(#BIOGRAFIA Presenta) EL CRONOPIO QUE REVOLUCIONÓ LA LITERATURA, JULIO CORTÁZAR


Es diciembre de 1983. Un hombre de 69 años, enfermo de leucemia, llega al aeropuerto de Buenos Aires después de más de una década sin poder pisar su país. Ha vivido en París desde 1951, pero la dictadura militar lo persiguió, prohibió sus libros, lo fichó como enemigo del Estado. Ahora que la democracia ha vuelto, regresa a despedirse de su madre de 90 años.

Un taxista lo reconoce. Se niega a cobrarle el viaje. "Usted es Cortázar," le dice. Y el escritor, con los ojos húmedos, piensa: "Es el sentido de no haber vivido totalmente en vano."

Dos meses después está muerto. Enterrado en París, en el cementerio de Montparnasse, al lado de su última pareja. Sobre su tumba, sus amigos colocan la imagen de un cronopio —esas criaturas imaginarias que él inventó y que básicamente son espíritus del caos, la creatividad y la ternura en un mundo de famas (gente práctica y aburrida) y esperanzas (gente ingenua).

Ese fue Julio Cortázar (1914-1984).

Y su historia es tan argentina como el tango pero vivida en París, tan literaria como Borges pero políticamente opuesta, tan revolucionaria como la Cuba de Castro pero mucho más compleja, y tan imposible de clasificar que inventó su propio género literario: los "libros-almanaque."

Este es el tipo que escribió una novela que puedes leer en dos órdenes diferentes y ambos funcionan. Que escribió un cuento donde un hombre se transforma en el axolote que mira obsesivamente en un acuario. Que inventó personajes llamados cronopios que lloran cuando ven el sol porque les da tanta felicidad que no saben qué hacer con ella.

Que dejó Argentina en 1951 porque prefería el "exilio voluntario" a vivir bajo Perón. Que se volvió revolucionario después de visitar Cuba. Que donó los derechos de autor de sus libros para ayudar a presos políticos. Que murió en París pero su corazón siempre estuvo en un Buenos Aires que la dictadura le prohibió visitar durante diez años.

Y que dejó una obra tan extraordinaria, tan experimental, tan única, que 40 años después de su muerte, adolescentes de todo el mundo hispanohablante todavía leen Rayuela en la secundaria y tienen su mente absolutamente volada.

Esta es la historia del cronopio más grande de la literatura latinoamericana.

Bruselas, 1914: Cuando Naces En Europa Por Accidente

Julio Florencio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914 en Ixelles, Bruselas, en medio de la Primera Guerra Mundial.

No, no era belga. Era completamente argentino. Pero su padre era funcionario de la embajada argentina y quedó atrapado en Europa cuando estalló la guerra.

La familia pasó los primeros años en Suiza y Barcelona antes de poder regresar a Argentina en 1918, estableciéndose en Banfield, un suburbio de Buenos Aires.

Cortázar siempre bromeaba sobre su nacimiento: "Yo soy un producto de turismo y una guerra." Nació en Europa por casualidad geopolítica. Pero sería argentino hasta la médula, aunque viviera en París el resto de su vida.

Su infancia estuvo marcada por la ausencia: cuando tenía seis años, su padre abandonó la familia. Simplemente se fue. Dejó a su madre con dos hijos y sin explicaciones claras.

Este abandono marcaría profundamente a Cortázar. En sus cuentos, las figuras paternas son casi siempre ausentes, difusas o problemáticas.

El Niño Enfermizo Que Leía Como Si La Vida Dependiera De Ello

Cortázar fue un niño enfermizo y solitario. Pasaba mucho tiempo en cama, y encontró refugio en los libros.

A los nueve años ya había devorado:

  • Julio Verne
  • Victor Hugo
  • Edgar Allan Poe

Su madre estaba tan preocupada por su voracidad lectora que consultó al director de su colegio. Básicamente: "Mi hijo lee demasiado, ¿es normal?"

El director probablemente le dijo que sí, que estaba perfectamente bien, y que dejara al niño leer en paz.

Pero Cortázar no solo leía. También escribía. A los nueve años ya había terminado una novela que él mismo calificó como "afortunadamente perdida."

Imagina tener nueve años y ya haber escrito una novela completa. Aunque sea horrible. El impulso creativo ya estaba ahí, feroz e inevitable.

La Formación: Maestro, Profesor y Estudiante Que No Pudo Terminar

Cortázar se formó como:

  • Maestro normal (1932)
  • Profesor de Letras (1935)

Comenzó estudios de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, pero tuvo que abandonarlos para ayudar económicamente a su familia después del abandono de su padre.

No era una familia rica. Eran clase media baja. Cortázar necesitaba trabajar.

