#BIOGRAFÍAS Presenta: La Escritora Tardía que Preservó la Memoria de Managua, MERCEDES GORDILLO

Managua, Nicaragua, 23 de noviembre de 1938


 

La Niña que Perdió a su Padre

En el Managua de finales de los años 30, una ciudad pequeña y tropical que aún conservaba su centro histórico colonial, nació Mercedes Gordillo Fonseca. Su padre, José Gordillo Arana, y su madre, Mercedes Fonseca, la recibieron con alegría. Pero la felicidad fue breve: cuando Mercedes tenía apenas tres años, su padre murió. La pequeña quedaría marcada para siempre por esa ausencia temprana.

Su madre, Mercedes Fonseca, viuda y joven, asumió la crianza de su hija con determinación. En una época en que las mujeres nicaragüenses tenían pocas opciones de independencia, doña Mercedes se convirtió en el modelo de fortaleza para su hija. Esta experiencia de crecer sin padre, de ver a su madre luchar sola, moldearía la sensibilidad de Mercedes Gordillo hacia las figuras femeninas fuertes, las "viejas que empollan", las mujeres que resisten.

Mercedes estudió la primaria en el Colegio La Asunción de Managua, institución católica de élite donde las niñas de buenas familias recibían educación rigurosa. Allí aprendió las primeras letras, la disciplina, los buenos modales. Pero su madre tenía ambiciones mayores para ella.

 

California: El Descubrimiento de Otra Lengua

Para la secundaria, Mercedes fue enviada al Notre Dame College en Belmont, California, Estados Unidos. Era un paso enorme para una adolescente nicaragüense de los años 50: cruzar fronteras, estudiar en inglés, vivir en un país extranjero. Pero esa experiencia resultó fundamental.

En California, Mercedes no solo aprendió inglés sino que se enamoró del idioma. A los 17 años escribió su primer poema, y lo hizo en inglés, no en español. Este detalle biográfico es revelador: Mercedes Gordillo sería siempre una mujer entre mundos, entre lenguas, entre culturas. Años después escribiría sobre la vieja Managua en español, pero su formación literaria inicial fue anglosajona.

El bachillerato en Estados Unidos también le dio una perspectiva comparativa. Vio cómo funcionaba una democracia estable, instituciones sólidas, bibliotecas bien dotadas. Cuando regresó a Nicaragua, ese contraste marcaría su visión crítica de su país.


Vocación Humanitaria y Regreso a Nicaragua

Después de terminar el bachillerato, Mercedes recibió una beca de la Cruz Roja Americana para estudiar en el Hospital Gorgas en Panamá. Allí se formó como "Dama Gris", título que recibían las voluntarias de ayuda social a pacientes hospitalizados. No era enfermería profesional sino trabajo social hospitalario, visitando enfermos, consolando, ayudando.

La joven Mercedes, con su título y medalla de Dama Gris, regresó a Nicaragua e impartió un seminario graduando a 80 mujeres nicaragüenses en esta labor humanitaria. Era la segunda mitad de los años 50, y Mercedes —apenas veinteañera— ya mostraba liderazgo y vocación de servicio.

Pero su verdadera vocación aún estaba por descubrirse. Durante años, Mercedes Gordillo vivió lo que ella misma describiría después como una vida convencional: se casó con Alejandro Aróstegui, un pintor nicaragüense talentoso, y tuvieron un hijo, José Alejandro. Se dedicó a la familia, a apoyar la carrera artística de su esposo, a moverse en los círculos culturales de Managua.

Sin embargo, algo en su interior esperaba. Mercedes leía vorazmente, observaba el mundo del arte a través de los ojos de su esposo pintor, escribía en privado. Pero no publicaba. Aún no era escritora. Era una mujer culta, sensible, con inquietudes, pero sin voz pública propia.


Nicaragua en los Años 60: Dictadura y Resistencia

La Nicaragua de los años 60 vivía bajo la dictadura de la dinastía Somoza. Anastasio Somoza García había sido asesinado en 1956, pero su hijo Luis Somoza Debayle continuó el régimen autoritario. El país era una semicolonia estadounidense: la Guardia Nacional era entrenada por Estados Unidos, las mejores tierras estaban en manos de empresas extranjeras o de la familia Somoza, la represión era cotidiana.

En ese contexto surgió el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fundado en 1961 por Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge y Silvio Mayorga. Inspirados por la Revolución Cubana de 1959, estos jóvenes decidieron que solo la lucha armada derrotaría a Somoza.

