(#BIOGRAFÍAS Presenta) El Reformador que Cambió el Cristianismo: MARTÍN LUTERO
Eisleben, Alemania, 10 de noviembre de 1483 - Eisleben, Alemania, 18 de febrero de 1546
El Hijo del Minero que Desafió un Imperio
En una fría noche de noviembre de 1483, en la pequeña ciudad minera de Eisleben, nació un niño que nadie imaginó cambiaría el rumbo del cristianismo. Hans Lutero, su padre, era un hombre ambicioso que había escalado desde campesino hasta propietario de varias fundiciones de cobre. Su esposa Margarethe, devota y rigurosa, criaba a sus hijos en el temor de Dios como juez severo e implacable.
El pequeño Martin (así lo bautizaron al día siguiente, festividad de San Martín de Tours) creció en Mansfeld, donde la familia se había mudado cuando él apenas tenía meses de vida. Hans tenía planes claros para su primogénito: sería abogado, ascendería en la escala social y traería honor a la familia. Con ese objetivo lo envió a las mejores escuelas: Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach.
La Tormenta que Cambió Todo
En 1501, con 18 años, Lutero ingresó a la prestigiosa Universidad de Erfurt. Era brillante: obtuvo su bachillerato en 1502 y su maestría en 1505, quedando segundo entre 17 candidatos. Obediente a su padre, comenzó a estudiar derecho. Su futuro estaba trazado: sería un exitoso abogado, tendría riqueza, respeto y posición. Pero el destino tenía otros planes.
El 2 de julio de 1505, mientras regresaba a la universidad tras visitar a sus padres, una tormenta eléctrica estalló con furia apocalíptica. Un rayo impactó tan cerca que Lutero sintió el aliento de la muerte. Aterrorizado, gritó: "¡Ayuda, Santa Ana! ¡Me haré monje!". Sobrevivió, y para desesperación de su padre, cumplió su voto. Dos semanas después abandonaba la carrera de derecho, vendía sus libros e ingresaba al monasterio agustino de Erfurt.
Hans Lutero no escondió su furia. En la primera misa de su hijo le espetó: "Que esto no resulte una ilusión y un engaño". Tenía razón en estar preocupado, aunque no por las razones que imaginaba.
El Monje Atormentado
Lutero se tomó el monasticismo con una intensidad obsesiva. Ayunaba hasta el desmayo, oraba horas sin fin, se confesaba casi diariamente. Sus superiores se preocupaban por su salud mental. Johann von Staupitz, su mentor, intentó distraerlo asignándole estudios académicos: que obtuviera el doctorado en teología y enseñara en la nueva Universidad de Wittenberg.
Pero nada calmaba la angustia de Lutero. Veía a Dios como un juez terrible que escudriñaba su corazón y encontraba solo pecado. "¿Amar a Dios? ¡Yo le odiaba!", confesaría años después. Las prácticas religiosas de la época —indulgencias, peregrinaciones, veneración de reliquias— no le daban paz. Ni siquiera su viaje a Roma entre 1510-1511, que debió ser el momento cumbre de su vida religiosa, le ayudó. Al contrario: la decadencia moral que presenció en la Ciudad Eterna lo llenó de indignación.
La Revelación: Las Puertas del Cielo se Abren
Todo cambió alrededor de 1515-1516, cuando Lutero preparaba sus lecciones sobre la Carta a los Romanos. Luchando con Romanos 1:17 —"el justo vivirá por la fe"— súbitamente comprendió: la "justicia de Dios" no era su ira condenadora, sino su regalo misericordioso. La salvación no se ganaba con esfuerzo humano, sino que se recibía por fe en Cristo.
"Me sentí renacer", escribió Lutero. "Las puertas del paraíso se abrieron ante mí. Toda la Escritura tomó un nuevo sentido. Mientras antes la 'justicia divina' me llenaba de odio, ahora me resultó dulce en el amor, de manera inexpresable".
Esta experiencia transformó no solo su teología sino su vida entera. Ya no era el monje atormentado, sino un hombre liberado por la gracia de Dios.
El Contexto: Una Iglesia en Crisis
La Iglesia del siglo XVI atravesaba una crisis profunda. El Renacimiento había traído riqueza y cultura, pero también corrupción. Los papas vivían como príncipes renacentistas más interesados en el arte y la política que en la espiritualidad. León X, un Medici, necesitaba fondos para reconstruir la Basílica de San Pedro. Su solución: vender indulgencias.
