(#BIOGRAFIAS) El poeta que filmó la realidad y murió por ella, Pier Paolo Pasolini
El 2 de noviembre de 1975, en una playa de Ostia cerca de Roma, un cuerpo casi irreconocible yacía junto a un Alfa Romeo. Pier Paolo Pasolini, uno de los intelectuales más brillantes y controvertidos de Italia, había sido salvajemente golpeado, atropellado varias veces con su propio coche, con múltiples huesos rotos y los testículos aplastados con lo que parecía una barra de metal. Su cuerpo había sido parcialmente quemado con gasolina después de la muerte. Tenía 53 años.
Era la misma fecha en que morirían, años después, Cecilia Casanova, Inés Arredondo y Hans Erich Nossack —como si ese día del año tuviera una extraña afinidad con los artistas que se atrevieron a mirar demasiado de cerca la verdad.
La noche anterior, Pasolini había dado una entrevista a Stampa Sera en la que recordaba el peligro del fascismo. Semanas antes, había estrenado Saló o los 120 días de Sodoma, su película más brutal y perturbadora, que había generado amenazas de muerte. Estaba trabajando en Petróleo, una novela-documental en la que denunciaba oscuros negocios en los más altos niveles del gobierno y el mundo corporativo: la ENI, la CIA, la Mafia.
Su asesinato conmocionó a Italia y al mundo. Cincuenta años después, las circunstancias y la autoría siguen siendo objeto de debate. Pero quizás eso es apropiado para un hombre cuya vida entera fue una provocación, una pregunta sin respuesta fácil, una contradicción viviente: comunista y católico, marxista y místico, poeta del pueblo y cineasta de élite, abiertamente homosexual en una Italia profundamente homofóbica.
Los primeros años: hijo del ejército, poeta del Friul
Pier Paolo Pasolini nació el 5 de marzo de 1922 en Bolonia, una ciudad de tradición política izquierdista. Era hijo de Carlo Alberto Pasolini, teniente del ejército italiano, y de Susanna Colussi, maestra de educación elemental. Como él mismo diría más tarde, era hijo de una familia representativa de la unidad italiana: "Mi padre desciende de una antigua familia noble de la Romaña; mi madre, por el contrario, procede de una familia de campesinos friulanos que alcanzaron la condición pequeño-burguesa. La madre de mi madre era piamontesa, pero con vínculos con Sicilia y la región de Roma".
Sus padres se habían casado en 1921, y Pier Paolo fue llamado así por un tío paterno. En 1923, cuando Pier Paolo tenía apenas un año, la familia se mudó a Conegliano, y en 1925 a Belluno, ambas en la región del Véneto, donde nació su hermano menor Guidalberto, a quien llamaban Guido.
La infancia de Pasolini estuvo marcada por la inestabilidad. En 1926, su padre fue arrestado por deudas de juego. Su madre se mudó con los hijos a la casa de su familia en Casarsa della Delizia, en la región del Friul. Ese mismo año, irónicamente, Carlo Alberto fue el primero en detener e identificar al joven Anteo Zamboni, quien acababa de intentar asesinar a Benito Mussolini. El padre de Pasolini estaba convencido de las virtudes del fascismo italiano.
Fue en Casarsa, en 1929, cuando Pier Paolo comenzó a escribir poemas inspirado por la belleza natural del lugar. Tenía apenas siete años. Una de sus primeras influencias fue el trabajo de Arthur Rimbaud —apropiado para un niño que se convertiría en un poeta maldito a su manera.
La adolescencia errante: formación en movimiento
En 1931, el padre de Pasolini fue destinado a Idria (ahora Idrija, en Eslovenia) en el margen juliano. En 1933 se mudaron a Cremona en Lombardía, y más tarde a Scandiano y Reggio Emilia. Pasolini tuvo una difícil adaptación a todos estos cambios constantes. Utilizó su tiempo libre en engrandecer sus lecturas de poesía y literatura: Dostoyevsky, Tolstói, Shakespeare, Coleridge, Novalis. Gradualmente se fue alejando del fervor religioso de sus primeros años.
