(#BIOGRAFIAS) El Apóstol de los Gentiles, PABLO DE TARSO
Tarso, Cilicia, 5-10 d.C. - Roma, 64-67 d.C.
Pablo de Tarso nació como Saulo en una encrucijada cultural fascinante. Imagina Tarso, una próspera ciudad costera en la actual Turquía, donde el comercio mediterráneo se mezclaba con la filosofía estoica y las tradiciones judías. Su familia era especial: judíos de la tribu de Benjamín, pero con ciudadanía romana, un privilegio codiciado que marcaría su destino.
Desde niño, Saulo vivió entre culturas. Hablaba griego en las calles, hebreo en la sinagoga, y más tarde aprendería latín. Su familia, orgullosamente farisea, lo educó en la estricta observancia de la Ley de Moisés. A los cinco años ya leía las escrituras sagradas; a los quince, sus padres lo enviaron a Jerusalén, el corazón del mundo judío.
Jerusalén: Forjando al Perseguidor
En la Ciudad Santa, el joven estudiaba bajo Gamaliel el Viejo, uno de los rabinos más respetados de su época. Pero Saulo no solo dominaba las escrituras; también aprendió el oficio familiar: tejer lonas para tiendas de campaña, un trabajo que años después le permitiría ganarse la vida mientras predicaba.
El Saulo de aquellos días era un fariseo celoso, intransigente, que veía en el naciente movimiento cristiano una peligrosa herejía. Cuando Esteban, el primer mártir cristiano, fue lapidado, allí estaba Saulo, guardando las capas de los verdugos. No se limitó a observar: se convirtió en el terror de los cristianos, irrumpiendo en casas, arrastrando hombres y mujeres a prisión, sin piedad.
El Rayo en el Camino: La Transformación
Año 34-36 d.C. Saulo cabalgaba hacia Damasco con cartas del Sumo Sacerdote, decidido a arrestar más "herejes". Lo que sucedió entonces cambió la historia: una luz cegadora lo derribó de su caballo. Una voz retumbó: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?".
"¿Quién eres, Señor?", preguntó temblando.
"Yo soy Jesús, a quien tú persigues".
Durante tres días permaneció ciego, ayunando, orando, transformándose. Ananías, un cristiano temeroso pero obediente, recibió la orden divina de sanarlo. Al imponerle las manos, Saulo recuperó la vista y con ella, una nueva visión del mundo. Se bautizó inmediatamente y comenzó a predicar lo que antes perseguía.
El Contexto Histórico: Roma y su Imperio
Pablo vivió bajo cuatro emperadores romanos: Tiberio, Calígula, Claudio y el infame Nerón. Era la época del Pax Romana, cuando las calzadas imperiales conectaban el mundo conocido y el latín y el griego facilitaban la comunicación. Paradójicamente, esta infraestructura romana se convirtió en la autopista del evangelio.
El Imperio, sin embargo, no era tolerante con quienes desafiaban sus dioses. Los cristianos, que se negaban a adorar al emperador, enfrentaban persecución creciente. Nerón, especialmente cruel, los culpó del incendio de Roma en el 64 d.C., desatando una cacería brutal.
Los Viajes: Sembrando Iglesias por el Mediterráneo
Primer Viaje (46-48 d.C.): Con Bernabé, Pablo navegó a Chipre y luego recorrió el sur de Anatolia. En Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe plantó comunidades cristianas. En Listra casi lo matan a pedradas, pero se levantó y continuó.
Segundo Viaje (50-53 d.C.): Cruzó a Europa, llevando el cristianismo a Filipos, Tesalónica, Berea y Corinto. En Atenas, pronunció su famoso discurso en el Areópago. En Corinto pasó dieciocho meses, trabajando con sus amigos Aquila y Priscila.
Tercer Viaje (53-58 d.C.): Estableció su base en Éfeso durante casi tres años. Allí enfrentó la revuelta de los plateros, quienes veían amenazado su negocio de ídolos de Artemisa. Desde Éfeso escribió varias de sus cartas más importantes.
Pablo viajó más de 15,000 kilómetros a pie, en barco y ocasionalmente en carreta. Soportó cinco flagelaciones judías (39 latigazos cada una), tres azotes romanos con varas, un apedreamiento, tres naufragios, asaltos de bandidos, hambre, sed, frío y traiciones de falsos hermanos.
Las Cartas: Teología que Transformó el Mundo
Pablo no era teólogo de escritorio sino de trincheras. Sus trece epístolas (algunos estudiosos debaten la autoría de algunas) respondían a problemas reales de comunidades reales:
Romanos (57-58 d.C.): Su obra maestra teológica, escrita desde Corinto. Aquí desarrolló su doctrina de la justificación por la fe: los humanos no se salvan por cumplir reglas, sino por confiar en la gracia de Dios manifestada en Cristo.
Corintios (1ª y 2ª, 54-57 d.C.): Cartas apasionadas a una comunidad problemática. Abordó divisiones, inmoralidad, el uso de dones espirituales y escribió el famoso "himno al amor" (1 Corintios 13).
Gálatas (54 d.C.): Una explosión de libertad cristiana contra quienes querían imponer la circuncisión a los gentiles convertidos. "Para libertad nos libertó Cristo", proclamó.
Filipenses, Filemón, Colosenses y Efesios: Las "epístolas de la prisión", escritas probablemente desde Éfeso o Roma.
Tesalonicenses (51 d.C.): La primera carta de Pablo, y probablemente el texto más antiguo del Nuevo Testamento.
Contribuciones Revolucionarias
1. Universalizó el Cristianismo: Pablo rompió las barreras étnicas. "No hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer", escribió. Todos son uno en Cristo.
2. Teología de la Gracia: Demolió la idea de salvación por méritos. La cruz, no la ley, salva.
3. Eclesiología: Desarrolló la idea de la Iglesia como "cuerpo de Cristo", donde cada miembro tiene función única.
4. Cristología Elevada: Presentó a Jesús no solo como maestro, sino como divino: "en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad".
5. Ética Práctica: No solo teoría; sus cartas rebosan consejos prácticos sobre matrimonio, trabajo, relaciones sociales.
El Concilio de Jerusalén: Victoria Decisiva
Alrededor del 49 d.C., Pablo y Bernabé viajaron a Jerusalén para resolver una crisis. ¿Debían los gentiles convertidos adoptar prácticas judías como la circuncisión? Pablo argumentó vehementemente que no. Santiago, Pedro y los ancianos acordaron: la fe en Cristo, no la observancia de la Ley, define al cristiano. Esta decisión permitió que el cristianismo se expandiera explosivamente.
Roma: El Final del Camino
Tras ser arrestado en Jerusalén (alrededor del 58 d.C.), Pablo apeló al César, ejerciendo su derecho como ciudadano romano. El viaje a Roma fue épico: naufragó en Malta, donde sobrevivió a la mordedura de una víbora, asombrando a los lugareños.
En Roma vivió bajo arresto domiciliario (61-63 d.C.), recibiendo visitas y predicando. La tradición sostiene que fue liberado brevemente, quizás viajó a España, pero fue arrestado nuevamente cuando Nerón desató su persecución tras el incendio de Roma.
En el 64 o 67 d.C., Pablo fue decapitado en la Vía Ostiense. Como ciudadano romano, se le concedió muerte rápida por espada, no la tortura de la crucifixión que sufrió Pedro. La leyenda dice que su cabeza rebotó tres veces, brotando una fuente en cada punto (la Abadía delle Tre Fontane marca el lugar).









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