# BIOGRAFÍA DE MARLON BRANDO ## El Dios Rebelde: De Omaha a la Inmortalidad, del Olimpo a la Soledad
**Omaha, Nebraska, 3 de abril de 1924 - Los Ángeles, California, 1 de julio de 2004**
### El Niño en el Infierno del Medio Oeste
La noche del 3 de abril de 1924, en Omaha, Nebraska, nació Marlon Brando Jr., tercero de los hijos del matrimonio formado por Dorothy Pennebaker, de sangre irlandesa, y Marlon Brando Sr., descendiente de franceses que americanizaron su apellido original, "Brandeau".
No hubo celebración. No hubo alegría particular. Solo otro niño más en una familia que ya estaba rota desde dentro.
El padre era un hombre de carácter muy fuerte perteneciente a la Iglesia episcopaliana, representante de una fábrica de productos químicos. Un hombre dominante, autoritario, que nunca reconocería los logros de su hijo, ni siquiera cuando el mundo entero lo adoraba. Su relación fue terrible, tensa, públicamente tormentosa hasta el final de su vida.
La madre, Dorothy, era artista aficionada y principal impulsora de un grupo teatral de Omaha por el que a fines de los años veinte pasaron unos aún desconocidos Dorothy McGuire y Henry Fonda. De ella heredaron, tanto él como sus hermanas Jocelyn y Frances, su atracción por la escena.
Pero Dorothy era emocionalmente inestable, posiblemente trastorno bipolar. El pequeño Marlon —llamado "Bud" en casa— presenció cómo su madre recibía a múltiples hombres que ocasionalmente la maltrataban. La notoria incompatibilidad del matrimonio se tradujo en una batalla constante que en plena ley seca llevó a la mujer al alcoholismo y a los hijos a emanciparse desde muy jóvenes.
Según su destino laboral, la familia cambió de residencia en varias ocasiones: Illinois, California, Minnesota, antes de establecerse definitivamente en una granja de Libertyville, Illinois, en 1937.
Brando se enteró de la muerte de su madre en 1954, en un set de rodaje. Su padre, que pronto volvió a casarse, murió en 1965. Pero para entonces, Marlon ya era un dios en la pantalla. Un dios que había nacido en el infierno del medio oeste americano.
### El Rebelde Expulsado
Rebelde desde la niñez, el joven Bud ingresó con dieciséis años, en contra de su voluntad, en la Shattuck Military Academy de Fairbult, Minnesota. Su padre quería "enderezarlo", disciplinarlo, convertirlo en un hombre de verdad.
El resultado fue exactamente el opuesto.
Lejos de "enderezarse", fue expulsado dos años después por insubordinación. El sistema no pudo domarlo. Nunca podría.
Obligado entonces a trabajar en lo que encontraba, fue albañil y conductor de excavadoras mientras sus hermanas se independizaban y partían a Nueva York para probar suerte en el teatro.
Extraordinariamente buen mozo desde niño, Marlon no asumió bien el efecto que su atractivo masculino causaba en la gente. Algunos testimonios no confirmados apuntan a que optó desde edad temprana por castigarse físicamente y descuidarse como respuesta a su apariencia. Aunque también la explotó para conseguir papeles, del mismo modo mantuvo muchas amantes ocasionales.
El don natural estaba ahí: desde pequeño tenía una capacidad extraordinaria de observar a la gente e imitar sus gestos hasta el extremo. Era un adolescente rebelde, expulsado de varios colegios. Su padre lo reprendía, pero le animó a buscar su propio camino.
A comienzos de 1943, a los 19 años, se fue a vivir con su hermana Jocelyn a Nueva York con el mismo objetivo: el teatro. Para ganarse la vida tuvo que encadenar una sucesión de trabajos eventuales: vendedor de refrescos, lavaplatos, botones, ascensorista en unos grandes almacenes, mientras esperaba su oportunidad.
La oportunidad llegaría. Y cuando lo hiciera, cambiaría para siempre la historia de la actuación.
### Stella Adler y el Nacimiento del Método
Una recomendación lo condujo ante Erwin Piscator, director del Dramatic Workshop en la New School for Social Research, embrión del Actor's Studio.