Las indulgencias eran documentos que supuestamente reducían el tiempo en el purgatorio. Johann Tetzel, fraile dominico, recorría Alemania vendiéndolas con eslóganes publicitarios: "Tan pronto una moneda en el cofre resuena, un alma del purgatorio al cielo se eleva". Para los campesinos alemanes, ya empobrecidos por impuestos, esta práctica era un ultraje económico disfrazado de piedad.
El arzobispo Alberto de Brandeburgo había hecho un pacto secreto con el papa: dividiría las ganancias de las indulgencias. Alberto necesitaba pagar las enormes deudas contraídas para comprar su cargo eclesiástico. El sistema estaba podrido desde arriba.
El 31 de Octubre de 1517: El Martillazo que Resonó en la Historia
Lutero, indignado, decidió actuar. Según la tradición universitaria, redactó 95 tesis para debate académico sobre el tema de las indulgencias. El 31 de octubre de 1517 (la víspera de Todos los Santos, cuando multitudes visitarían la iglesia de Wittenberg) las clavó en la puerta de madera que servía como tablón de anuncios universitario.
Las tesis estaban en latín, eran académicas y respetuosas con la autoridad papal. Pero tocaban un nervio sensible. La tesis 86 preguntaba mordazmente: "¿Por qué el Papa, cuya riqueza hoy es mayor que la riqueza del más rico Craso, no construye la basílica de San Pedro con su propio dinero en lugar del dinero de los creyentes pobres?".
Lutero envió copias a Alberto y a colegas académicos. Esperaba un debate teológico. Lo que obtuvo fue una revolución. Sus amigos tradujeron las tesis al alemán. La imprenta —inventada apenas 70 años antes— hizo su magia. En dos semanas, las tesis circulaban por toda Alemania. En dos meses, por toda Europa. Lutero se convirtió en héroe popular sin haberlo planeado.
El Enfrentamiento: Roma Contra ataca
Roma reaccionó lentamente al principio. León X lo desestimó como "riña de monjes". Pero la popularidad de Lutero alarmó a las autoridades. En 1518 enviaron al cardenal Tomás Cayetano, uno de los teólogos más brillantes, a la Dieta de Augsburgo para que Lutero se retractara. Lutero se negó. Cayetano tenía órdenes de arrestarlo, pero Lutero huyó de noche, ayudado por amigos.
En 1519, en Leipzig, Lutero debatió con Johann Eck. Este lo acorraló hábilmente hasta que Lutero admitió que los concilios podían errar. Eck triunfante lo comparó con Jan Hus, quemado como hereje un siglo antes. Lutero respondió afirmando que Hus había tenido razón en varios puntos. Era una declaración explosiva: estaba cuestionando la autoridad papal misma.
En 1520, el papa León X emitió la bula *Exsurge Domine*, condenando 41 proposiciones de Lutero y dándole 60 días para retractarse. El 10 de diciembre, Lutero quemó públicamente la bula papal ante las puertas de Wittenberg. Era una declaración de guerra.
La Dieta de Worms: "Aquí Estoy, No Puedo Hacer Otra Cosa"
El joven emperador Carlos V convocó a Lutero a la Dieta Imperial de Worms en 1521. Federico III de Sajonia, protector de Lutero, aseguró un salvoconducto. El 17 de abril, Lutero compareció ante el emperador, príncipes, obispos y nobles. Johann Eck (diferente del de Leipzig) le mostró una mesa llena de sus libros y le hizo dos preguntas simples: ¿Son tuyos? ¿Te retractas?
Lutero pidió un día para pensar. Al día siguiente, el 18 de abril de 1521, dio su respuesta inmortal:
"A menos que me convenzan mediante testimonios de la Escritura o por la razón —porque no confío en el papa ni en los concilios, pues está demostrado que a menudo han errado— estoy ligado a la palabra de Dios. No puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa! ¡Que Dios me ayude!"
Levantó el brazo como un caballero victorioso. Carlos V lo declaró hereje y proscrito. Cualquiera podía matarlo sin castigo.
El Castillo Oculto: Traduciendo el Nuevo Testamento
Durante su regreso a Wittenberg, Lutero "desapareció". Federico de Sajonia había organizado un falso secuestro. Lutero fue llevado al castillo de Wartburg, donde permaneció escondido casi un año disfrazado de "Junker Jörg" (Caballero Jorge), dejándose crecer una barba espesa.
