitectura en 1985—un reconocimiento de su importancia colectiva.
La obra construida de VSBA era tan ecléctica y diversa como su teoría. Diseñaron:
- **Guild House** (1964, Filadelfia): Una residencia de ancianos con fachada clásica y una antena de televisión dorada gigante en la azotea (un símbolo pop de la vida de los ancianos).
- **Fire Station #4** (1968, Columbus, Indiana): Una estación de bomberos con gráficos superdimensionados.
- **Ampliación del Allen Memorial Art Museum** (1976, Oberlin College, Ohio): Una adición moderna a un edificio renacentista italiano, con patrones de tablero de ajedrez en la fachada.
- **Franklin Court** (1976, Filadelfia): Un monumento a Benjamin Franklin que utiliza un esqueleto fantasmal de acero para marcar donde estuvo su casa.
- **Sainsbury Wing, National Gallery** (1991, Londres): Una adición controvertida a uno de los museos más importantes del mundo, diseñada para ser respetuosa pero no sumisa al edificio original.
- **Seattle Art Museum** (1991): Un museo urbano con gráficos coloridos y decoración aplicada.
- **Gordon Wu Hall** (1983, Princeton): Un edificio de dormitorios universitarios que parece un castillo gótico reinterpretado en estilo pop.
Los edificios de VSBA a menudo parecían dibujos bidimensionales convertidos en arquitectura tridimensional. Usaban colores brillantes, patrones gráficos, elementos históricos reinterpretados de manera irónica. Algunos los amaban; otros los odiaban.
El crítico de arquitectura del New York Times, Paul Goldberger, escribió que los edificios de Venturi "no son cómodos. No se contentan con entretener o complacer. Insisten en que pensemos."
### El Premio Pritzker y la Controversia (1991)
En 1991, Robert Venturi recibió el Premio Pritzker de Arquitectura—el equivalente arquitectónico del Premio Nobel. Era el más alto honor en el campo.
Pero hubo un problema: el premio fue otorgado solo a Venturi, no a Denise Scott Brown.
Esto fue especialmente doloroso porque durante más de 20 años, Venturi y Scott Brown habían trabajado como socios iguales. Habían escrito libros juntos. Habían enseñado juntos. Habían diseñado edificios juntos. En el discurso de aceptación del Pritzker, Venturi incluso mencionó que Scott Brown realizaba "más del 50% del trabajo."
Pero el jurado del Pritzker no la reconoció. La razón nunca fue clara, pero muchos sospechaban que era sexismo institucional.
Scott Brown se negó a asistir a la ceremonia. Escribió artículos sobre la invisibilidad de las mujeres en la arquitectura. El tema se convirtió en una herida abierta en su carrera.
En 2013, un grupo de estudiantes de la Escuela de Diseño de Harvard inició una petición en internet solicitando que el Premio Pritzker fuera otorgado retroactivamente a Scott Brown. La petición reunió más de 20,000 firmas, incluyendo la de Robert Venturi.
En junio de 2013, el comité del Pritzker se reunió y... decidió no reconocer retroactivamente a Scott Brown. Emitieron una declaración fría diciendo que los premios no se pueden otorgar retroactivamente.
Fue una decisión que muchos consideraron cobarde e injusta. Scott Brown respondió con dignidad, diciendo: "Al menos la conversación sobre las mujeres en la arquitectura finalmente está sucediendo."
### Redención Parcial: La Medalla de Oro del AIA (2016)
En noviembre de 2015 se anunció que Robert Venturi y Denise Scott Brown conjuntamente recibirían la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectura en 2016—el premio de arquitectura más importante de Estados Unidos.
Era un reconocimiento tardío pero significativo de su asociación igualitaria. Tenían 90 y 84 años respectivamente.
En la ceremonia, Scott Brown dijo:
> "Es maravilloso ser reconocida junto a Bob. Hemos trabajado como socios durante medio siglo. Esta medalla finalmente reconoce eso."
Venturi, cuya salud ya estaba declinando, sonrió pero dijo poco. Su mente estaba siendo afectada por el Alzheimer.
### Influencias y Legado Intelectual
Las influencias de Venturi eran eclécticas:
**Louis Kahn**: Su maestro le enseñó que la arquitectura moderna podía tener conexiones con el pasado y monumentalidad.
**El Barroco y el Manierismo**: Estos estilos históricos le mostraron cómo articular elementos contradictorios en una unidad compleja.
**Palladio**: El arquitecto renacentista era su guía. Venturi escribió extensamente sobre cómo las villas aparentemente simétricas de Palladio contenían sutiles asimetrías y excepciones.
**Le Corbusier**: Aunque criticaba el modernismo ortodoxo, Venturi admiraba profundamente a Le Corbusier. Decía que "el movimiento moderno era casi correcto" (almost all right).