Mercedes Gordillo, como muchos intelectuales y artistas nicaragüenses, simpatizaba con la causa sandinista. En noviembre de 1967 realizó un acto de valentía extraordinario: facilitó que Carlos Fonseca Amador, fundador del FSLN y hombre perseguido por la Guardia Nacional, se escondiera por una semana en la casa de doña Angélica Balladares de Argüello.

¿Quién era doña Angélica? Una figura insospechable: había sido nombrada "Mujer de las Américas" en 1959, era conocida como la "Primera Dama del Liberalismo" (el partido rival del somocismo), una señora de sociedad respetable. Nadie buscaría al líder guerrillero más buscado en su casa. La subterfugia funcionó. Carlos Fonseca se salvó.

Este episodio revela el coraje de Mercedes Gordillo. Ayudar a un guerrillero perseguido podía costarle la vida o al menos la cárcel y tortura. Pero lo hizo. Años después, cuando el sandinismo triunfara, este gesto sería recordado.


1974: Nace la Galería Tagüe

En 1974, cuando Mercedes tenía 36 años, fundó la Galería Tagüe en Managua. "Tagüe" es un árbol nativo de Nicaragua, símbolo de arraigo y resistencia. La galería no fue solo un espacio comercial sino un verdadero centro cultural.

En la Galería Tagüe se exponía pintura, escultura, artesanías, arte primitivo, dibujo. Se organizaban lecturas de poesía, conferencias, seminarios. La crítica de arte colombiana Marta Traba, una de las voces más importantes del arte latinoamericano, impartió allí un seminario sobre arte latinoamericano. Se realizó el primer homenaje al Güegüense, la obra teatral satírica del siglo XVII, joya del patrimonio cultural nicaragüense.

Mercedes se convirtió en la principal promotora del arte visual nicaragüense. Organizaba concursos nacionales de artesanía, servía como jurado en importantes muestras centroamericanas, viajaba a museos extranjeros para dar conferencias sobre pintura nicaragüense. Era una labor incansable de difusión cultural.

Pero Mercedes Gordillo aún no era escritora. Tenía casi 40 años y no había publicado un solo cuento ni poema. Observaba, acumulaba experiencias, absorbía la vida cultural, pero su voz literaria permanecía silenciosa.


1979: La Revolución Sandinista

El 19 de julio de 1979, después de una insurrección popular que costó decenas de miles de vidas, el FSLN derrocó a Anastasio Somoza Debayle. Nicaragua estalló en júbilo. La dictadura de 43 años había terminado. Llegaba la esperanza revolucionaria.

Mercedes Gordillo, quien había ayudado a Carlos Fonseca doce años antes, simpatizaba con el sandinismo. Muchos intelectuales y artistas lo hacían. El nuevo gobierno prometía alfabetización masiva, reforma agraria, salud pública, justicia social. Poetas como Ernesto Cardenal ocuparon ministerios.

En 1980, Mercedes fue nombrada agregada cultural de la embajada de Nicaragua en México, cargo que ocupó hasta 1982. Allí su labor consistió en promover la cultura nicaragüense en el extranjero, organizar exposiciones de pintura, establecer vínculos con intelectuales mexicanos. México era entonces un país solidario con la revolución sandinista, refugio de exiliados centroamericanos.

De 1983 a 1984, Mercedes fue directora del Museo de Arte Contemporáneo Julio Cortázar en Managua. El museo llevaba el nombre del gran escritor argentino que había apoyado fervientemente la revolución nicaragüense hasta su muerte en 1984. Era un momento de efervescencia cultural: la revolución necesitaba arte, muralismo, poesía, música.

Pero algo empezó a cambiar en Mercedes Gordillo. La revolución que había prometido tanto comenzó a mostrar sus sombras: censura de prensa, persecución a opositores, militarización creciente por la guerra contra los "contras" financiados por Estados Unidos, escasez económica brutal. El idealismo inicial se agrietaba.


El Exilio en Costa Rica: 1984-1990

En 1984, Mercedes Gordillo tomó una decisión dolorosa: exiliarse con su familia en Costa Rica. No era perseguida directamente, pero la situación se había vuelto insostenible. Su esposo Alejandro Aróstegui, pintor, no podía trabajar libremente. La economía colapsaba. La guerra se intensificaba. Y Mercedes, cada vez más desilusionada del sandinismo, sentía que debía irse.