En la escuela de Reggio Emilia, conoció a su primer verdadero amigo, Luciano Serra. Los dos estuvieron más tarde juntos en Bolonia, donde Pasolini pasó siete años mientras terminaba la educación secundaria. Aquí cultivó nuevas pasiones, entre ellas el fútbol —sería seguidor del Bologna F.C. toda su vida. Con sus amigos Ermes Parini, Franco Farolfi y Elio Meli formó un grupo dedicado a discusiones literarias.
Publicó por primera vez a los 19 años, mientras estudiaba en la Universidad de Bolonia. En 1939, se graduó del Liceo Luigi Galvani y entró al Colegio de Literatura de la Universidad de Bolonia, descubriendo nuevos temas como la filología y las figuras estéticas de las artes. También frecuentaba el club de cine local. Tomó parte, como era obligatorio, en las competencias deportivas y culturales del gobierno fascista.
Pasolini siempre mostró a sus amigos un exterior viril y fuerte, ocultando totalmente su turbulencia interior. En sus poemas de ese período comenzó a incluir fragmentos en friulano, un lenguaje minoritario que no hablaba pero que podía leer. "Aprendo esto como un acto místico de amor, lo mejor del felibrismo, parecido a los poetas provenzales", diría.
Como joven adulto, Pasolini se identificaba como ateo. Pero su relación con el catolicismo sería mucho más compleja de lo que esa declaración sugiere.
El descubrimiento del friulano: una lengua virgen
Después del verano en Casarsa en 1941, Pasolini publicó su primera colección de poemas en friulano: Poesie a Casarsa (Poesías a Casarsa). El trabajo fue apreciado y notado por intelectuales y críticos como Gianfranco Contini, Alfonso Gatto y Antonio Russi. Sus pinturas también fueron bien recibidas.
Para Pasolini, el friulano representaba algo más que un idioma regional. Era una lengua "virgen" y "absoluta", no contaminada por los siglos de uso literario que cargaba el italiano estándar. En el friulano, podía expresar algo puro, primitivo, esencial. Era el idioma de su madre, de Casarsa, de un mundo rural que aún no había sido corrompido por la modernidad.
Pasolini fue director en jefe de la revista Il Setaccio (El tamiz), pero acabó siendo despedido por conflictos con el director, quien estaba alineado con el régimen fascista. Un viaje a Alemania le ayudó también a percibir el estatus "provinciano" de la cultura italiana en ese momento. Estas experiencias le dieron a Pasolini nuevos pensamientos sobre la cultura política del fascismo y gradualmente comenzó a desarrollar su posición comunista.
La guerra y la tragedia: la muerte de Guido
En 1942, la familia tomó refugio en Casarsa, considerado un lugar más tranquilo para esperar la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, una decisión muy común entre las familias de militares italianos. En las semanas después del armisticio del 8 de septiembre de 1943, Pasolini fue reclutado. Su regimiento fue capturado y hecho prisionero por la Wehrmacht alemana tras la rendición de Italia, pero Pier Paolo logró escapar disfrazado de paisano, encontrando el camino de vuelta a Casarsa.
Aquí se unió con un grupo de jóvenes fanáticos del lenguaje friulano, quienes querían dar a Casarsa un estatus igual a Údine como estándar regional. En 1943, fundó la Academiuta di lenga furlana (Academia de la lengua friulana) con otros estudiantes. Desde mayo de 1944 publicaron una revista titulada Stroligùt di cà da l'aga. Mientras tanto, Casarsa sufría los bombardeos aliados y las fuerzas de ocupación alemanas intentaban forzar a los jóvenes a enrolarse en la República Social Italiana, mientras la actividad partisana se intensificaba.
Pasolini intentó permanecer apartado de estos eventos violentos. Él, su madre y otros colegas enseñaban a estudiantes en las escuelas de Pordenone o de Údine, comenzando en octubre de 1943. Este trabajo educacional era considerado ilegal y fue suspendido en febrero de 1944. Se dice que fue durante este período cuando tuvo su primera experiencia homosexual con uno de sus estudiantes.
Su hermano Guido, de apenas 19 años, tomó un camino diferente. Se unió al Partido de Acción y a la Brigada Ossopo-Friuli, uniéndose a los partisanos en los bosques cerca de Eslovenia.
