(#BIOGRAFIA) La Mujer que Abrió las Puertas de la Cultura Argentina al Mundo, Victoria Ocampo


 

Introducción: Una Aristócrata Rebelde

Imagina Buenos Aires en 1890. Las mujeres de la alta sociedad vivían encorsetadas no solo por sus vestidos sino por las expectativas sociales: casarse bien, tener hijos, bordar, ir a misa. En ese mundo nació Victoria Ocampo, quien desde muy joven decidió que esas reglas no estaban hechas para ella.

Victoria fue muchas cosas que una mujer de su época "no debía ser": escritora, editora, empresaria cultural, feminista, viajera incansable, divorciada y, sobre todo, dueña absoluta de su destino. Fundó la revista más importante de América Latina, trajo a Argentina a los intelectuales más brillantes del siglo XX y abrió caminos para generaciones de mujeres que vendrían después.

Esta es la historia de cómo una aristócrata porteña se convirtió en una de las figuras culturales más influyentes del continente, desafiando cada convención social de su tiempo.

Los Primeros Años: Una Infancia Entre Privilegios y Restricciones

Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo nació el 7 de abril de 1890 en una casona de la calle Viamonte 482, casi esquina San Martín, en pleno centro de Buenos Aires. Era la primogénita de Manuel Silvio Cecilio Ocampo y Ramona Máxima Aguirre, "La Morena", ambos miembros de la aristocracia argentina.

La familia Ocampo descendía de la nobleza española y se relacionaba con figuras fundacionales de la historia argentina. Su bisabuelo, Manuel Hermenegildo Aguirre, había contribuido generosamente al Cabildo de Buenos Aires durante la Revolución de Mayo de 1810 y mantenía una estrecha amistad con Domingo Faustino Sarmiento. Por parte materna, descendía del conquistador español Domingo Martínez de Irala, con ancestros mestizos guaraníes, un origen que compartía con muchos próceres de la independencia argentina.

Uno de los tíos abuelos de Victoria, Enrique Ocampo, protagonizó uno de los escándalos más sonados del Buenos Aires del siglo XIX al asesinar a Felicitas Guerrero tras descubrirla en un romance. Victoria relataría años después en su autobiografía cómo su abuela nunca olvidó "el grito de su madre cuando vio la cara deshecha del hijo".

Una Educación Privilegiada pero Limitada

Victoria fue la mayor de seis hermanas: Angélica, Francisca, Rosa, Clara (quien moriría de diabetes a los 11 años) y la más conocida, Silvina Ocampo, quien se convertiría en una reconocida escritora y esposa de Adolfo Bioy Casares.

Como era costumbre en las familias aristocráticas de la época, las niñas Ocampo no asistían al colegio. En cambio, recibían educación privada con institutrices francesas e inglesas. Alexandrine Bonnemason enseñó a Victoria literatura, historia, religión y matemática, mientras Kate Ellis se encargaba del inglés.

Aquí surge una de las paradojas más significativas de la vida de Victoria: el francés fue su primer idioma, seguido del inglés, y solo en tercer lugar aprendió el español. Esta formación afrancesada, que años después le valdría críticas de grupos nacionalistas que la acusaban de "extranjerizante", le abrió las puertas a la cultura europea pero también la distanció inicialmente de su propia lengua materna. No comenzaría a escribir en español sino hasta los 40 años, cuando José Ortega y Gasset la motivó a perfeccionar su castellano.

Viajes Formativos

En 1896, cuando Victoria tenía apenas 6 años, la familia embarcó hacia Europa. Pasaron un año recorriendo París, Londres (donde presenció el Jubileo de Diamante de la Reina Victoria), Ginebra y Roma. Sobre París, ciudad que la marcaría profundamente, Victoria escribiría años después: "He comprobado una vez más que aquella ciudad me pertenece tanto como a sus hijos legítimos, aunque yo sea su hija natural".

De regreso en Buenos Aires, la pequeña Victoria desarrolló una pasión voraz por la lectura. Devoraba a Julio Verne, Arthur Conan Doyle, Charles Dickens, Guy de Maupassant, Daniel Defoe y Edgar Allan Poe. Su madre no aprobaba que leyera tanto, así que Victoria escondía libros como "La balada de la cárcel de Reading" de Oscar Wilde debajo de su almohada.