Costa Rica, democracia estable y sin ejército, se había convertido en refugio de miles de nicaragüenses de todas las tendencias políticas: sandinistas disidentes, opositores, simples familias buscando tranquilidad. Allí vivieron los Aróstegui-Gordillo durante seis años.

Mercedes dictó conferencias sobre pintura nicaragüense en el Museo de Arte Costarricense, publicó críticas de arte en el diario *La Nación*, mantuvo viva la llama cultural. Pero el exilio siempre duele. Costa Rica no era Nicaragua. El español tico es diferente al nica. Las comidas, los olores, los ritmos son otros. Mercedes extrañaba.

Y en el exilio, finalmente, Mercedes Gordillo se convirtió en escritora.


La Escritora Tardía: Nacimiento a los 50 Años

Mercedes Gordillo se define a sí misma como "escritora tardía". Publicó su primer libro de cuentos en 1993, cuando tenía 55 años. Los cuentos los había escrito cuando "ya pasaba de los 40". ¿Por qué tan tarde?

Ella misma ha reflexionado sobre esto: durante décadas se dedicó a promover el arte de otros —principalmente de su esposo pintor y de artistas nicaragüenses—, a criar a su hijo, a la Galería Tagüe. No se sentía autorizada a reclamar espacio propio como creadora. Es una historia común entre mujeres de su generación: postergar la voz propia por apoyar a otros.

Pero el exilio, paradójicamente, la liberó. Lejos de Nicaragua, añorando su país, Mercedes empezó a escribir sobre lo que había perdido: la vieja Managua, la ciudad de su infancia y juventud que el terremoto de 1972 había destruido y que la revolución había transformado radicalmente.

En 1990, cuando el sandinismo perdió las elecciones ante Violeta Chamorro y Nicaragua inició una nueva etapa, Mercedes regresó con su familia. Tenía 52 años y un manuscrito de cuentos bajo el brazo.


El Cometa del Fin del Mundo: Premio Nacional

En 1993 publicó *El cometa del fin del mundo y otros cuentos*. El libro ganó inmediatamente el Premio Nacional Rubén Darío, el más prestigioso de Nicaragua. Era un reconocimiento arrollador para una autora debutante de 55 años.

Los cuentos recreaban la vieja Managua, la ciudad pre-terremoto, con sus personajes excéntricos, sus leyendas urbanas, sus dramas familiares. Mercedes escribía con nostalgia pero también con ironía. No idealizaba: mostraba las contradicciones, las hipocresías, las pequeñas crueldades de la sociedad managüense.

El título hacía referencia al Cometa Halley, que pasó cerca de la Tierra en 1910 y causó pánico apocalíptico en muchas ciudades latinoamericanas. Mercedes recogía esas memorias colectivas, esos miedos irracionales, esa mezcla de superstición y modernidad que caracterizaba a Nicaragua.

El éxito fue inmediato. Críticos como el poeta Julio Valle-Castillo, el historiador Jorge Eduardo Arellano, y académicos mexicanos como Jaime Labastida y Federico Álvarez elogiaron el libro. Mercedes Gordillo, a los 55 años, era finalmente reconocida como escritora.


Luna que se Quiebra: Homenaje a Agustín Lara

En 1995 publicó *Luna que se quiebra*, volumen de relatos cortos inspirados en canciones del compositor mexicano Agustín Lara. Cada cuento partía de una canción: "Solamente una vez", "Granada", "Madrid", "Mujer".

Agustín Lara (1897-1970) había sido el gran compositor romántico mexicano, creador de boleros que toda Latinoamérica cantaba. Sus letras eran melodramáticas, apasionadas, llenas de nostalgia y amor imposible. Mercedes tomaba esas canciones y las convertía en relatos, en vidas imaginadas.

El libro ganó el Premio de Publicación 1995 del Centro Nicaragüense de Escritores, auspiciado por NORAD (Agencia Noruega de Desarrollo) y la Asociación Noruega de Escritores. Era otra validación internacional de su talento.

Mercedes mostraba versatilidad: no solo recreaba la memoria nicaragüense sino que dialogaba con la cultura popular latinoamericana. Los boleros de Lara habían sido banda sonora de varias generaciones. Mercedes los rescataba literariamente.


Poesía: Siete Caracoles y Una Mujer con Sombrero

En el año 2000, Mercedes publicó dos libros de poesía casi simultáneamente: Siete caracoles y un poemario y Una mujer con sombrero.