Así que se convirtió en profesor. Dictó clases en:

  • Bolívar
  • Saladillo
  • Chivilcoy

Eran pueblos pequeños de la provincia de Buenos Aires. Cortázar vivía en pensiones donde aprovechaba su soledad para leer y escribir.

Era el típico profesor joven, solitario, raro, que los alumnos probablemente veían como un tipo medio excéntrico que leía libros en francés y hablaba de literatura europea.

Entre 1939 y 1944 residió en Chivilcoy, donde conoció a un grupo de amigos artistas y colaboró en el guion de la película La sombra del pasado. Ya estaba explorando múltiples formas de expresión artística.

En 1944 se mudó a Mendoza para impartir cursos de literatura francesa en la Universidad Nacional de Cuyo. Fue entonces cuando publicó su primer cuento, "Bruja", en la revista Correo Literario.

Cortázar tenía 30 años. Su carrera literaria estaba comenzando.

Pero la política estaba a punto de cambiar todo.

1946: Cuando Perón Gana y Cortázar Dice "Chau"

En 1946, Juan Domingo Perón ganó las elecciones presidenciales de Argentina.

Perón era (y sigue siendo) una figura enormemente polarizante. Para unos, era el líder que defendía a los trabajadores. Para otros, era un autoritario populista.

Cortázar estaba firmemente en el segundo grupo.

Cuando Perón llegó al poder, comenzó a intervenir en las universidades, exigiendo lealtad ideológica de los profesores.

Cortázar renunció a sus cátedras. "Preferí renunciar antes de verme obligado a sacarme el saco," explicaría después.

Esa frase es muy argentina. "Sacarse el saco" es quitarse la chaqueta, ponerse a pelear. Cortázar estaba diciendo: prefiero irme antes de que me obliguen a comprometerme políticamente con algo que rechazo.

Regresó a Buenos Aires, donde trabajó en la Cámara Argentina del Libro. En 1948 publicó "Casa tomada" en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges.

Borges ya era Borges. El hecho de que publicara a Cortázar significaba algo.

1948: Cuando Te Recibes De Traductor En 9 Meses Porque Eres Un Genio

En 1948, Cortázar decidió hacerse traductor público de inglés y francés.

Los estudios normalmente llevaban tres años.

Cortázar los completó en nueve meses.

El esfuerzo fue tan intenso que le provocó síntomas neuróticos que desaparecieron cuando escribió el cuento "Circe".

Básicamente: se curó escribiendo. La literatura como terapia.

Esto le daría estabilidad económica para el resto de su vida. Como traductor podría trabajar freelance, vivir donde quisiera, mantener su independencia.

1951: Adiós Argentina, Hola París

En 1951, Cortázar publicó "Bestiario", su primer libro de cuentos.

Y ese mismo año decidió trasladarse a París.

Tenía 37 años. Dejaba Argentina, su familia, sus amigos, su idioma cotidiano.

¿Por qué?

Oficialmente: porque quería vivir en Europa, el centro cultural del mundo occidental.

Extraoficialmente: porque odiaba vivir bajo Perón. No podía respirar en la Argentina peronista.

Muchos lo criticarían por esto. Lo llamarían "desertor," "europeizado," "traidor."

Pero Cortázar siempre defendió su decisión: "Yo no abandoné Argentina. Argentina me abandonó a mí cuando decidió que pensar libremente era un crimen."

Y así, en 1951, Cortázar se mudó a París.

Donde viviría el resto de su vida.

Diciembre de 1983: El Último Regreso

En diciembre de 1983, tras la recuperación de la democracia en Argentina, Cortázar hizo su último viaje.

Venía a despedirse de su madre de 90 años. Sabía que estaba enfermo. Sabía que probablemente no volvería.

Fue una visita agridulce:

  • El pueblo lo recibió con cariño
  • El presidente Raúl Alfonsín se negó a recibirlo (por su apoyo a Nicaragua sandinista)
  • Un taxista que lo reconoció se negó a cobrarle

"Es el sentido de no haber vivido totalmente en vano," reflexionó Cortázar sobre ese gesto del taxista.

Regresó a París el 7 de diciembre de 1983.

12 de Febrero de 1984: El Cronopio Se Va

Dos meses después, el 12 de febrero de 1984, Cortázar murió de leucemia (aunque algunos sostienen que contrajo SIDA por una transfusión de sangre).

Tenía 69 años.

Fue enterrado en el cementerio de Montparnasse en París, junto a Carol.

Sobre su lápida, sus amigos Julio Silva y Luis Tomasello colocaron la imagen de un cronopio.

Porque Cortázar había sido el cronopio más grande de todos: caótico, creativo, tierno, que lloraba de felicidad ante la belleza y nunca aceptó las cosas tal como le eran dadas.

En 1981, François Mitterrand le había otorgado la nacionalidad francesa sin que renunciara a la argentina.

Murió siendo ciudadano de dos países. Pero su corazón siempre fue argentino, aunque viviera en París.


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