Allí asistió a las clases de Stella Adler, quien gozaba de gran prestigio por haber sido alumna, en Moscú, de Konstantin Stanislavski, cuyas técnicas aplicaba.
Stella Adler cambió su vida. Le enseñó que actuar no era recitar líneas. Era *ser*. Era vivir la verdad del personaje desde dentro. Era transformación total.
El método Stanislavski, adaptado por Adler, proponía que el actor debía experimentar verdaderamente las emociones del personaje, no simplemente fingirlas. Debía encontrar en su propia memoria emocional los recursos para construir una interpretación auténtica, visceral, real.
Brando absorbió esta enseñanza como una esponja. Más tarde asistiría a las clases de Elia Kazan en el Actor's Studio, donde perfeccionaría esta técnica hasta convertirla en algo completamente suyo.
Terminada su formación, comenzó a trabajar en varios teatros de temporada. En 1944 consiguió un papel en Broadway en "I Remember Mamma", a la que seguiría "Candida", de George Bernard Shaw.
En 1946, antes de hacerse un nombre en el círculo teatral, llamó la atención en una pequeña obra llamada "Truckline Cafe". La actuación de Brando fue tan realista que la crítica Pauline Kael llegó a creer que el actor estaba sufriendo un ataque real en el escenario.
Una decena de obras entre 1944 y 1947 —Molière, Shakespeare, Ben Hecht, Jean Cocteau, Bernard Shaw— foguearon su talento.
Y entonces llegó Tennessee Williams.
### "¡Stella!": El Grito que Cambió el Cine
En 1947, Tennessee Williams estaba realizando entrevistas para elegir los actores de su nueva obra, "Un tranvía llamado deseo".
Le bastaron dos frases para convencer al dramaturgo de que se hallaba ante el intérprete ideal para encarnar por primera vez al Stanley Kowalski.
Stanley Kowalski era un bruto sensual, violento, magnético. Un animal salvaje atrapado en un departamento de Nueva Orleans, enfrentado a Blanche DuBois, la decadente dama sureña que representa todo lo que él desprecia y desea destruir.
Con el beneplácito del dramaturgo y la dirección de Elia Kazan, Marlon Brando fue un Kowalski nunca superado. De la noche a la mañana consiguió que todo Broadway hablara de él.
Su grito "¡Stella!" en la escalera, con la camiseta rasgada, sudoroso, desesperado, se convirtió en uno de los momentos más icónicos del teatro estadounidense.
El éxito rotundo del montaje propició su versión cinematográfica.
### Hollywood: El Nacimiento de un Dios
En 1950, Marlon Brando debutó en el cine con "The Men" (Hombres), de Fred Zinnemann. Fiel a su método de analizar a los personajes que interpretaba para actuar en consonancia con ellos, Brando pasó un mes en un hospital militar para preparar su papel.
Interpretó a un soldado herido en batalla, paralizado de cintura para abajo. En este primer filme, logró impresionar con una interpretación sensible e introspectiva.
Pero fue en 1951 cuando ocurrió el milagro.
El actor, que ya había debutado en "Hombres", supo trasladar a la pantalla toda la fuerza y los matices con que había dotado a su personaje en la escena, aunque su poder de seducción se multiplicó.
Con "Un tranvía llamado deseo" (1951), Marlon Brando no sólo adquirió una inmediata fama mundial: con ella nació el mito. Un icono que imitaron sus contemporáneos y que más de medio siglo después aún no se ha extinguido.
Compartió roles con Vivien Leigh, Karl Malden y Kim Hunter. Fue nominado al Oscar como mejor actor principal.
Según cuenta en sus memorias, "Las canciones que mi madre me enseñó", él no era consciente entonces del alcance de su imagen ni del efecto de su rebeldía.
Pero Hollywood lo sabía. Y el mundo también.
Marlon Brando había revolucionado la actuación cinematográfica. Ya no bastaba con ser guapo y recitar líneas con dicción perfecta. Ahora había que *sentir*, *vivir*, *ser*.
Con ello influyó sobre otros actores como James Dean, Paul Newman, y más tarde también Al Pacino, Jack Nicholson y Robert De Niro.
### La Racha Dorada: Cinco Nominaciones en Seis Años
Brando tuvo un éxito arrollador en los años siguientes.