El 12 de febrero de 1945, Guido fue asesinado en una emboscada tendida por los partisanos de las guerrillas yugoslavas de Tito. La emboscada no fue obra de los alemanes o fascistas italianos, sino de otros partisanos —comunistas yugoslavos que veían a las brigadas como Ossopo como rivales por el control del territorio.
Este episodio fue una tragedia angustiosa y devastadora para Susanna y su hijo. La muerte de Guido perseguiría a Pasolini el resto de su vida. Su hermano menor, idealista y puro, había muerto en la confusión fratricida de la guerra partisana. Era una imagen de la inocencia destruida que Pasolini volvería una y otra vez en su obra.
Seis días después de la muerte de Guido, Pasolini y otros fundaron formalmente la Academia Friulana de la Lengua (Academiuta di lenga furlana). Mientras tanto, su padre Carlo Alberto, que había sido hecho prisionero en Kenia, fue detenido de nuevo en noviembre de 1945 tras su regreso a Italia, en conexión con la muerte de Guido —las acusaciones nunca fueron del todo claras. Finalmente se quedó en Casarsa, el pueblo natal de Susanna.
También en noviembre de 1945, Pier Paolo se graduó de la universidad tras presentar una tesis final sobre los trabajos de Giovanni Pascoli (1855-1912), poeta y erudito clásico italiano.
El Partido Comunista: amor complicado
El 30 de octubre de 1945, Pasolini se unió a la asociación Patrie tal Friul, fundada en Údine. Quería un Friul basado en su tradición, apegado a la Iglesia católica, pero dedicado al progreso cívico y social, en oposición a los autonomistas que querían preservar sus privilegios basados en el "inmovilismo". También criticó al Partido Comunista Italiano (PCI) por su oposición a la devolución regional y su preferencia por el centralismo estatal. Fundó el partido Movimento Popolare Friulano, pero finalmente renunció al darse cuenta de que estaba siendo manipulado encubiertamente por los democratacristianos.
El 26 de enero de 1947, Pasolini escribió una declaración que se publicó en la página frontal del periódico Libertà: "En nuestra opinión, pensamos que actualmente solo los comunistas son capaces de suministrar una nueva cultura". Esto generó controversia, en parte debido al hecho de que todavía no era miembro del PCI.
Inspirado por los escritos de Antonio Gramsci —el teórico marxista italiano que había muerto en prisión bajo el fascismo— Pasolini intentó fusionar los principios marxistas con un catolicismo radical. Era una posición casi única: se llamaba a sí mismo un "marxista católico". Para él, no había contradicción. El comunismo y el cristianismo primitivo compartían, en su opinión, el mismo impulso hacia la justicia social y la solidaridad con los pobres.
Después de unirse al PCI, tomó parte en varias demostraciones. En mayo de 1949, asistió al Congreso de Paz en París. Observando las luchas de trabajadores y campesinos, y viendo los enfrentamientos contra la policía, comenzó a concebir su primera novela.
Durante este período, mientras aceptaba el puesto de maestro en una escuela secundaria, sobresalía en la sección local del Partido Comunista como un hábil escritor que desafiaba la noción del comunismo como contrario a los valores cristianos. Pero tanto la dirigencia del Partido como los democratacristianos locales y el clero católico tomaron nota. En el verano de 1949, un sacerdote católico le advirtió a Pasolini que renunciara al marxismo-leninismo o perdería su puesto de maestro.
El escándalo de Ramuscello: expulsión y exilio
En septiembre de 1949, estalló un pequeño escándalo durante un festival local en Ramuscello. Alguien informó al sargento local de los Carabinieri, Cordovado, de conducta sexual inapropiada (masturbación) por parte de Pasolini con tres jóvenes de dieciséis años y menores después de bailar y beber. Cordovado citó a los padres de los muchachos, quienes se negaron a presentar cargos a pesar de la insistencia de Cordovado. Sin embargo, Cordovado elaboró un informe, y el informante elaboró públicamente sus acusaciones, provocando un escándalo público.
Un juez en San Vito al Tagliamento acusó a Pasolini de "corrupción de menores y actos obscenos en lugares públicos". Tanto él como el joven de 16 años fueron acusados.