**Alvar Aalto**: Venturi escribió que la obra de Aalto era "la más significativa de todas las obras de los maestros modernos... la más conmovedora, la más relevante y la más rica de la que aprender."
**Pop Art**: Venturi fue contemporáneo del movimiento Pop Art y compartía su valoración de la cultura comercial y los objetos de consumo.
**Arquitectura vernácula**: Admiraba los edificios ordinarios, los rótulos de carretera, las franquicias comerciales—cosas que otros arquitectos despreciaban.
**Frank Furness**: Rescató del olvido a este arquitecto victoriano de Filadelfia, mostrando la complejidad de sus diseños.
Venturi también influenció a generaciones de arquitectos. Aunque se le llama "el padre del postmodernismo", él siempre insistió en que practicaba arquitectura moderna. Influyó en arquitectos como Robert A.M. Stern, Michael Graves, Charles Moore, Philip Johnson (en su fase postmoderna), Rem Koolhaas y James Stirling.
### Los Últimos Años (2012-2018)
En 2012, a los 87 años, Venturi se retiró. La firma VSBA continuó bajo nuevo liderazgo.
Los últimos años de Venturi fueron difíciles. Desarrolló Alzheimer y gradualmente perdió sus capacidades cognitivas. Scott Brown cuidó de él con devoción.
El 18 de septiembre de 2018, Robert Venturi murió en su casa de Filadelfia por complicaciones del Alzheimer. Tenía 93 años.
Michael Kimmelman, crítico de arquitectura del New York Times, tuiteó:
> "Descanse en paz el gran e inspirador Robert Venturi, quien abrió millones de ojos y formas completamente nuevas de pensar sobre la riqueza de nuestro entorno arquitectónico, y cuya obra diversa con Denise Scott Brown contiene una mezcla de ingenio y humanidad que continúa trascendiendo etiquetas y tiempo."
### Reflexión Final: El Hombre Que Salvó la Arquitectura de Sí Misma
A Venturi se le ha descrito como "el arquitecto que salvó la arquitectura moderna de sí misma."
¿Qué significa esto?
En los años 50 y 60, el modernismo ortodoxo se había vuelto rígido, dogmático y aburrido. Los edificios modernistas tardíos eran cajas de vidrio repetitivas, plazas vacías y estériles, torres de vivienda social deshumanizadas. El modernismo, que había comenzado como un movimiento liberador, se había convertido en una nueva ortodoxia opresiva.
Venturi abrió las puertas. Dijo: la historia está bien. La decoración está bien. El color está bien. La complejidad está bien. La contradicción está bien. Lo ordinario está bien. Main Street está casi bien.
No estaba diciendo que todo vale. Estaba diciendo que el arquitecto debe ser consciente, reflexivo, analítico. Debe aprender del pasado. Debe aprender de la cultura popular. Debe aceptar las complejidades de la vida moderna en lugar de imponer un orden simplista.
Venturi hizo la arquitectura más inclusiva, más democrática, más divertida. Permitió que generaciones de arquitectos exploraran caminos que habían sido prohibidos por el modernismo ortodoxo.
Pero también tuvo sus críticos. Algunos lo acusaron de promover el kitsch, el pastiche superficial, la arquitectura como chiste. El postmodernismo que Venturi inspiró (aunque él rechazara la etiqueta) a veces producía edificios que parecían disfraces de Halloween—columnas griegas pegadas a rascacielos, frontones gigantes sobre bancos, decoración histórica aplicada sin sentido.
Venturi siempre insistió en que él no promovía la decoración superficial, sino la complejidad y la riqueza de significado. Pero el mensaje a veces se perdió en la traducción.
Quizás su contribución más importante no fueron edificios específicos, sino libros y ideas. Cambió la forma en que pensamos sobre arquitectura. Hizo posible conversaciones que antes eran imposibles.
En uno de sus ensayos, Venturi escribió:
> "Cuando era joven, una forma segura de distinguir a los grandes arquitectos era a través de la consistencia y originalidad de su trabajo... Esto ya no debería ser así. Donde la fortaleza de los maestros modernos residía en la consistencia, la nuestra debería residir en la diversidad."
Esta fue la lección de Venturi: no hay una sola manera correcta de hacer arquitectura. Hay muchos caminos. El arquitecto debe ser lo suficientemente inteligente, educado y reflexivo para elegir el camino apropiado para cada situación.
Robert Venturi—cuáquero de Filadelfia, admirador del Barroco, amante de Las Vegas, esposo de Denise Scott Brown, arquitecto, escritor, profesor, provocador—nos dejó un mundo arquitectónico más rico, más complejo, más contradictorio y, sí, más divertido de lo que lo encontró.
Como él mismo dijo: "Abogo por una vitalidad desordenada sobre la unidad obvia."
Y eso, en el siglo XXI, sigue siendo un consejo valioso.
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