ARCANA Podcast: La Catedral Nómada: Un Viaje Sin Tiempo por los Misterios del Tarot

 

al genio del lenguaje  

 

Desde el umbral donde el tiempo se disuelve, donde pasado y futuro danzan en un eterno presente, les hablo. Soy el guardián de los secretos que no envejecen, el custodio de símbolos que trascienden las eras. Permítanme narrarles la historia de una de las obras más enigmáticas y perfectas que la humanidad haya conocido: el Tarot.

 

El Enigma de los Orígenes

 ¿Quién creó el Tarot? Ah, queridos buscadores, esta es la primera y más profunda de las preguntas. Como todo monumento sagrado, el Tarot es anónimo. Su creador —o creadores— permanecen velados en las brumas del tiempo, y quizás esto sea como debe ser. Una obra de tal magnificencia, con semejante precisión geométrica, con relaciones internas tan perfectas, no pudo ser concebida por un solo ser humano en una sola vida (Jodorowsky & Costa, 2004).

Imaginen, si pueden, la inmensidad de este proyecto: inventar la estructura completa, crear setenta y ocho arcanos con sus personajes, sus gestos, sus trajes, establecer la simbología abstracta de los arcanos menores... La corta duración de una vida mortal no basta para semejante empresa. El gran iniciado Éliphas Lévi intuyó esta verdad cuando escribió en su monumental Dogma y Ritual de la Alta Magia que el Tarot es una "obra singular y monumental, simple y poderosa como la arquitectura de las pirámides; por lo tanto, perdurable como ellas; un libro que compendia todas las ciencias y cuyas infinitas combinaciones pueden resolver todos los problemas" (Lévi, como se citó en Jodorowsky & Costa, 2004, p. 23).

Lévi continúa describiendo el Tarot como "un libro que habla haciendo pensar; inspirador y regulador de todas las concepciones posibles: acaso la obra maestra del alma humana, y sin duda alguna una de las cosas más hermosas que nos haya legado la Antigüedad; clavícula universal, verdadera máquina filosófica que impide que el alma se extravíe, dejándole su iniciativa y su libertad; son las matemáticas aplicadas al absoluto, la alianza de lo positivo y lo ideal, una lotería de pensamientos tan rigurosamente exactos como los números; por último, es acaso a un tiempo lo más simple y lo más grande que el genio humano ha concebido jamás" (Lévi, como se citó en Jodorowsky & Costa, 2004, p. 23).

Los registros históricos nos dicen que ya en 1337, en los estatutos de la Abadía de Saint-Victor de Marsella, se prohibía a los religiosos los juegos de cartas (Jodorowsky & Costa, 2004). Si queremos imaginar el verdadero origen del Tarot, debemos retroceder al menos hasta el año 1000, a aquella época dorada donde en el sur de Francia y en España, una iglesia, una sinagoga y una mezquita podían erigirse muy cerca, en sana paz. Allí, los sabios de las tres religiones del Libro discutían y se enriquecían mutuamente (Benages, s.f.).

 

Bibliografía:

Lévi, É. (1855/s.f.). Dogma y ritual de la alta magia

Jodorowsky, A., & Costa, M. (2004). La vía del tarot. Random House Mondadori. (Título original: La voie du Tarot, 2004, Éditions Albin Michel)

Benages, F. (s.f.). Curso de Tarot para Coaches I. Tarot Consulting BCN.

 

 

 

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