Khalil Rza Uluturk: La Voz Rebelde de Azerbaiyán El poeta que desafió imperios
Imagina escribir poesía tan peligrosa que te envíen directo a una prisión en Moscú. Esa fue la vida de Khalil Rza Uluturk, un tipo que decidió que era mejor arriesgar la libertad que quedarse callado. Su historia es la de un poeta que transformó palabras en actos de resistencia, un intelectual que pagó el precio de defender su identidad nacional en tiempos donde hacerlo podía costarte todo.
Los primeros años: una infancia marcada por la represión
Khalil Rza nació el 21 de octubre de 1932 en Pirəbbə, una pequeña aldea del distrito de Salyan, Azerbaiyán. Aunque algunos documentos oficiales mencionan 1933 como su año de nacimiento, él siempre insistió en que había nacido en 1932, el mismo año que la revista Təşviqatçı, como si quisiera marcar su destino desde el principio con las letras y el periodismo.
Su infancia fue todo menos idílica. Llevaba el nombre de su abuelo Khalil, un hombre que tenía "un pequeño terreno, un par de bueyes y un arado". Pero en 1933, el gobierno soviético confiscó todas sus propiedades. Cuatro años después, en 1937, arrestaron a su abuelo por sus ideas nacionalistas y lo exiliaron a Siberia. La familia perdió todo y tuvo que mudarse a Salyan en 1939.
El peso de mantener a la familia cayó sobre su padre, Rza Nagıyev, quien trabajaba como contador e inspector. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Rza fue reclutado y combatió activamente cerca de Moscú entre 1941 y 1942. Regresó a casa con el cuerpo marcado por 17 heridas de balas y metralla. Esas cicatrices terminaron cobrándose su vida el 17 de octubre de 1957, cuando Khalil Rza tenía apenas 25 años.
Estos traumas infantiles —ver a su familia despojada, su abuelo exiliado, su padre destrozado por la guerra— dejaron una marca profunda en el joven poeta. Pero también le dieron algo invaluable: su padre fue quien le inculcó la conciencia nacional y el amor por la literatura. Rza bəy le recitaba versos de Fuzuli, Raci, Sabir, Ali bey Huseynzade, Ziya Gökalp y Tevfik Fikret. En sus memorias, Khalil Rza escribió:
"Mientras leía estos poemas con una voz apasionada y conmovedora, a veces limpiándose las lágrimas, mi padre, que murió a los 47 años, permanece ante mis ojos como un símbolo de un pasado grandioso y noble."
Formación: cuando las palabras se convierten en misión
A los siete años, Khalil comenzó sus estudios en la escuela secundaria No. 2 del distrito de Salyan. La literatura oral, los clásicos y los escritores modernos despertaron en él un deseo irresistible de escribir. Su primer poema publicado apareció en el periódico Azerbaijan Pioneer en 1948, cuando tenía apenas 16 años.
En 1949 ingresó a la Facultad de Filología de la Universidad Estatal de Azerbaiyán (hoy Universidad Estatal de Bakú). El ambiente literario de Bakú abrió un universo de posibilidades creativas. Participó activamente en los eventos de "Día de la Juventud" de la universidad bajo el liderazgo del estudioso literario Jafar Handa y más tarde del poeta Bakhtiyar Vagabzade. También se involucró en el trabajo de la Unión de Escritores de Azerbaiyán, dirigida por el escritor nacional Mirza Ibrahimov. Todo esto moldeó al joven Khalil Rza.
Se graduó en 1954 como periodista y ese mismo año fue elegido miembro de la Unión de Escritores de la URSS. Su primer libro, Spring is Near (La primavera se acerca), se publicó en 1957. En agosto de ese año, la Unión de Escritores lo envió a Moscú para realizar cursos superiores de literatura de dos años en el Instituto Gorky de Literatura Mundial, donde estudió con Pavel Antokolsky, un prominente representante de la literatura rusa.
El poeta y el periodista: dos caras de la misma moneda
Khalil Rza era un tipo completo. No solo escribía poesía, sino que también trabajó largo tiempo en la revista Mujer Azerbayana y en varias organizaciones de prensa. En 1969 comenzó a trabajar en el Instituto de Literatura de Bakú, donde permanecería hasta su muerte. En 1985 se doctoró en filología con una tesis sobre "La creatividad artística de Magsud Sheikhzade y problemas actuales de las relaciones literarias azerbayano-uzbekas".
Sus artículos periodísticos y literarios de los años 70 y 80 son fascinantes. Escribió sobre Nizami Ganjavi, Nesimi, Sohrab Tahir y otros gigantes de la literatura azerbayana, pero siempre enfocándose en temas de ciudadanía, motivos nacionales e ideales de independencia. Títulos como "Coraje es..." (1988), "Amor por la vida" (1988) o "Aquellos que pueden mantenerse en alto por encima del tiempo" revelan su obsesión con la libertad y la dignidad nacional.