El Descubrimiento de una Vocación Prohibida

A los 10 años, Victoria asistió a una obra teatral protagonizada por la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. Poco después vio una obra clásica encabezada por Marguerite Moreno. Fue una revelación: quería ser actriz.

Cuando su padre se enteró de sus aspiraciones, su respuesta fue tajante: "Si una hija mía decide seguir la carrera del teatro, ser actriz, ese día me levanto la tapa de los sesos". Para Manuel Ocampo, como para toda la sociedad de su tiempo, el teatro era una profesión indigna de una señorita de la alta sociedad.

Años después, Victoria confesaría: "Renunciar a esta vocación fue para mí un desgarramiento... consideré mi vida fracasada". Esta renuncia forzada marcaría profundamente su vida y, de alguna manera, toda su obra cultural posterior sería un intento de canalizar esa creatividad frustrada.

Juventud y Formación Intelectual

París y La Sorbona

En noviembre de 1908, la familia se trasladó nuevamente a Europa. Victoria, de 18 años, aprovechó para asistir a clases de piano, vocalización y filosofía con Henri Bergson en el Collège de France. También estudió en la Universidad de La Sorbona, donde tomó cursos de literatura griega clásica, literatura inglesa, los orígenes del romanticismo, historia de Oriente y las obras de Dante y Friedrich Nietzsche.

Era un privilegio extraordinario para una mujer argentina de su época. Mientras sus contemporáneas se preparaban exclusivamente para el matrimonio, Victoria se empapaba de la efervescencia intelectual del París de la Belle Époque.

La Amistad con Delfina Bunge

Entre 1906 y 1911, Victoria mantuvo una intensa amistad epistolar con la escritora Delfina Bunge. Le enviaba cartas semanales en francés donde le transcribía sus poemas y le comentaba sobre sus estudios y angustias personales. En una de esas primeras cartas, la adolescente Victoria escribió:

"Perdón si te molesto. Has de tener cosas mejores que hacer... Solo te pido un poco de amistad a cambio de admiración y de la ternura que siento... El aislamiento moral es doloroso. Vos no conocés esta terrible sensación de soledad... Tengo dieciséis años y a esa edad uno necesita confiar en alguien, sino el corazón estalla. ¿Querés ser amiga mía? ¿Querés escucharme?"

A Delfina le confió su firme deseo de no casarse y dedicarse por completo al arte: "Esperaba demasiado de la humanidad... el mundo que quería vivir, no existe. Aquí abajo soy una extraña. He caído de un raro y divino país y... no hay nada que pueda satisfacerme o complacerme por completo".

El casamiento de Bunge en 1910 disolvió progresivamente esta amistad. Cuando Bunge murió en 1952, Ocampo lamentó profundamente su pérdida.

Matrimonio y Primeras Rebeliones

Luis Bernardo de Estrada: Un Error Calculado

El 8 de noviembre de 1912, Victoria Ocampo contrajo matrimonio con Luis Bernardo de Estrada, apodado "Monaco", de una familia patricia muy católica y conservadora. Se habían conocido en 1907 durante un partido de tenis en Villa Ocampo.

Sin embargo, Victoria tenía severas dudas. En una carta a Delfina Bunge escribió: "Temo que lo que me atrae de Jérome [así llamaba a Estrada] pueda también cegarme. Lo que de él conozco es lo que me da la gana conocer... no la verdad. Me gusta más la belleza de sus ojos que las cosas que dice".

Se casó de todos modos, quizás creyendo que el matrimonio la liberaría de la tutela paterna. Fue un error. Estrada resultó ser posesivo y desconfiado. Recordaba con indignación el anillo que su abuelo le había regalado a su abuela con el lema grabado: "Encadenada y feliz".

El matrimonio se derrumbó cuando Victoria descubrió una carta de Estrada a su padre asegurándole que los deseos de su esposa por ser actriz desaparecerían cuando quedara embarazada. La traición era doble: no solo planeaba controlarla, sino que lo hacía en complicidad con su padre.