Al mes siguiente, cuando fue interrogado, Pasolini no negó los hechos, pero habló de un "impulso literario y erótico" y citó a André Gide, laureado con el Premio Nobel de Literatura en 1947. Cordovado informó a sus superiores y la prensa regional intervino. Según Pasolini, los democratacristianos instigaron todo el asunto para manchar su nombre. Fue despedido de su trabajo en Valvasone.
En octubre de 1949, después de poco más de dos años de militancia, fue expulsado del Partido Comunista Italiano "por indignidad moral", debido a su conocida homosexualidad, ya que la consideraban una "degeneración burguesa". Para Pasolini, que había visto al PCI como su hogar político y espiritual, la expulsión fue una traición devastadora.
Dirigió una carta crítica al jefe de la sección, su amigo Ferdinando Mautino, y afirmó que estaba siendo sujeto a un "tacticismo" del PCI. En el partido, la expulsión fue opuesta por Teresa Degan, colega de Pasolini en educación. También le escribió una carta a ella admitiendo su pesar por ser "tan ingenuo, incluso indecentemente".
Los padres de Pasolini reaccionaron con ira y la situación familiar también se volvió insostenible. A finales de 1949, decidió mudarse a Roma junto con su madre, buscando comenzar una nueva vida.
Roma: el inframundo como inspiración
En enero de 1950, Pasolini y su madre Susanna de 59 años llegaron a Roma prácticamente sin dinero. Fue absuelto de dos cargos de indecencia en 1950 y 1952, pero el daño a su reputación estaba hecho.
Después de un año refugiados en el apartamento de un tío materno cerca de Piazza Mattei, Pasolini y su madre se mudaron a un suburbio destartalado llamado Rebibbia, junto a una prisión, donde vivieron durante tres años. Rebibbia era una de las infames borgate —barrios marginales donde vivían inmigrantes proletarios pobres, a menudo en condiciones sanitarias y sociales horribles.
En lugar de pedir ayuda a otros escritores, Pasolini prefirió ir por su propio camino. Encontró trabajo en los estudios cinematográficos de Cinecittà y vendía sus libros en las bancarelle (puestos callejeros) de Roma. En 1951, con la ayuda del poeta Vittorio Clemente, encontró trabajo como profesor de secundaria en Ciampino, justo a las afueras de la capital. Tenía un largo viaje que implicaba dos cambios de tren y ganaba un salario miserable de 27,000 liras.
Pero Roma le dio algo invaluable: un nuevo mundo que explorar. Pasolini transfirió su inspiración del campo friulano a este suburbio romano. Las borgate, con sus pimps, prostitutas, ladrones y sottoproletariato (subproletariado), se convirtieron en su nuevo territorio poético y político.
Los años cincuenta: literatura y escándalo
En 1954, Pasolini, que ahora trabajaba para la sección literaria de Cinecittà, dejó su trabajo de maestro y se mudó al barrio de Monteverde. Su prima Graziella se mudó con ellos. También acomodaron al padre enfermo de Pasolini, Carlo Alberto, cirrótico, quien murió en 1958.
Ese año, Pasolini publicó La meglio gioventù (La mejor juventud), su primera colección importante de poemas friulanos. En 1955 publicó su primera novela, Ragazzi di vita (traducida como Muchachos de la calle o Chavales del arroyo), que trataba sobre el lumpenproletariado romano.
La obra tuvo gran éxito comercial pero fue mal recibida por el establishment del PCI y, lo más importante, por el gobierno italiano. Inició una demanda por "obscenidad" contra Pasolini y su editor, Garzanti. Aunque fue exonerado, Pasolini se convirtió en objetivo de insinuaciones, especialmente en la prensa sensacionalista.
En 1955, junto con Francesco Leonetti, Roberto Roversi y otros, Pasolini editó y publicó una revista de poesía llamada Officina. La revista cerró en 1959 después de catorce números. Ese año también publicó su segunda novela, Una vita violenta (Una vida violenta), que, a diferencia de la primera, fue abrazada por la esfera cultural comunista.
