#BIOGRAFIAS Presenta: EL ESCULTOR QUE TALLÓ A LOS DIOSES, FIDIAS

Casual en el Museo Nacional De Antropología e Historia en la Ciudad de México. "Está Duro Este Arte ..." decía. 


Los archivos de mármol: nacimiento de un genio

Los registros históricos sitúan el nacimiento de Fidias (Φειδίας, Pheidias) alrededor del año 500 a.C. en Atenas. Las fuentes principales —Plinio el Viejo, Plutarco y Pausanias— escribieron siglos después de su muerte, lo que dificulta la reconstrucción precisa de su vida. Sin embargo, una inscripción documentada en la base de su estatua de Zeus en Olimpia declaraba:


"Fidias, hijo de Cármides, ateniense, me hizo."

Según Plinio el Viejo, Fidias se formó inicialmente como pintor. Como escultor, su maestro habría sido Agéladas de Argos, y según Dion Crisóstomo, también estudió con Hegias. Los análisis históricos sitúan el inicio de su actividad artística en torno al 470 a.C.


El Siglo de Pericles: el contexto de un prodigio

Fidias vivió durante el llamado Siglo de Pericles, un período de intensa actividad política, militar y cultural en Atenas. Los hechos históricos documentados son claros: en 480 a.C., durante las Guerras Médicas, los persas saquearon y destruyeron la Acrópolis de Atenas. Los templos quedaron en ruinas.

Durante décadas, esas ruinas se mantuvieron deliberadamente intactas como recordatorio de la agresión persa. Pero cuando Pericles ascendió al poder en 460 a.C., las circunstancias cambiaron. Tras sellar la paz con Persia, Atenas se consolidó como la potencia dominante de la Liga de Delos. Con los tributos de las ciudades aliadas, Pericles decidió reconstruir la Acrópolis como símbolo de la grandeza ateniense.


Y para dirigir ese proyecto monumental, contrató a Fidias.

447 a.C.: el nombramiento que cambió el arte

Los registros históricos documentan que en 447 a.C., Fidias fue nombrado supervisor general de las obras de reconstrucción de la Acrópolis. No era solo un escultor: era el director artístico de todo el proyecto. Bajo su autoridad trabajaron arquitectos como Ictino y Calícrates, que construyeron el Partenón según la visión estética de Fidias.

El Partenón no era solo un templo. Era una declaración política: Atenas es grande, Atenas es rica, Atenas es poderosa. Y Atenea, la diosa protectora, reina sobre todo.

Fidias también dirigió la decoración escultórica del templo: 92 metopas en altorrelieve, un friso de 160 metros en bajorrelieve representando la procesión de las Panateneas, y dos frontones con figuras exentas. Aunque trabajó con un equipo de escultores —entre ellos sus alumnos Alcámenes, Colotes y Agorácrito—, su visión unificaba todo el conjunto.


Las tres Ateneas: el poder en bronce, marfil y oro

Fidias creó tres representaciones monumentales de Atenea para la Acrópolis. Ninguna sobrevive en su forma original, pero las descripciones antiguas y las copias romanas nos permiten reconstruir su magnificencia.


Atenea Promacos: "La que lucha en primera línea"

Esta estatua colosal de bronce, de aproximadamente 15 metros de altura, se alzaba al aire libre en la Acrópolis. Según Pausanias, "la punta de su lanza y la cresta de su yelmo era lo primero que veían los marineros al acercarse desde Sunio."


Los análisis sugieren que fue completada hacia el 450 a.C. Financiada con el diezmo del botín de la batalla de Maratón, representaba a Atenea armada, vigilante, protectora. El brillo del oro en su lanza y casco servía como faro, anunciando a kilómetros de distancia la presencia de la Acrópolis.


El historiador bizantino Nicetas, en el siglo XIII, describió la estatua antes de su destrucción en Constantinopla (donde había sido llevada durante el Imperio Romano): "Su cuello, descubierto y largo, causaba placer sin límite al contemplarlo. Sobre la cabeza llevaba una cimera de pelo de caballo que infundía pavor."


Atenea Lemnia: el canon de belleza clásica

Encargada por colonos de la isla de Lemnos, esta estatua de bronce representaba a Atenea en su aspecto pacífico. No llevaba casco puesto, sino que lo sostenía en su mano mientras miraba hacia él. Su rostro, según los análisis de copias romanas conservadas, estableció el canon de belleza del mundo clásico: proporción perfecta, idealización, armonía.

Adolf Furtwängler, en el siglo XIX, intentó reconstruir la estatua combinando una cabeza conservada en Bolonia con un torso exhibido en Dresde. Esta reconstrucción, aunque especulativa, ha sido generalmente aceptada por los estudiosos.


El tratamiento de los pliegues de su peplo demuestra el dominio técnico de Fidias: las telas caen con naturalismo, creando juegos de luz y sombra, sugiriendo movimiento en piedra estática.


Atenea Partenos: 12 metros de oro y marfil

Pero la obra maestra fue la Atenea Partenos, instalada en la cella del Partenón y completada en 438 a.C. Los registros antiguos documentan que medía aproximadamente 12 metros de altura y estaba construida con la técnica criselefantina: un armazón de madera de ciprés cubierto con placas de marfil (para las partes de piel) y láminas de oro macizo (para la túnica, casco, escudo y lanza).


Las cifras son asombrosas: se utilizaron aproximadamente 40 talentos de oro (más de 1,000 kilogramos). Las placas de oro eran desmontables —debían pesarse anualmente para verificar que nadie había robado.


La descripción según copias romanas como la Atenea Varvakeion (Museo Arqueológico Nacional de Atenas): Atenea de pie, con casco triple con esfinge y caballos alados, égida con cabeza de Medusa en el pecho, túnica hasta los pies con cinturón. En la mano derecha, una Nike alada de tamaño casi natural. En la izquierda, apoyándose en un escudo decorado con relieves de la gigantomaquia y amazonomaquia. Junto al escudo, una serpiente enroscada.

Incluso las sandalias tenían relieves de la centauromaquia en las suelas. Cada detalle era una obra de arte.

El estanque frente a la estatua no era solo decorativo: la humedad protegía el marfil del agrietamiento. Fidias pensaba en todo.


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