Se separaron al poco tiempo. Aunque vivían en el mismo edificio (en pisos diferentes) y se mostraban juntos en eventos sociales para mantener las apariencias, la relación estaba muerta. La separación legal llegó en 1922, pero Victoria nunca volvió a casarse ni tuvo hijos.

Julián Martínez: El Amor de Su Vida

El 4 de abril de 1913, durante su luna de miel en Roma, Victoria conoció a Julián Martínez, un diplomático quince años mayor que ella y, para colmo, primo de su marido. Fue amor a primera vista.

"En el momento en que lo vi de lejos, su presencia me invadió... miraba mi boca, como si mi boca fueran mis ojos... Duró un siglo: un segundo", escribiría en su autobiografía. Manuel Mujica Laínez, quien conoció bien la historia, lo describió como "el hombre más buen mozo de su época".

La relación entre Victoria y Julián se desarrolló entre el escándalo y la discreción durante trece años. Los rumores llegaron a oídos de Estrada, lo que aumentó su furia. A fines de la década de 1920, Ocampo y Martínez convivieron juntos en Mar del Plata durante dos meses. Poco después, la relación terminó de manera cordial.

En 1939 volvieron a escribirse. Él finalizó su carta diciendo: "Mis sentimientos hacia ti no tienen nombre. Tu recuerdo está en todo lo que alienta, y en todo lo que amo".

Por esa época, Victoria se convirtió en la primera mujer en obtener un registro de conducir en Argentina, otro símbolo de su independencia en una sociedad que intentaba mantener a las mujeres inmóviles, literal y metafóricamente.

Los Comienzos Literarios

Las Primeras Publicaciones

En 1920, Victoria publicó su primera nota en el diario La Nación. Se titulaba "Babel" y era un comentario del Canto XV del Purgatorio de Dante. Firmó como "Victoria Ocampo de Estrada", a pesar de estar separada, porque las convenciones sociales así lo exigían.

Los colaboradores de La Nación gozaban de prestigio y tenían fácil acceso a una carrera literaria. Era el primer paso serio de Victoria en el mundo de las letras.

La Influencia de Ortega y Gasset

La llegada de José Ortega y Gasset a Argentina en 1916 fue decisiva para Victoria. El filósofo español la apodó "la Gioconda de las Pampas" y la motivó a perfeccionar su castellano. Hasta entonces, Victoria escribía exclusivamente en francés y sus textos debían ser traducidos. La acusaban de "extranjerizante" y esto la obligó a adaptarse.

En 1924, Ortega publicó el primer libro de Victoria, "De Francesca a Beatrice", traducido por Ricardo Baeza como segundo tomo de la Revista de Occidente. El crítico Paul Groussac definió la obra como un "desahogo dantesco" y juzgó negativamente su "pedantería". La crítica dolió, pero Victoria continuó.

La amistad con Ortega se enfrió cuando este le comentó a una conocida común que Victoria "perdía el tiempo encaprichándose con un hombre de un nivel intelectual inferior al suyo", refiriéndose a Martínez. Ofendida, Victoria dejó de escribirle completamente: "Perder a Ortega era perder el único punto de apoyo serio que tenía en el mundo maravilloso de la literatura, donde aspiraba a entrar".

La amistad se reanudó años después con la fundación de Sur.

La Visita de Tagore: Un Encuentro Transformador

En 1924, el poeta y filósofo bengalí Rabindranath Tagore llegó a Buenos Aires. Victoria había leído en 1914 una traducción de André Gide de "Gitanjali", su colección de poemas más reconocida, y había quedado fascinada.

Tagore llegó enfermo de gripe. Victoria fue a visitarlo al Plaza Hotel y se ofreció a alojarlo en Villa Ocampo para su recuperación. Ante la negativa de sus padres, pidió prestada la quinta del marido de su prima, "Miralrío", en San Isidro. Los ocho días previstos se convirtieron en dos meses.