En 1957 publicó Le ceneri di Gramsci (Las cenizas de Gramsci), que ganó el Premio Viareggio. Era una colección de poemas que expresaba tensiones atormentadas entre razón y corazón, así como las dialécticas ideológicas existentes dentro del comunismo: un debate sobre libertad artística, realismo socialista y compromiso. El poema título lo escribió frente a la tumba de Antonio Gramsci en el cementerio protestante de Roma.
El contexto histórico: Italia de posguerra
Para entender a Pasolini, hay que entender la Italia en la que vivió. Nació al final de la Primera Guerra Mundial, creció durante el fascismo de Mussolini, vivió la Segunda Guerra Mundial y presenció la transformación radical de Italia en las décadas de posguerra.
La Italia de los años cincuenta y sesenta experimentó el llamado "milagro económico" (miracolo economico): un período de rápida industrialización y crecimiento económico que transformó al país de una sociedad predominantemente agraria a una potencia industrial. Roma, en particular, se expandió exponencialmente, absorbiendo a campesinos del sur que buscaban trabajo en la capital.
Pero esta modernización tuvo un costo. La cultura popular tradicional —la de los campesinos, los artesanos, las comunidades rurales— estaba siendo destruida. La televisión, el consumismo, la americanización de la cultura italiana: todo esto horrorizaba a Pasolini. Veía la "sociedad de consumo" (società dei consumi) como un nuevo tipo de fascismo, más insidioso que el anterior porque no necesitaba violencia explícita para imponer conformidad.
Políticamente, Italia estaba dominada por la Democracia Cristiana (DC), un partido conservador fuertemente vinculado a la Iglesia católica y apoyado por Estados Unidos como baluarte contra el comunismo en la Guerra Fría. El PCI era fuerte pero permanentemente excluido del poder. La tensión entre estas dos "iglesias" —la católica y la comunista— definió la vida política y cultural italiana.
Pasolini estaba atrapado entre ambas, criticado por ambas, en casa en ninguna.
El cine: una nueva forma de escribir la realidad
En 1957, Pasolini comenzó su colaboración con Federico Fellini, trabajando en el diálogo para las secciones en dialecto romano de Noches de Cabiria. Fellini también le pidió que trabajara en el diálogo de algunos episodios de La dolce vita.
En 1961, Pasolini debutó como director con Accattone, ambientada nuevamente entre las comunidades marginales de Roma, una historia de proxenetas, prostitutas y ladrones que contrastaba con la recuperación económica de posguerra de Italia. Aunque Pasolini intentó distanciarse del neorrealismo, se considera un tipo de segundo neorrealismo. La película despertó controversia y escándalo, con conservadores demandando una censura más estricta por parte del gobierno.
Pasolini hizo la película con Franco Citti, uno de sus actores fetiche, quien junto a su hermano Sergio Citti había sido alumno de Pasolini cuando era profesor. La música de la película era de Bach —música sagrada para una historia profana. Era típico de Pasolini: fusionar lo hierático con lo cotidiano, lo sagrado con lo sórdido.
En 1962 vino Mamma Roma, con Anna Magnani en una de sus interpretaciones más aplaudidas. La película cuenta la historia de una prostituta que intenta comenzar una nueva vida con su hijo adolescente. Fue considerada una afrenta a los ideales públicos y la moralidad de la época. Se convirtió casi desde su estreno en una de las cumbres del cine italiano de los sesenta.
En 1963, el episodio "La ricotta" (La requesón), incluido en la película antológica Ro.Go.Pa.G., fue censurado, y Pasolini fue juzgado y condenado a cuatro meses de cárcel por "ofensa al estado italiano y la religión".
El Evangelio según San Mateo: el ateo que filmó a Cristo
En 1964, Pasolini rompió con su trayectoria anterior con Il Vangelo secondo Matteo (El Evangelio según San Mateo). Recordemos que era un reconocido ateo que había sido condenado por posiciones anticlericales. Sin embargo, presentó el pasaje bíblico en una lectura marxista, mostrando a Jesús como un revolucionario social. A pesar de todo, el director de L'Osservatore Romano (el periódico del Vaticano), Giovanni Maria Vian, la calificaría como "una de las más bellas jamás rodada sobre la vida de Jesús".
