BIOGRAFIAS Presenta: Aurora Reyes Flores


 

Aurora Reyes Flores (Hidalgo del Parral, Chihuahua, 9 de septiembre de 1908 - Ciudad de México, 26 de abril de 1985) fue una artista revolucionaria en múltiples sentidos: primera muralista mexicana, poeta de intensidad única, feminista comprometida, activista política incansable y maestra dedicada. Conocida como la "Magnolia Iracunda" por su temperamento combativo y su firmeza ideológica, Aurora rompió barreras en una época en que el arte mexicano, especialmente el muralismo, era un territorio exclusivamente masculino.



Nacida en una familia de notables relaciones con el Porfirismo (era nieta del general Bernardo Reyes y sobrina del escritor Alfonso Reyes), su destino cambiaría radicalmente cuando su abuelo fue asesinado durante la Decena Trágica en 1913. Este suceso obligó a su familia a huir a la Ciudad de México, donde vivieron en condiciones precarias en La Lagunilla. Su padre, León Reyes, tuvo que permanecer oculto, mientras su madre horneaba pan que la pequeña Aurora vendía en el mercado.

Esta caída repentina desde el privilegio a la necesidad marcó profundamente su visión del mundo y sus convicciones sociales. La injusticia y la desigualdad no serían para ella conceptos abstractos, sino realidades vividas en carne propia.

Formación y encuentros decisivos

A los 13 años, cuando la situación familiar se estabilizó, ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria, donde conoció a quien sería su entrañable amiga: Frida Kahlo. Años después, en 1946, inmortalizaría esta amistad en su obra "Retrato de Frida frente al espejo".

Su espíritu rebelde no tardó en manifestarse: fue expulsada de la Preparatoria tras un enfrentamiento con una prefecta por causas políticas, llegando incluso a ser acusada de "libertina y líder de una banda de ladrones". Posteriormente ingresó en la Academia de San Carlos, aunque tampoco completó estos estudios formales, optando por una formación autodidacta complementada con las enseñanzas de maestros como Emilio García Cahero y Fernando Leal.

Pionera del muralismo femenino

En 1936, Aurora Reyes hizo historia al convertirse en la primera mujer en pintar un mural en México. Tras ganar un concurso convocado por la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), realizó "Atentado a las maestras rurales" (originalmente titulado "La maestra asesinada") para el Centro Escolar Revolución.

Lo revolucionario de su obra no radicaba solo en el hecho de ser pintada por una mujer, sino en su enfoque: mientras los grandes muralistas como Rivera, Orozco y Siqueiros representaban típicamente a héroes revolucionarios masculinos, Aurora colocó a la mujer en el centro del proceso histórico, visibilizando el papel crucial de las maestras rurales en la alfabetización de México durante la primera mitad del siglo XX.

Entre 1960 y 1972, por encargo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), pintó lo que sería su obra más ambiciosa: cuatro murales monumentales para el Auditorio 15 de mayo. Estos murales -"Trayectoria de la cultura en México", "Presencia del maestro en los movimientos históricos de la patria", "Espacio, objetivo futuro" y "Constructores de la cultura nacional"- plasmaron su visión de la historia mexicana a través del prisma de la educación.

En 1978, a los 69 años, completó su último mural, "Primer encuentro", en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento de Coyoacán, representando el encuentro entre dos culturas con la llegada de Cortés.

Activismo político y feminista

El compromiso social y político fue un eje central en la vida de Aurora Reyes. Militó en el Partido Comunista Mexicano, fue miembro fundadora de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) y de la Confederación Nacional Campesina.

Además de ser una pionera artística, Aurora destacó como una adelantada del feminismo mexicano. Lideró el grupo feminista "Las Pavorosas" junto con la arqueóloga Eulalia Guzmán, y luchó incansablemente por el sufragio femenino y el derecho de las mujeres a ocupar cargos públicos.

Como dirigente sindical, uno de sus mayores logros fue promover la creación de las primeras guarderías para hijos e hijas de los trabajadores del magisterio, comprendiendo que la maternidad no debía ser un obstáculo para el desarrollo profesional de las mujeres.

No obstante, su participación en el Partido Comunista no estuvo exenta de conflictos. Aurora denunció la subordinación que los hombres querían imponer a "las camaradas", asignándoles tareas menores y roles tradicionales, así como la violencia de género que presenció dentro del partido. Estas experiencias la llevaron a abandonar las filas del PCM durante la época de Lázaro Cárdenas, sumando una causa más a sus ideales: la lucha por la libertad económica, política y social de las mujeres.

La poeta y maestra

Paralela a su labor como artista plástica, Aurora cultivó la poesía con la misma pasión. Sus poemarios "Humanos paisajes" (1953), "La máscara desnuda" (1969) y "Espiral en retorno" (1981) muestran una voz poética única, donde el paisaje desértico de su Chihuahua natal se entrelaza con reflexiones sociales y existenciales.

La docencia fue otro pilar fundamental en su vida. En 1927 recibió su nombramiento como profesora de Artes Plásticas de primaria, labor que desempeñó durante 37 años, hasta 1964. Su enfoque pedagógico se centró en la enseñanza artística y la orientación educativa, conceptualizando e implementando metodologías para la enseñanza artística, públicas e integrales, que vincularon la misión educativa con los movimientos artísticos.

## Integridad a toda prueba

Una anécdota que ilustra perfectamente el carácter insobornable de Aurora Reyes la cuenta su nieto Héctor Godoy: cuando el presidente Luis Echeverría, con quien había mantenido amistad durante años, tocó a su puerta para ofrecerle ser la primera mujer directora de Bellas Artes, ella respondió tajantemente que "no hacía tratos con asesinos" y le cerró la puerta. Este acto de integridad le costó caro, pues fue vetada de la historia oficial del país durante muchos años.

Legado y reivindicación

A pesar de su extraordinaria trayectoria, Aurora Reyes murió casi olvidada el 26 de abril de 1985 en la Ciudad de México. Sus cenizas, siguiendo sus deseos, fueron enterradas en las raíces de una magnolia que ella misma había sembrado en el jardín de su casa en Coyoacán, con una placa que lleva la inscripción: "Hoy, blanca y luminosa, naciste Yololxóchitl: magna flor de las flores. La luna es tu diadema cuajada de diamantes. Hoy, blanca y luminosa, naciste, Yololxóchitl".

En años recientes, diversas instituciones han trabajado para recuperar su legado. En 2015 y 2018, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura organizó exposiciones en su honor, reconociendo su papel pionero como muralista y su contribución a la cultura mexicana.

Como expresó su nieto Héctor Godoy: "Fue una de las 20 poetas más importantes de América Latina. Utilizó la pintura mural como una herramienta didáctica, al mismo tiempo de expresar la igualdad entre hombres y mujeres y su particular lucha".

Aurora Reyes, la Magnolia Iracunda, dedicó su vida a transformar la sociedad a través del arte y la educación. Su obra y su ejemplo siguen siendo inspiración para nuevas generaciones de artistas, educadores y activistas que, como ella, creen en el poder transformador del arte y la igualdad.


 

 

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