Victoria alcanzó a sentir una "vasta admiración y entrega espiritual" por Tagore, quien se sintió atraído por ella e incluso le dedicó un poema. Según Suetonio Ocampo escribe: "Frecuentemente realizaba banquetes con Cleopatra hasta el amanecer y habría atravesado Egipto con ella en su barcaza real casi hasta Etiopía si sus soldados no hubieran amenazado con amotinarse".

El 4 de enero de 1925, Tagore abandonó Buenos Aires. Ambos comenzaron a enviarse correspondencia en la que Tagore hacía hincapié en su pena por no poder permanecer más tiempo en "Miralrío". En 1930 se encontraron por última vez cuando Victoria organizó una exposición con las pinturas de Tagore en la Galería Pigalle de París. Tagore murió en 1941.

La Fundación de Sur: Un Proyecto Visionario

El Nacimiento de una Revista Legendaria

Durante una conferencia sobre Charles Chaplin, Victoria conoció a Waldo Frank, quien le sugirió que fundara una revista literaria. La idea germinó rápidamente.

Cuando Victoria le comentó el proyecto a su padre, él le advirtió: "Te vas a fundir, Victoria". No se equivocaba del todo. Victoria heredó tres fortunas a lo largo de su vida (de su tía Vitola, de su madrina y de su padre), pero la mayor parte del dinero fue invertido en Sur. Cuando Juan Domingo Perón impuso la ley de alquileres, los inmuebles que Victoria alquilaba dejaron de dar renta y fueron malvendidos. Al momento de su muerte en 1979, Victoria no tenía suficiente dinero para pagar sus impuestos.

El 1 de enero de 1931 apareció el primer ejemplar de la revista Sur. Contó con colaboraciones de Drieu La Rochelle, Jorge Luis Borges, Waldo Frank, Eugenio d'Ors, Walter Gropius, Ernest Ansermet y Alberto Prebisch. La primera edición, de 4,000 ejemplares, se agotó rápidamente y se vendió también en París y Madrid.

Según Adolfo Bioy Casares: "Fue un desafío para ella, como abrir un camino en la selva".

El nombre —Sur— había sido idea de Waldo Frank, pero Victoria se encargó del diseño simple de la portada: una flecha mirando hacia abajo, señalando el sur del continente.

Críticas y Controversias

Las críticas llegaron rápidamente. Grupos nacionalistas sentenciaron la colaboración de personalidades extranjeras, alegando que Victoria solo quería satisfacer a lectores de otros países. Victoria escribió a su amiga María de Maeztu: "Tengo la impresión dolorosa de haber pasado un año trabajando en el desierto, para el desierto... Estoy deprimida. No se imagina usted lo mucho que he trabajado contra viento y marea".

En 1933 fue declarada "persona non grata" por la Curia. Una carta de la Iglesia al presidente Agustín P. Justo reveló que la decisión había sido motivada por su amistad con personas consideradas "enemigas" de la Iglesia, como Tagore, Krishnamurti y Malraux.

La Editorial Sur

En 1933, Victoria fundó la editorial Sur para divulgar literatura extranjera relevante. Ese mismo año publicó por primera vez en castellano la obra de D.H. Lawrence (algunas traducciones pertenecen a Leonor Acevedo, madre de Borges), "El romancero gitano" de Federico García Lorca y "Contrapunto" de Aldous Huxley.

En 1936 publicó "La condición humana" de Malraux. Al año siguiente, "Orlando" y "Un cuarto propio" de Virginia Woolf, traducidos por Borges. Victoria también realizó traducciones de autores como Albert Camus, Graham Greene, D.H. Lawrence y Dylan Thomas.

Sur significó una oportunidad de consolidación literaria para escritores jóvenes. Julio Cortázar escribió que "nos ayudó a los estudiantes que en la década de 1930 al 1940 tentábamos un camino". Rafael Alberti dijo que "esa revista y esos libros nos ligaban al mundo de la cultura".

Según Octavio Paz: "Sur no es solo una revista o una institución: es una tradición del espíritu... [Victoria] ha hecho lo que nadie antes había hecho en América".