En 1952, interpretó a Emiliano Zapata en "¡Viva Zapata!", de Elia Kazan, filmada en parte en México. Brando ganó el Premio a Mejor Actor en Cannes con esta biografía del caudillo revolucionario, aunque con varias imprecisiones históricas y un sesgo político evidente.
La película formaba parte de la justificación de Kazan por haber delatado a sus camaradas ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses del senador Joseph McCarthy durante la caza de brujas. Kazan intentaba demostrar que los preceptos revolucionarios terminaban corrompiendo a los hombres.
Brando, que encarnaba el inconformismo frente a otras pusilánimes estrellas de Hollywood, creía que trabajaba contra el star-system, a espaldas de la industria. Y ocurría, en cambio, que su personaje convenía a la gran fábrica de sueños: era el mejor vendedor de sus productos.
En 1953 interpretó a Marco Antonio en "Julio César", de Joseph L. Mankiewicz, demostrando su versatilidad al encarnar al clásico personaje shakespeariano.
Ese mismo año protagonizó "The Wild One" (¡Salvaje!), donde apareció como el líder de una banda de motociclistas rebeldes. Con pantalón de mezclilla, boina, botas, chamarra de cuero negro y a bordo de su motocicleta, se anticipó a James Dean y su "Rebelde sin causa" (1955), consolidando su imagen de rebeldía juvenil.
En el Brando de aquella época prevalecía, por encima de cualquier otra consideración, su prestigio como actor.
**En seis años de carrera había sido candidato al Oscar en cinco ocasiones.**
### "Podría Haber Sido un Contendiente": El Primer Oscar
En 1954 llegó "On the Waterfront" (La ley del silencio), dirigida por Elia Kazan.
Brando encarnó al contradictorio Terry Malloy, el ex boxeador que merodea por los muelles de Nueva York. El personaje era un álter ego del director, atormentado por el fantasma de la delación después de haber contribuido a la siniestra caza de brujas denunciando a sus camaradas.
El actor dudó mucho antes de aceptar su papel en esa especie de filme-expiación, pero debía mucho a Kazan, y el personaje olía a premio.
La escena en el taxi, donde Terry confronta a su hermano Charley (Rod Steiger), produjo una de las líneas más memorables de la historia del cine:
"Podría haber sido un contendiente. Podría haber sido alguien, en lugar de un vago, que es lo que soy."
Brando ganó su primer Oscar por esta interpretación en 1955.
Hollywood se rindió a sus pies. Pero Brando nunca se sintió cómodo con la adoración. Lo llamaban el mejor actor de su generación, pero él respondía con desdén.
### Versatilidad y Primeros Síntomas de Hastío
Los años siguientes mostraron su versatilidad interpretativa, pero también los primeros síntomas de hastío y saturación.
En 1954 interpretó a Napoleón Bonaparte en "Desirée".
En 1955, en "Guys and Dolls", incursionó en el musical.
En 1956, en "The Teahouse of the August Moon", dio vida a un japonés que hace de intérprete para las fuerzas de ocupación americanas, demostrando su capacidad para la comedia.
En 1957, "Sayonara" le valió otra nominación al Oscar.
En 1958, "The Young Lions" le permitió dar muestra de su versatilidad interpretativa al encarnar el papel de un teniente de la Wehrmacht alemana, al que dio un carácter más humano que difería del imperante en los filmes bélicos de la época.
Es verdad que rechazaba muchas ofertas de Hollywood, pero más por saturación que por ideología.
Así se entiende mejor su trabajo en títulos de género diverso y desigual calidad que, aparte de demostrar su versatilidad, no contribuyeron a aumentar su prestigio.
### El Director: "El Rostro Impenetrable"
En 1961, Brando dirigió y protagonizó su única película como director: "One-Eyed Jacks" (El rostro impenetrable), junto a Karl Malden.
Fue un western crepuscular que marcó las pautas por las que desde entonces se rigió el género, pero que en su momento no fue justamente valorado.
Algunas escenas se filmaron en Durango y Sonora, México. La película coprotagonizaba a la actriz mexicana Pina Pellicer.
El filme recibió la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, pero no fue un éxito comercial.