Lejos de perder el tiempo, Lutero realizó allí su obra maestra lingüística: tradujo el Nuevo Testamento del griego al alemán en apenas once semanas. No era la primera Biblia alemana, pero sí la mejor. Lutero visitó mercados y tabernas escuchando cómo hablaba la gente común. Quería que un campesino la entendiera. Publicada en septiembre de 1522, se agotó inmediatamente. Para 1534 completó la traducción del Antiguo Testamento con ayuda de colaboradores.
El impacto fue incalculable. La Biblia de Lutero estandarizó el idioma alemán, como las obras de Cervantes hicieron con el español. Más importante: puso la Palabra de Dios en manos del pueblo. Ya no necesitaban al clero como intermediario. Era la democratización de la fe.
Controversias y Contradicciones: La Guerra de los Campesinos
En 1524-1525 estalló la Guerra de los Campesinos alemanes, la mayor revuelta popular antes de la Revolución Francesa. Los campesinos, inspirados por las ideas de libertad cristiana de Lutero, publicaron "Los Doce Artículos", exigiendo reformas económicas y sociales basadas en la Biblia.
Thomas Müntzer, un reformador radical, lideró el movimiento esperando el apoyo de Lutero. Pero Lutero los traicionó. En su panfleto "Contra las hordas asesinas y ladronas de los campesinos", escribió: "Todo el que pueda debe aplastarlos, degollarlos y ensartarlos, en secreto y abiertamente, lo mismo que se mata a un perro rabioso".
Los príncipes obedecieron. La masacre dejó entre 100,000 y 130,000 muertos. ¿Por qué Lutero tomó esta posición? Dependía de la protección de los príncipes. Temía el caos. Creía en la obediencia a la autoridad secular. Pero esta mancha en su legado es imborrable. Los campesinos que murieron creyendo en su mensaje sintieron su traición.
El Matrimonio que Escandalizó a Europa
En junio de 1525, dos meses después de la masacre de los campesinos, Lutero se casó con Katharina von Bora, una ex-monja cisterciense de 26 años. Dos años antes, Katharina y otras once monjas le habían escrito pidiendo ayuda para escapar del convento. Lutero organizó su fuga sacándolas escondidas en barriles de arenque.
El matrimonio escandalizó a amigos y enemigos. Los católicos lo vieron como confirmación de la inmoralidad luterana. Muchos protestantes pensaron que dañaba la causa. Pero Lutero, a los 41 años, había llegado a la conclusión de que el celibato clerical no tenía base bíblica.
El matrimonio fue sorprendentemente feliz. Katie, inteligente y práctica, administró brillantemente las finanzas familiares, convirtió el antiguo monasterio agustino en hogar próspero que albergaba estudiantes, refugiados y huéspedes. Tuvieron seis hijos: Johannes, Elizabeth (muerta en la infancia), Magdalena (cuya muerte a los 13 años devastó a Lutero), Martin Jr., Paul y Margaretha. Katie discutía teología con su esposo, quien la llamaba afectuosamente "Mi Señor Katie" y bromeaba que ella "gobernaba con puño de hierro".
Las Grandes Controversias Teológicas
Lutero no solo peleó con Roma. Sus disputas con otros reformadores fueron igualmente intensas.
Con Erasmo de Rotterdam (1524-1525): El gran humanista escribió "Sobre el libre albedrío", defendiendo que el ser humano coopera en su salvación. Lutero respondió con "Sobre la esclavitud de la voluntad", su obra teológica más importante, argumentando que la voluntad humana está esclavizada al pecado y solo la gracia de Dios salva. Erasmo, horrorizado por el tono, se distanció de la Reforma.
Con Ulrico Zuinglio (1529): En el Coloquio de Marburgo, convocado para unificar la Reforma protestante, Lutero y Zuinglio chocaron sobre la Eucaristía. Zuinglio interpretaba "Este es mi cuerpo" simbólicamente. Lutero insistía en la presencia real de Cristo en el pan y el vino. La ruptura fue definitiva. Lutero escribió con tiza en la mesa "Hoc est corpus meum" (Este es mi cuerpo) y se negó a ceder. El protestantismo quedaría dividido para siempre.
Los Años Oscuros: El Antisemitismo de Lutero
El capítulo más vergonzoso del legado luterano es su antisemitismo feroz. Al principio, Lutero esperaba que los judíos se convirtieran al cristianismo una vez purificado. Cuando no sucedió, su actitud cambió radicalmente.