Un artículo controvertido que escribió el 6 de noviembre de 1968, titulado "Niyazi Speaks Correctly" (Niyazi dice la verdad), le causó problemas durante mucho tiempo. En él defendía el uso de los términos "dama" y "caballero" y proponía cambios en los sufijos de los apellidos para preservar la belleza y elegancia del idioma azerbayano. Puede parecer trivial, pero en el contexto soviético, donde todo lo relacionado con la identidad nacional era sospechoso, estas ideas eran dinamita pura.
La obra poética: entre el sol y la luna
Khalil Rza publicó alrededor de 35 libros durante su vida y póstumamente, muchos de ellos gracias a su esposa, quien se encargó de preservar su legado. Sus poemas fueron musicalizados y se convirtieron en himnos para muchos azerbayanos que soñaban con la libertad. Entre sus obras más conocidas están:
- Poema de amor (1961)
- Prestigio (1973)
- ¿A dónde va el mundo? (1983)
- El año 37 sigue vivo (1991) — una referencia directa a las purgas estalinistas
- Entre el sol y la luna (1992)
- Yo soy el este (1994)
- Prisión de Lefórtovo — basado en su propia experiencia de encarcelamiento
Sus temas centrales eran la libertad, el turquismo (la identidad túrquica) y los ideales de independencia de Azerbaiyán. Era, sin duda, uno de los principales ideólogos del movimiento de liberación nacional.
El activista: cuando la poesía se vuelve revolución
A finales de los años 80, Khalil Rza se involucró activamente en el movimiento de independencia nacional de Azerbaiyán. No era solo un poeta encerrado en su torre de marfil; salía a las calles, daba discursos, movilizaba a la gente.
Entonces llegó el 20 de enero de 1990, una fecha trágica conocida como "Enero Negro" en Azerbaiyán. Esa noche, tropas soviéticas entraron en Bakú y masacraron a civiles que protestaban por la independencia. Khalil Rza, como líder del movimiento nacional azerbayano que se oponía a la Unión Soviética, fue arrestado el 26 de enero de 1990 por el KGB.
Lo enviaron a la infame prisión de Lefórtovo en Moscú, donde estuvo encarcelado durante 22 meses. También pasó tiempo en Rostov. Lefórtovo no era cualquier prisión: era el lugar donde el KGB interrogaba y torturaba a disidentes políticos. Khalil Rza soportó todo eso por defender sus ideas.
Fue liberado en 1991, justo cuando la Unión Soviética se desmoronaba. Regresó a Bakú y continuó sus actividades, convirtiéndose en uno de los poetas más destacados del Azerbaiyán independiente.
Contexto histórico: escribir poesía en tiempos de hierro
Para entender la vida de Khalil Rza, hay que entender el contexto. Azerbaiyán fue incorporado a la Unión Soviética en 1920. Durante décadas, el régimen soviético intentó suprimir las identidades nacionales, imponiendo el ruso como lengua dominante y reprimiendo cualquier expresión de nacionalismo.
Las purgas estalinistas de 1937 (a las que Khalil Rza se refiere en su libro El año 37 sigue vivo) devastaron a la intelectualidad azerbayana. Miles fueron arrestados, ejecutados o enviados al Gulag por "crímenes" como defender su idioma o sus tradiciones.
En los años 80, con la llegada de la perestroika de Gorbachov, los movimientos nacionalistas en las repúblicas soviéticas cobraron fuerza. En Azerbaiyán, el conflicto con Armenia por Nagorno-Karabaj y el deseo de independencia generaron protestas masivas. La represión de enero de 1990 fue un intento brutal de aplastar esas aspiraciones.
Khalil Rza vivió todo esto. Vio a su abuelo ser exiliado, a su padre regresar destrozado de la guerra, a su país sofocado por décadas de represión. Y eligió no quedarse callado. Eligió la poesía como arma, la palabra como acto de resistencia.
El impacto: más allá de las fronteras
La influencia de Khalil Rza trasciende lo literario. Es un icono cultural, un símbolo de la lucha por la identidad y la libertad. Sus poemas musicalizados se cantan en bodas, ceremonias y actos públicos. Su figura aparece en libros de texto, documentales y eventos conmemorativos.
En Azerbaiyán, su cumpleaños (21 de octubre) se celebra con eventos culturales. Escuelas y bibliotecas llevan su nombre. Sus escritos sobre Nizami Ganjavi y otros clásicos han influido en generaciones de estudiosos.
Pero quizás su legado más poderoso es el ejemplo que dejó: el de un intelectual que no se doblegó, que pagó el precio de la disidencia y salió con la cabeza en alto. En un mundo donde es fácil rendirse o adaptarse, Khalil Rza nos recuerda que algunas batallas valen la pena pelear, aunque el enemigo sea un imperio.









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