Siete Caracoles estaba dedicado al cantautor cubano Silvio Rodríguez, figura emblemática de la Nueva Trova Cubana y símbolo musical de la izquierda latinoamericana. Canciones como "Ojalá", "Unicornio", "La maza" habían acompañado a toda una generación. Mercedes escribía poemas en diálogo con esas canciones, en homenaje a ese trovador.

Una Mujer Con Sombrero era un libro de prosas poéticas. El título evocaba imágenes de mujeres elegantes, misteriosas, con sombreros que ocultan y revelan. Mercedes exploraba la identidad femenina, la memoria, el paso del tiempo.

En 2002, Una Mujer Con Sombrero recibió una mención especial del Premio Nacional Rubén Darío en la categoría de poesía. La Asociación Sueca para el Desarrollo (ASDI) adquirió ejemplares para distribuir en bibliotecas nicaragüenses, reconociendo su valor literario y social.

Mercedes demostraba que no era solo cuentista sino también poeta. Su prosa poética tenía ritmo, imágenes potentes, musicalidad. La música siempre estuvo presente en su obra: Agustín Lara, Silvio Rodríguez. Literatura y música en diálogo constante.


Vida y Milagros: Autobiografía

En 2002 apareció Vida y Milagros, narración autobiográfica publicada por PAVSA. Mercedes contaba su propia vida: la infancia sin padre, los estudios en California, el matrimonio con el pintor, la fundación de la Galería Tagüe, los años de revolución y exilio, el nacimiento tardío como escritora.

Era un libro honesto, sin poses heroicas. Mercedes se mostraba como era: una mujer común que había vivido tiempos extraordinarios, que había tenido que reinventarse varias veces, que había encontrado su voz cuando muchos ya se retiran.

El mismo año, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó Una Perfecta Desconocida, libro de cuentos en la prestigiosa Serie Rayuela Internacional. Mercedes fue la primera nicaragüense en esta colección. El libro se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el evento editorial más importante del mundo hispanohablante.

Este reconocimiento mexicano era especialmente significativo. México había acogido a Mercedes como agregada cultural en los años 80. Ahora la acogía como escritora de nivel internacional. Los críticos mexicanos Jaime Labastida y Federico Álvarez elogiaron su trabajo.


Sor María Romero: La Beata Nicaragüense

En 2004, Mercedes publicó Sor María Romero y Los Nicaragüenses, libro sobre la beata sor María Romero Meneses (1902-1977), religiosa salesiana nicaragüense que trabajó en Costa Rica ayudando a los pobres.

Sor María había sido beatificada por Juan Pablo II en 2002. Mercedes recopiló testimonios, anécdotas, semblanzas de esta mujer extraordinaria. No era solo hagiografía sino investigación seria sobre una figura que encarnaba valores de servicio y humildad.

El libro tuvo tres ediciones entre 2004 y 2005, señal de su popularidad. Mercedes, sin ser especialmente religiosa, reconocía en sor María a otra "vieja que empolla", otra mujer fuerte que dedicó su vida a los demás.

 

Labor como Crítica de Arte

Paralelamente a su carrera literaria, Mercedes nunca abandonó su labor como crítica y promotora de arte. Organizó exposiciones de pintura nicaragüense en México, Estados Unidos, España, Venezuela, Argentina, Inglaterra y toda Centroamérica.

Dictó conferencias en universidades y museos nacionales y extranjeros sobre pintura nicaragüense. Publicó críticas de arte en periódicos nicaragüenses y extranjeros, especialmente en *La Nación* de Costa Rica durante el exilio.

Fue invitada a los 40 años del Museo de Bellas Artes de Caracas, Venezuela. Sirvió como jurado en importantes muestras centroamericanas. Su conocimiento del arte visual nicaragüense era enciclopédico: conocía personalmente a todos los pintores importantes, había visitado sus talleres, había escrito sobre sus obras.

En 2006 publicó, en colaboración con su esposo Alejandro Aróstegui, el libro *Una vida dedicada a la literatura y la pintura*, testimonio de una pareja que había compartido vida y vocaciones artísticas durante décadas.


Reconocimientos y Honores

Mercedes Gordillo recibió múltiples reconocimientos:

- Escritora del Instituto Nicaragüense de Cultura
- Miembro del Instituto Nicaragüense de Escritores  
- Reconocimiento de la Alcaldía de Managua
- Condecorada por la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana, Miami


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