En 1543, tres años antes de morir, publicó "Sobre los judíos y sus mentiras", un tratado de odio incendiario que recomendaba:
- Quemar sinagogas y escuelas judías
- Destruir sus casas
- Confiscar sus libros de oración y escritos talmúdicos
- Prohibir a los rabinos enseñar
- Quitarles el dinero y propiedades
- Obligarlos a trabajos forzados o expulsarlos definitivamente
"Estos infectos gusanos venenosos", escribió, deben ser tratados sin misericordia. Cuatrocientos años después, los nazis citarían a Lutero para justificar la Kristallnacht y el Holocausto. En el juicio de Núremberg, Julius Streicher, editor del periódico antisemita *Der Stürmer*, usó los escritos de Lutero en su defensa.
Explicar no es justificar, pero el contexto importa: el antisemitismo era endémico en la Europa del siglo XVI. Otros reformadores compartían esos prejuicios. Lutero padecía enfermedades crónicas dolorosas, frustración por el avance lento de la Reforma, y expectativa apocalíptica del fin del mundo. Además su retórica violenta no se limitó a los judíos; atacó con igual veneno a católicos, anabaptistas, turcos y campesinos rebeldes.
Aun así, sus palabras son imperdonables. Las iglesias luteranas modernas han denunciado formal y enfáticamente estos escritos, pidiendo perdón por su legado de odio.
La Aportación Inmensa: Reformando la Iglesia y la Sociedad
A pesar de sus sombras, las contribuciones de Lutero fueron monumentales.
Teología: Revolucionó la comprensión cristiana con cinco "solas":
- *Sola Scriptura*: Solo la Biblia es autoridad
- *Sola Fide*: Solo la fe salva
- *Sola Gratia*: Solo por gracia de Dios
- *Solus Christus*: Solo Cristo es mediador
- *Soli Deo Gloria*: Solo a Dios la gloria
Liturgia: Creó el culto en alemán, permitiendo participación popular. Compuso 36 himnos, incluido "Castillo fuerte es nuestro Dios" (Ein feste Burg), el himno de batalla de la Reforma.
Educación: Abogó por escuelas públicas para niños y niñas, revolucionario para la época. Creía que cada cristiano debía leer la Biblia, lo que exigía alfabetización universal.
Matrimonio clerical: Al casarse, legitimó el matrimonio de sacerdotes protestantes, cambiando radicalmente la vida pastoral.
Catecismos: Su Catecismo Menor (1529) educó a millones en doctrina básica cristiana. Todavía se usa.
Los Últimos Años: Enfermo pero Infatigable
Desde 1530, Lutero sufrió cálculos renales, artritis, cataratas incipientes y una enfermedad cardíaca crónica. Se volvió más irascible, más apocalíptico en su visión. Seguía escribiendo, predicando, aconsejando. Su correspondencia abarca más de 3,000 cartas. Sus Obras Completas en la edición de Weimar ocupan 101 volúmenes.
En sus últimas cartas aparecen frecuentes alusiones a la muerte: "Estoy cansado. Me he convertido en nada. Oren por mí, para que el Señor se lleve mi alma en paz".
La Muerte: De Vuelta a Casa
En febrero de 1546, con 62 años y muy enfermo, Lutero viajó a Eisleben —su ciudad natal— para mediar en una disputa entre nobles. Resolvió el conflicto exitosamente. La noche del 17 de febrero cenó alegremente. A las 3 de la madrugada del 18 de febrero sufrió un ataque al corazón.
Sus amigos Justus Jonas y Michael Coelius le preguntaron: "¿Padre reverendo, quieres morir firme en Cristo y la doctrina que has predicado?". Lutero respondió con un claro "Sí". Murió minutos después.
Encontraron un papel en su bolsillo con su última nota, escrita en latín excepto la frase final en alemán:
"Nadie puede entender a Virgilio a menos que haya sido pastor o agricultor durante cinco años. Nadie puede entender a Cicerón a menos que haya participado en asuntos públicos durante veinte años. Sepan que nadie puede comprender las Sagradas Escrituras a menos que haya gobernado las iglesias durante cien años con los profetas. No ataquen esta divina Eneida; más bien, veneren el suelo que pisa. Somos mendigos, esa es la verdad".
Fue enterrado en la iglesia del castillo de Wittenberg, frente al púlpito, en la misma iglesia donde 29 años antes había clavado sus 95 tesis.









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