(ARCANA PODCAST) El Tarot como Ser Vivo


 

 

El Tarot Como Ser Vivo

La mayor parte de los autores se limitan a describir una carta tras otra sin imaginar el conjunto del juego como una totalidad. Pero el verdadero estudio del significado de cada arcano comienza con una ordenación coherente de todo el Tarot. De cada detalle, por pequeño que sea, parten líneas de unión que abarcan las 78 cartas. Para comprender estos múltiples símbolos, hay que haber visto el símbolo final que forma la totalidad: un mándala (Jodorowsky & Costa, 2004, p. 39).

Según Carl Jung, el mándala es una representación de la psique cuya esencia nos es desconocida. Las formas redondas simbolizan la integridad natural, mientras que las formas cuadrangulares representan la toma de consciencia de esta integridad. Para la tradición hindú, el mándala es símbolo del espacio sagrado central, altar y templo, a la vez imagen del mundo y representación del poder divino. Una imagen capaz de conducir al que la contempla hacia la iluminación (Jodorowsky & Costa, 2004).

En todas las tradiciones, el templo resume la creación del universo, que es visto como la unidad divina que ha estallado en fragmentos. Osiris, mutilado y despedazado por Seth, es resucitado por el aliento de Isis. Simbólicamente, los arcanos del Tarot son un cofre donde se ha depositado un tesoro espiritual fragmentado (Jodorowsky & Costa, 2004, pp. 39-40).

El Tarot es un ser. No un objeto inerte, sino una entidad viva que respira, pulsa y evoluciona con quien lo contempla. Es mucho más que una herramienta terapéutica, método de adivinación o base para la meditación y el autoconocimiento. Es una verdadera catedral de bolsillo donde se concentra toda la riqueza simbólica de Occidente (Jodorowsky & Costa, 2004).


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