La película es austera, de estilo documental, filmada en blanco y negro en las regiones pobres del sur de Italia. Jesús, interpretado por el estudiante español Enrique Irazoqui, es un campesino descalzo. No hay sentimentalismo ni misticismo barato. Es una representación materialista del cristianismo primitivo.
Pasolini dedicó la película a la memoria del Papa Juan XXIII, el papa reformista que había convocado el Concilio Vaticano II. La película ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia.
Durante este período, Pasolini viajaba frecuentemente al extranjero: a India en 1961 (con Elsa Morante y Alberto Moravia) y de nuevo en 1968; a Sudán y Kenia en 1962; a Ghana, Nigeria, Guinea, Jordania y Palestina en 1963, donde filmó el documental Sopralluoghi in Palestina (Localizaciones en Palestina). En 1970 viajó de nuevo a África para filmar Appunti per un'Orestiade africana (Apuntes para una Orestíada africana).
Los años dorados: de Pajaritos a Teorema
Uccellacci e uccellini (Pajaritos y pajarracos, 1966) es una de sus mejores obras. Una parábola política y humanística, inmortalizó al entrañable actor cómico Totó en una creación inolvidable. La música se hace protagonista de un modo único. Fue también la película donde Pasolini trabajó con Ninetto Davoli, quien se convertiría en su amante y uno de sus actores fetiche.
En 1963, a los 41 años, Pasolini había conocido "al gran amor de su vida": Ninetto Davoli, de 15 años, a quien más tarde protagonizaría en varias de sus películas. Pasolini se convirtió en el mentor y amigo del joven. Era una relación abierta, conocida públicamente, que causaba escándalo pero que Pasolini nunca ocultó.
Mujeres importantes en la vida de Pasolini con quienes compartió amistad profunda y única fueron, en particular, la actriz Laura Betti y la cantante Maria Callas. Dacia Maraini, escritora italiana, dijo del comportamiento de Callas hacia Pasolini: "Ella solía seguirlo a todas partes, incluso a África. Esperaba 'convertirlo' a la heterosexualidad y al matrimonio".
Edipo Rey (1967) fue su primera película con guion ajeno, la famosa obra teatral de Sófocles. Contaba con Silvana Mangano y Laurent Terzieff, uno de los actores favoritos de Pasolini, entre el reparto. Pasolini también actuó en la película como el Sumo Sacerdote.
Teorema (1968) supuso la consagración internacional de Pasolini. Protagonizada por Terence Stamp como un misterioso extraño que llega a una familia burguesa y trastorna sexualmente a cada miembro, la película levantó ampollas en su tiempo. Sobresalen los trabajos de Stamp y Laura Betti, enmarcados en una atmósfera sórdido-sensual. La película también existía como novela, publicada el mismo año.
Porcile (Pocilga, 1969) fue una de sus obras más crudas y realistas, de enorme polémica en su momento. Se la consideró degradante, provocadora y obscena.
Medea (1969), con la diva Maria Callas en el papel principal, supone su segunda y mejor adaptación de una obra teatral de la Grecia clásica, esta vez de Eurípides.
1968: el poeta contra los estudiantes
La década de los sesenta finales y principios de los setenta fue la era del movimiento estudiantil. En 1968, estudiantes universitarios autonomistas llevaban a cabo una revuelta de estilo guerrillero contra la policía en las calles de Roma. Para sus partidarios, los desórdenes eran una lucha civil del proletariado contra el sistema.
Pasolini generó una discusión pública acalorada con análisis polémicos. En su famoso poema "Il PCI ai giovani" ("El PCI a los jóvenes"), escrito después de la Batalla de Valle Giulia en marzo de 1968, Pasolini se dirigió a los estudiantes diciéndoles que, a diferencia de los medios internacionales que los estaban adulando, él no los halagará.
Les señala que son hijos de la burguesía (Avete facce di figli di papà / Vi odio come odio i vostri papà – "Tienen caras de hijos de papá / Los odio como odio a sus papás"), antes de declarar: Quando ieri a Valle Giulia avete fatto a botte coi poliziotti / io simpatizzavo coi poliziotti ("Cuando ayer en Valle Giulia se pelearon con los policías / yo simpatizaba con los policías").