Puede decirse que esa primera etapa se cerró con este trabajo.
### El Declive: Años 60
Al final de la década de 1960, sus interpretaciones comenzaron a decaer. Brando parecía haber perdido su fuerza expresiva y las pautas que él mismo se había marcado en su trabajo y que tan buen resultado le habían dado.
A comienzos de la década de 1970, la apariencia de Marlon Brando cambió de una figura atlética a una persona con tendencia a la obesidad y aspecto ermitaño, algo decadente, casi irreconocible.
Los productores no se interesaban en trabajar con Brando para nuevos roles ni él tampoco se interesaba en hacerlo, salvo que su situación económica le demandara salir a buscar trabajo.
Ganó fama de actor conflictivo y exigente.
En "Reflections in a Golden Eye" (1967), despreciaba a Elizabeth Taylor por considerarla físicamente inferior.
En "La condesa de Hong Kong" (1967), dirigida por Charles Chaplin, se burló de Sophia Loren diciendo que su aliento era "peor que el de un dinosaurio".
Lo que debía convertirse en el encuentro más esperado entre dos leyendas del cine terminó de la peor de las maneras. Chaplin, a sus 77 años, se comportó como un verdadero tirano detrás de las cámaras, humillando a todos los trabajadores.
Brando, fan declarado de Chaplin desde su infancia, escribió en su autobiografía: "Genio cómico o no, cuando fui a Londres a trabajar con él, Charlie Chaplin era un hombre terriblemente cruel. 'La condesa de Hong Kong' fue un desastre, y mientras la rodábamos descubrí que era el hombre más sádico que he conocido. Un tirano egoísta y un tacaño."
Cuando Chaplin le reprochó un aparente retraso de 15 minutos, Brando respondió: "Eres una vergüenza para tu profesión. Estaré en mi camerino veinte minutos. Si en ese tiempo vienes a disculparte, me quedaré. Si no, cojo el primer avión a Estados Unidos."
Chaplin tuvo que disculparse para que la filmación continuara.
La película fue un fracaso de taquilla y crítica, cerrando la carrera de Chaplin de la forma más discreta y controvertida.
Vivía una vida apartada en su isla privada en Tahití, el atolón Teti'aroa, que había adquirido en 1966 durante el rodaje de "Rebelión a bordo" (1962).
Brando estaba prácticamente muerto para Hollywood.
### "El Padrino": La Resurrección de un Dios
A principios de los años setenta, se le presentó la oportunidad de interpretar al jefe de una familia mafiosa en "El Padrino", basado en una novela de Mario Puzo.
El novelista y el director Francis Ford Coppola le propusieron realizar la versión fílmica. Los Estudios Paramount respingaron. No querían a Brando.
Laurence Olivier, Burt Lancaster, Orson Welles y Edward G. Robinson fueron considerados antes para protagonizar a Vito Corleone.
A Brando no le atraía la idea de interpretar a un jefe de la mafia como metáfora de los Estados Unidos.
Pero fue Brando quien insistió en que se hiciera una prueba filmada del personaje interpretado por él, y se ocupó personalmente del maquillaje: algodones en las mejillas para hinchar el rostro, voz rasposa, movimientos lentos y deliberados.
El director Francis Ford Coppola quedó impresionado por Brando caracterizado como Vito Corleone y tuvo que luchar por convencer a los productores para que aceptasen a Brando para este papel.
Coppola y Brando construirían en "El Padrino" (1972) una de las obras fundamentales del nuevo cine de gángsters y el legado más verista sobre el concepto de mafia.
La historia de Vito Corleone como cabeza de un clan brutal tuvo un tratamiento impactante.
Brando se convertía en la figura central de los Oscar al obtener su segunda estatuilla a la Mejor Actuación por su impresionante regreso estelar.
Hollywood se rindió nuevamente a sus pies.
Pero Brando tenía preparada una nueva sorpresa a la medida de su anticonformismo.
### El Rechazo del Oscar: Sacheen Littlefeather
En la ceremonia de los Oscar de 1973, Marlon Brando rechazó el premio. Fue la segunda vez en la historia de Hollywood que un actor hacía esto (la primera vez la había rechazado George C. Scott).
