(ARCANA PODCAST) El Desfile de las Vanidades


 

Como hermanastras dispuestas a cortarse un trozo de pie para calzar el zapato de cristal de Cenicienta, cada nuevo ocultista cambió la estructura original del Tarot para ajustarlo a su propia visión del mundo (Jodorowsky & Costa, 2004).

Etteilla: El Peluquero Vidente

En 1783, un adivino de moda, el peluquero Alliette, bajo el seudónimo de Etteilla (1750-1810), produjo un tarot fantasioso que relacionó con la astrología y la Cábala hebrea. Éliphas Lévi comenta con ironía: "Alliette o Etteilla, preocupado únicamente de su sistema de adivinación y del provecho material que de él podía sacar; Alliette —repetimos— el antiguo peluquero, que jamás aprendió bien el francés ni la ortografía, pretendió reformar y aun apropiarse también del libro de Thot" (Lévi, 1855/s.f., p. 267).

Sin embargo, Lévi reconoce que Etteilla tuvo intuiciones valiosas sobre el uso adivinatorio del Tarot, aunque su falta de educación formal le impidió comprender la profundidad de los símbolos que manipulaba. Las extravagancias de Etteilla se reproducían en sus operaciones alquímicas: "Los metales tomaban en sus crisoles formas singulares que excitaban la curiosidad de todo París" (Lévi, como se citó en Jodorowsky & Costa, 2004).

Éliphas Lévi: El Mago con Inmensa Intuición

Alphonse-Louis Constant, alias Éliphas Lévi (1816-1875), a pesar de su inmensa intuición, desdeñó el Tarot de Marsella por encontrarlo "exotérico", y en Dogma y Ritual de la Alta Magia dibujó versiones "esotéricas" de El Carro, de La Rueda de Fortuna, de El Diablo. Estableció que los 22 arcanos mayores ilustraban el alfabeto hebreo y despreció los 56 arcanos menores (Jodorowsky & Costa, 2004).

En su obra magistral, Lévi describe el Tarot como "un alfabeto jeroglífico y numeral, manifestando por caracteres y por números una serie de ideas universales y absolutas; luego una escala de diez números multiplicados por cuatro símbolos, y unidos juntos por doce figuras representando los doce signos del zodíaco, más cuatro genios, los de los cuatro puntos cardinales" (Lévi, 1855/s.f., p. 265).

Lévi explica el método para leer el Tarot: "El modo de leer los jeroglíficos del Tarot es disponiéndolos, sea en cuadrado, sea en triángulo colocando los números pares en antagonismo y conciliándolos por medio de los impares. Cuatro signos manifiestan siempre lo absoluto en un orden cualquiera, y se explican por un quinto... Dispuesto de este modo, el Tarot es un verdadero oráculo y responde a todas las preguntas posibles con mayor claridad e infalibilidad" (Lévi, 1855/s.f., p. 273-274).

A pesar de sus modificaciones al Tarot original, Lévi comprendió algo fundamental: "Esta rueda, en efecto, es la verdadera clave del arte oratorio y del gran arte de Raymundo Lulio; es el verdadero secreto de la transmutación de las tinieblas en luz; es el primero y el más importante de todos los arcanos de la gran obra" (Lévi, 1855/s.f., p. 274).

Papus y la Escuela Francesa

Esta idea fue adoptada por Gérard Encausse, que bajo el seudónimo de Papus (1865-1917) se permitió crear un tarot con personajes egipcios que ilustraban una estructura cabalística hebrea. Papus se convirtió en una figura central de la escuela francesa de ocultismo, influyendo en generaciones de estudiosos (Fernández, s.f.).

La Escuela Anglo-Americana

Arthur Waite intercambió el número VIII de La Justicia con el XI de La Fuerza para hacer coincidir el Tarot con los 22 caminos del Árbol de la vida, falsificando así la significación de todos los arcanos. Transformó El Enamorado en Los Enamorados, introduciendo cambios fundamentales en la simbología (Jodorowsky & Costa, 2004).

El Tarot Rider-Waite fue publicado por la editorial londinense Rider, creado por Arthur Edward Waite e ilustrado por Pamela Colman Smith en 1909. Waite, un estudioso del ocultismo y el Tarot, cambió la posición de los personajes de algunas cartas, invirtió la colocación de La Fuerza y La Justicia y convirtió los Arcanos Menores en figuras simbólicas relacionadas directamente con el significado atribuido (Fernández, s.f.). Aunque alejado del Tarot de Marsella original, el Rider-Waite se ha convertido en uno de los mazos más populares del siglo XX por su accesibilidad visual.

Aleister Crowley y la Magia Ceremonial

Aleister Crowley, ocultista perteneciente a la Orden del Templo del Oriente, cambió también los nombres, los dibujos y el orden de las cartas. La Justicia se convirtió en El Juicio; Templanza en El Arte; El Juicio en Aeón. Eliminó los Pajes y los Caballeros y en su lugar puso Príncipes y Princesas (Jodorowsky & Costa, 2004). Crowley es considerado un controvertido maestro del Tarot, de lectura obligada para profundizar en el tema (Fernández, s.f.).

Oswald Wirth y la Síntesis Teosófica

Oswald Wirth, ocultista suizo, masón y miembro de la Sociedad Teosófica, dibujó él mismo su tarot introduciendo en los arcanos no solamente trajes medievales, esfinges egipcias, cifras árabes y letras hebreas en lugar de los números romanos, símbolos taoístas, la versión alquímica del Diablo inventada por Éliphas Lévi, sino que se inspiró en la torpe versión de Court de Gébelin, pareciendo afirmar que el Tarot de Marsella era una versión popular, es decir, vulgar (Jodorowsky & Costa, 2004).

El libro de Wirth, Le Tarot des imaginiers du Moyen Âge, sigue siendo uno de los más importantes para el estudio del Tarot, aunque solo disponible en francés. A pesar de sus desviaciones del original, su obra contiene intuiciones valiosas (Fernández, s.f.).

De lo que leíste, toma lo que te sirva. 

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