Explicó que esta simpatía era porque los policías eran figli di poveri ("hijos de los pobres"). El poema destaca el aspecto de lucha generacional dentro de la burguesía representado por el movimiento estudiantil.
Pasolini encontró que los policías eran solo la capa externa del poder real, por ejemplo, el judicial. Sugirió que la policía era el verdadero proletariado, enviado a luchar por un salario pobre y por razones que no podían entender, contra muchachos mimados de su misma edad que habían tenido la fortuna de poder estudiar.
La posición de Pasolini fue malinterpretada por muchos. No era que estuviera "con la policía" o que fuera un "hombre de orden". Su punto era más sutil: los estudiantes no eran revolucionarios verdaderos porque eran burgueses. La revolución real, si había de llegar, vendría de la clase trabajadora, no de los hijos de papá jugando a la revolución.
El consumismo como nuevo fascismo
Pasolini estaba particularmente preocupado por la clase del subproletariado, que había retratado en Accattone, y hacia la cual se sentía atraído tanto humana como artísticamente. Observó que el tipo de pureza que percibía en la cultura popular preindustrial estaba desapareciendo rápidamente, un proceso que llamó la scomparsa delle lucciole ("la desaparición de las luciérnagas").
La joie de vivre de los muchachos estaba siendo rápidamente reemplazada con ambiciones más burguesas como una casa y una familia. Fue crítico de aquellos izquierdistas que tenían un "odio tradicional y nunca admitido contra el lumpenproletariado y las poblaciones pobres".
Pasolini encontraba sus raíces en la creencia de que un cambio copernicano estaba ocurriendo en la sociedad italiana y el mundo. Era un ardiente crítico del consumismo, que sentía había destruido rápidamente la sociedad italiana desde mediados de los sesenta hasta principios de los setenta. Describió las escenas de coprofagia en Salò como un comentario sobre la industria de alimentos procesados.
Como él lo veía, la sociedad del consumismo ("neocapitalismo") y el "nuevo fascismo" habían logrado una alienación/homogeneización y centralización que el antiguo fascismo clerical no había logrado alcanzar, trayendo así un cambio antropológico. Ese cambio estaba relacionado con la pérdida del humanismo y la expansión de la productividad como central a la condición humana, lo cual despreciaba.
En una entrevista, dijo: "Odio con particular vehemencia el poder actual, el poder de 1975, que es un poder que manipula los cuerpos de manera horrible; una manipulación que no tiene nada que envidiar a la realizada por Himmler o Hitler".
Según la académica Simona Bondavalli, la definición de Pasolini del neocapitalismo como un "nuevo fascismo" imponía una conformidad uniforme sin recurrir a medios coercitivos. Como lo expresó Pasolini: "Ningún centralismo fascista logró hacer lo que hizo el centralismo de la cultura de consumo".
La Trilogía de la Vida: erotismo y vitalidad
Los años setenta se iniciaron con la llamada Trilogía de la Vida: Il Decameron (El Decamerón, 1971), basado en Boccaccio; I racconti di Canterbury (Los cuentos de Canterbury, 1972), basado en Chaucer; y Il fiore delle Mille e una notte (Las mil y una noches, 1974).
Estas películas pasaron por los festivales de cine de Cannes, Berlín y Venecia con éxito crítico y comercial. Basadas en clásicos, Pasolini escribió los guiones y tomó crédito único como escritor. La trilogía fue impulsada en gran medida por el intento de Pasolini de mostrar la sacralidad secular del cuerpo contra los controles sociales creados por el hombre y especialmente contra la hipocresía venal del estado religioso.
Alternadamente juguetonamente obscenas y poéticamente sensuales, salvajemente pobladas, sutilmente simbólicas y visualmente exquisitas, las películas fueron populares en Italia y siguen siendo quizás sus obras más duraderas. Pasolini incluso actuó en dos de ellas: como alumno de Giotto en El Decamerón y como Geoffrey Chaucer en Los cuentos de Canterbury.
Sin embargo, a pesar de que la trilogía en su conjunto es considerada por muchos como una obra maestra, Pasolini más tarde vilipendiaba su propia creación debido a las muchas imitaciones soft-core de estas tres películas en Italia que sucedieron después. Creía que había ocurrido una bastardización de su visión que equivalía a una mercantilización del cuerpo que había tratado de negar en su trilogía en primer lugar.