En lugar de recoger el premio, Brando envió a la ceremonia a una actriz estadounidense que se hacía pasar por indígena llamada Sacheen Littlefeather (más tarde se supo que era una desnudista), que en su nombre rechazaba el premio en protesta contra el trato a los indígenas y el retrato sobre su cultura en las películas de Hollywood, y por los acontecimientos que ocurrían por aquel entonces en Wounded Knee.
En apoyo al pronunciamiento de Littlefeather, Brando se manifestó diciendo: "Me pareció absurdo ir a la ceremonia de entrega de los premios. Resultaba grotesco festejar a una industria que había difamado y desfigurado sistemáticamente a los indios norteamericanos en el transcurso de seis décadas."
El gesto consolidó su imagen de rebelde inconformista que nunca se rindió ante el sistema.
### Los Años Dorados y Oscuros: 1972-1979
Ese mismo año, 1972, protagonizó "El último tango en París", de Bernardo Bertolucci, por la que fue nominado al Oscar. La película escandalizó a la censura con sus escenas eróticas al lado de Maria Schneider.
En 2011, la actriz Maria Schneider declaró que la escena de violación fue real y que se realizó fuera de lo establecido en el guion original, por sugerencia del propio Brando. Que sus lágrimas en la escena fueron reales, hecho confirmado por el director.
Esta revelación empañó el legado de la película y del actor.
En 1978 llegó "Superman", de Richard Donner. Brando cobró cuatro millones de dólares (algunas fuentes hablan de siete millones) por siete minutos en pantalla, interpretando a Jor-El, el padre de Superman. Recibió 250,000 dólares por cada día de trabajo.
Llegó un punto en el que sus caprichos costaban fortunas y sus apariciones eran puramente mercenarias.
En 1979 participó en "Apocalypse Now", de Francis Ford Coppola, interpretando al renegado coronel Walter E. Kurtz. Se negó inicialmente a viajar a Filipinas, a pesar de haber cobrado un adelanto. Cuando Coppola logró convencerlo, Brando se presentó con la cabeza rasurada y exageradamente gordo, lo que forzó a grabar sus escenas en medio de sombras.
Relato sobre la bestialidad de la naturaleza humana ambientada en la guerra de Vietnam, la película fue capaz de transmitir el sentido del horror, delirio, sensualidad, espectáculo y poder con Brando como un oficial que en su demencia se cree un dios omnipotente adorado por los habitantes de una pequeña aldea en medio de la selva.
Era, en cierto modo, un reflejo del propio Brando: un dios adorado que se había vuelto ermitaño, gordo, decadente, viviendo en su isla privada en Tahití.
### La Vida Tormentosa: Tres Matrimonios, Once Hijos
Su vida privada fue tormentosa desde la infancia.
Brando estuvo casado en tres ocasiones y tuvo once hijos.
Su primer matrimonio, con Anna Kashfi (en realidad Joanna O'Callaghan, galesa que se hacía pasar por hindú), fue públicamente tormentoso y duró dos años. Con ella litigó años por la custodia de su primer hijo, Christian.
El segundo matrimonio fue con Movita Castaneda, mexicana.
El tercer matrimonio fue con Tarita Teriipia, la mujer tahitiana que interpretó a su compañera en "Rebelión a bordo" (1962). Con ella tuvo dos hijos: Simon y Cheyenne. Estuvieron unidos diez años.
A raíz de esa película, Brando se enamoró de Tahití y adquirió el atolón Teti'aroa en 1966, donde vivía cuando sus obligaciones profesionales se lo permitían.
Con Tarita también tuvo problemas de convivencia, a pesar de los esfuerzos extraordinarios de ella por conservar su matrimonio. Tarita, una vez divorciada en 1972, reveló las intimidades matrimoniales denostando a su exesposo públicamente como una persona egocéntrica, egoísta, celosa e infiel.
Tras la muerte del actor, Tarita publicó un libro biográfico titulado "Brando, mi amor y mi tormento".
Entre 1988 y 2001, tuvo una relación con su asistenta guatemalteca María Cristhina Ruiz, madre de sus tres últimos hijos.
En 1976, le dijo a un periodista francés: "La homosexualidad está tan de moda que ya no es noticia. Como muchos hombres, yo también he tenido experiencias homosexuales y no me avergüenzo. Nunca he prestado mucha atención a lo que la gente piensa de mí."
Participó en muchas actividades en defensa de los afroamericanos e indígenas norteamericanos durante los años 60, y en algún momento logró codearse con Richard Nixon y con la familia Kennedy.
Nada de eso lo hacía feliz. En el set era indomable, pero en su vida personal, el caos era mayor.
### 16 de Mayo de 1990: El Disparo en Mulholland Drive
En la madrugada del 16 de mayo de 1990, en la mansión de Brando en Mulholland Drive, un disparo cambió su vida para siempre.
Christian, su hijo mayor, mató de un balazo al novio de Cheyenne, Dag Drollet, un joven tahitiano de 26 años.
Brando intentó reanimarlo con respiración boca a boca, pero no pudo hacer nada.
"El mensajero de la miseria ha visitado mi casa", dijo con voz quebrada ante la prensa al día siguiente, según GQ.
En el juicio, lloró mientras intentaba explicar que había fallado como padre. La situación se convirtió en un circo mediático.
Christian fue condenado a cinco años de prisión (cumplió seis).
El episodio marcó profundamente a su entorno familiar. Cheyenne, devastada, se suicidó en 1995.
Desde entonces, Brando dejó de ser un hombre. Era una sombra.
### El Colapso Final: Obesidad, Ruina y Soledad
Engordó hasta superar los 150 kilos. Apenas salía de su casa. Gastó su fortuna en abogados para intentar salvar a Christian.
En sus últimos años, estaba arruinado. Había perdido su mansión, su dinero y su salud. Vivía en una pequeña habitación y dependía de una pensión mínima de actor.
Su economía quedó maltrecha por sus inversiones en Tahití y por las secuelas y obligaciones que le deparaba su exótico, dilatado y dramático historial sentimental.
Dicen sus biógrafos que actuó así obligado por las deudas.
Desde entonces, la trayectoria de Brando fue muy irregular. Rodó algunas películas bien recibidas por la crítica, pero participó brevemente en otras simplemente por dinero.
En 1990 filmó "The Freshman" (El novato), donde parodió su propio papel de Vito Corleone.
En 1992, su caracterización como Tomás de Torquemada en "Cristóbal Colón: el descubrimiento" fue interesante pero históricamente poco fiel.
En 1995, "Don Juan DeMarco" le permitió interpretar a un veterano psiquiatra a punto de retirarse, al que en cuestiones de amor alecciona su último paciente, Johnny Depp, con quien forjó amistad en la vida real. Tuvo por pareja a Faye Dunaway.
En 1996, "La isla del doctor Moreau" fue un desastre de producción.
En 2001, "The Score" (Un golpe maestro) fue su última película.
Ese mismo año apareció en el videoclip "You Rock My World", de Michael Jackson, como jefe mafioso al estilo de El Padrino.
Entre 2003 y 2004, poco antes de su muerte, prestó su voz para interpretar nuevamente a Vito Corleone en el videojuego de "El Padrino", publicado en 2006.
### "Es Inútil": Las Últimas Semanas
Sabía que se estaba muriendo.
"Marlon tenía problemas cardíacos, diabetes, cáncer de hígado. Dependía del oxígeno para respirar", afirmó Express UK.
No aceptaba visitas. Su última aparición pública fue en "Larry King Live" en los años 90, donde besó a King en los labios, una de sus muchas excentricidades.
"Era impredecible. Podía destruirte o hacerte sentir la persona más importante del mundo en un segundo", dijo Jack Nicholson, su viejo amigo, al New York Post.
"Es inútil", le dijo a Karl Malden, su amigo de toda la vida, en su última conversación.
Tres semanas después, el 1 de julio de 2004, Brando murió de fibrosis pulmonar en el UCLA Medical Center de Los Ángeles. Tenía 80 años.
### La Habitación en Penumbras
La habitación de Marlon Brando estaba en penumbras, apenas iluminada por la pantalla de un televisor que nadie veía. Sobre la mesa, entre papeles desordenados y restos de comida fría, descansaba una botella de oxígeno.