Salò: el abismo final
El desconsuelo que esto le proporcionó se ve como una de las razones principales de su película final: Salò o le 120 giornate di Sodoma (Saló o los 120 días de Sodoma, 1975).
Basada en la novela 120 días de Sodoma del Marqués de Sade, excedió lo que la mayoría de los espectadores podían aceptar en ese momento en sus escenas explícitas de perversidad sexual y violencia intensamente sádica. En mayo de 2006, la Guía de Cine de Time Out la nombró la "Película Más Controvertida" de todos los tiempos.
Pasolini transpuso la historia de Sade a la República Social Italiana de Mussolini en 1944-45. Cuatro fascistas —un duque, un obispo, un magistrado y un presidente— secuestran a dieciocho jóvenes (nueve muchachos, nueve muchachas) y los someten a 120 días de sadismo físico, mental y sexual extremo en una villa aislada.
La película es deliberadamente repulsiva. Las escenas de tortura, violación, coprofagia y mutilación son difíciles de soportar. Pero Pasolini no las filmó por morbo o para explotar. Las filmó como una alegoría del poder fascista y, más ampliamente, de cómo el poder en la sociedad de consumo reduce a los seres humanos a meros objetos, a cuerpos para ser usados y descartados.
Los humanos no solo son vistos como mercancías bajo control autoritario, sino que son vistos meramente como cifras para sus caprichos, sin la vitalidad libre de las figuras en la Trilogía de la Vida.
Salò estaba destinada a ser la primera película de su Trilogía de la Muerte, seguida por una película biográfica sobre Gilles de Rais que nunca llegó a hacer.
El asesinato: misterio sin resolver
Tras el estreno de Salò, Pasolini recibió múltiples amenazas de muerte. Estaba trabajando en Petrolio, su novela-documental más ambiciosa, en la que denunciaba oscuros negocios en los más altos niveles: la ENI (compañía petrolera estatal), la CIA, la Mafia, políticos corruptos.
La noche del 1 al 2 de noviembre de 1975, Pasolini cenó en el restaurante Biondo Tevere, cerca de la Basílica de San Pablo Extramuros. Comió espagueti con aceite y ajo. Bebió una cerveza. Según declaraciones posteriores, a las 23:30 horas se encaminó hacia Ostia con Giuseppe "Pino" Pelosi, un estafador de 17 años.
A las 6:30 de la mañana del 2 de noviembre, una patrulla de carabinieri detuvo un Alfa Romeo circulando a gran velocidad en las proximidades de Roma. El conductor, Pelosi, trató de huir. Fue arrestado por haber robado el vehículo, propiedad de Pasolini.
Dos horas después, se encontró el cuerpo del director en una playa de Ostia. Casi irreconocible, Pasolini había sido salvajemente golpeado y también atropellado varias veces con su propio coche. Tenía múltiples fracturas óseas y estallamiento de los testículos debido a lo que parecía ser una barra de metal. Su cuerpo estaba parcialmente quemado. La autopsia reveló que había sido quemado con gasolina después de haber muerto.
Pelosi confesó que Pasolini lo había invitado a cenar, que habían ido a Ostia, y que Pasolini había hecho proposiciones sexuales que él rechazó. Según su versión, Pasolini lo golpeó, él se defendió con palos de madera, lo mató, y huyó en el coche.
Pelosi fue condenado en 1976 a nueve años de prisión. Inicialmente fue condenado "con desconocidos otros", pero esta frase fue posteriormente removida del veredicto.
Pero las declaraciones de Pelosi no convencieron a mucha gente. Teniendo en cuenta las observaciones del servicio forense, el estilo de asesinato vengativo propio de la mafia, era casi imposible que solo una persona hubiera realizado toda la operación. Circularon rumores de que había políticos que deseaban muerto al director, debido principalmente a las críticas presentes en sus películas, libros y discursos políticos. También se dijo que, el día de su asesinato, desconocidos lo habían llamado para chantajearlo y devolverle rollos con escenas inéditas de Salò.









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