El hombre que había sido un dios en la pantalla y un enigma fuera de ella, el mismo que durante años hizo temblar a directores, productores y actores, ahora apenas podía moverse. Respiraba con dificultad, los ojos hundidos en la sombra de un rostro que alguna vez fue la imagen del deseo y la rebeldía.
Marlon Brando murió solo.
No hubo una multitud de amigos despidiendo al actor que había revolucionado Hollywood. No hubo aplausos, ni prensa abarrotando la entrada de su casa, ni homenajes inmediatos.
Solo un hombre atrapado en su propio cuerpo, dependiendo de un tanque de oxígeno para mantenerse vivo.
El 1 de julio de 2004, su cuerpo no resistió más. Respiró con dificultad hasta que la fibrosis pulmonar le ganó la batalla.
Según una biografía titulada "Brando en el ocaso", escrita por Patricia Ruiz, Brando pasó sus últimos años al borde de la indigencia viviendo de su seguro social, se transformó en un ermitaño y vendió sus posesiones en Tahití para poder sobrevivir.
### El Legado Eterno
No obstante, poco después de su muerte se hizo público el testamento en el que dejaba un patrimonio de unos 22 millones de dólares y reconocía a diez de sus hijos habidos de todas sus relaciones. Los mayores repartieron sus cenizas, cumpliendo la voluntad del actor, en su isla de Tahití y en California, en el Valle de la Muerte.
El mito, sin embargo, no murió con él.
Su isla, Teti'aroa, se convirtió en un lujoso resort llamado "The Brando", donde hoy descansan millonarios y celebridades.
Sus películas siguen vivas, sus escenas son estudiadas por actores que sueñan con ser la mitad de lo que él fue.
"El mejor, el más grande", dijo James Caan tras su muerte, a CBS.
Había sido un genio. Eso nadie lo discutía. Era el hombre que convirtió la actuación en algo más que recitar líneas y mirar a la cámara. El que en "Un tranvía llamado deseo" transformó la rabia y la sensualidad en un arte. El que en "On the Waterfront" pronunció con dolor infinito la frase que definiría su legado: "Podría haber sido un contendiente."
### Conclusión: El Hombre que Mentía para Vivir
Pero al final, Brando no se consideraba un artista ni un ícono.
Solo un hombre que actuaba para escapar de su propia vida.
"Mentir para ganarse la vida", lo llamaba él, haciéndole creer a toda la sociedad que no lo conocía, que era un hombre encantador, lo que ciertamente no era.
La historia de Marlon Brando es la historia de un dios que nació en el infierno familiar del medio oeste americano.
Es la historia de un rebelde expulsado de la academia militar que revolucionó la actuación con el método Stanislavski.
Es la historia del grito "¡Stella!" que cambió para siempre el teatro y el cine.
Es la historia de "Podría haber sido un contendiente", una de las líneas más memorables jamás pronunciadas.
Es la historia del rechazo del Oscar en protesta por el trato a los indígenas, consolidando su rebeldía hasta el final.
Es la historia de la tragedia familiar: el disparo en Mulholland Drive, el hijo en prisión, la hija suicidada.
Es la historia del colapso final: obesidad, ruina, soledad, dependencia del oxígeno para respirar.
Es la historia de un hombre que murió solo en una habitación en penumbras, con restos de comida fría sobre la mesa.
Marlon Brando revolucionó la actuación. Influenció a generaciones de actores. Ganó dos Oscar. Rechazó uno en un gesto de rebeldía política. Creó personajes inmortales. Vivió intensamente. Amó apasionadamente. Tuvo once hijos. Compró una isla en el paraíso. Cayó en la decadencia. Perdió todo. Murió arruinado.
Pero su legado es eterno.
Como él mismo dijo sobre la actuación: "Mentir para ganarse la vida."
Y qué mentira tan hermosa construyó. Una mentira que se convirtió en verdad más profunda que cualquier realidad.
Marlon Brando, el dios rebelde, descansa en paz entre las aguas de Tahití y el Valle de la Muerte en California. Dos extremos geográficos que resumen perfectamente su vida: el paraíso y el infierno, el éxtasis y la agonía, el Olimpo y la soledad.
"Podría haber sido un contendiente."
Lo fue. Fue el más grande.

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