Encuentros Intelectuales y Amores Complicados

Hermann Graf Keyserling: Admiración y Decepción

Victoria descubrió al filósofo alemán Hermann Graf Keyserling leyendo una publicación de Ortega y Gasset en 1927. Quedó tan entusiasmada que leyó todos sus libros en inglés. En "El diario de viajes de un filósofo" halló confirmación de lo que pensaba sobre la India. En "El mundo que nace" descubrió la atracción de Keyserling por los problemas vitales del hombre.

La correspondencia entre ambos duró año y medio, tratando sobre la probable visita de Keyserling y aspectos de su obra. En enero de 1929, Victoria viajó a París para encontrarse con él. El filósofo llegó a creer que Victoria estaba enamorada de él.

El problema surgió cuando Keyserling escribió en "América liberada" que el hombre culto solo puede adquirir la esencia de su ser si unifica el espíritu masculino con la carne femenina. Victoria quedó decepcionada. Keyserling "parecía creer que para establecer nuestras relaciones sobre una base sólida en la comunión espiritual, debía incluirse la comunión carnal".

El filósofo no entendía la actitud de Victoria y consultó la situación al psiquiatra Carl Gustav Jung. Finalmente, Keyserling la acusó de "gozar de mi destrucción como había gozado de mi idolatría".

Cuando Keyserling llegó a Buenos Aires en otoño de 1929, Victoria le regaló un poncho de vicuña para su cumpleaños, creyendo que la generosidad lo haría reflexionar. Sin embargo, él le envió una carta de tono antipersonal y la llamó despectivamente "la india con flechas envenenadas".

Victoria, enfurecida, solicitó la devolución de todas las cartas que le había enviado. La Embajada de Alemania intervino a favor de Victoria. En 1932, Keyserling publicó "Meditaciones sudamericanas", donde habló con odio de Victoria y desarrolló teorías disparatadas sobre América.

Keyserling murió en 1946. Hacia 1950, su viuda le envió a Victoria una copia de las memorias que iban a ser publicadas, donde Keyserling dejó por sentado que la experiencia vivida con Victoria había sido lo más parecido a un "cuento de hadas". Victoria, por su parte, escribió en 1951 "El viajero y una de sus sombras: Keyserling en mis memorias".

Pierre Drieu La Rochelle: Una Amistad Trágica

En 1929, Pierre Drieu La Rochelle, tras un almuerzo con Ortega y Victoria, confesó a su esposa que había quedado enamorado de la escritora argentina. Comenzaron a verse frecuentemente en París.

Victoria pensó que los lazos de amistad serían frágiles ya que todos sus referentes musicales y literarios eran rebatidos por Drieu. Sin embargo, fue por medio de él que conoció a Aldous Huxley y André Malraux.

Ambos visitaron Normandía antes de que Victoria viajara a España. Pocos días después, Drieu le escribió: "Lamento sinceramente que te ocupes de un tipo malo como yo; eso te amarga y no corresponde a tu carácter cordial... No solamente no tengo corazón, tampoco tengo talento... Mi querida amiga, déjame amarte con mi corazón, que es menos loco que el resto de mí".

Al mismo tiempo, la calificó en su diario como la "mecenas femenina que me auxilió con dinero en un momento económicamente caótico".

En 1932, invitado por Sur, Drieu llegó a Buenos Aires y entabló una sólida amistad con Jorge Luis Borges. Incluso surgieron rumores de que había mantenido un romance con Angélica, hermana de Victoria.

A principios de la década de 1930, Drieu se declaró abiertamente fascista y se convirtió en colaboracionista del nazismo. Se suicidó el 16 de marzo de 1945 al enterarse de la existencia de una orden de arresto contra él. Previamente ordenó que su testamento llegara a Victoria, que fue una de las tres personas que tuvo acceso al mismo junto con André Malraux.

Virginia Woolf: Admiración y Distancia

En noviembre de 1934, Victoria conoció a Virginia Woolf, quien calificó a la escritora argentina como "la opulenta belleza de la millonaria de Buenos Aires".

En enero de 1935, Woolf le envió una carta a Victoria: "No permita que me hunda en la niebla. Cuénteme lo que hace, a quién ve, cómo es el país... Y por favor, nunca piense que soy fría porque no escribo. Me cansa tanto escribir".

Victoria invitó en varias ocasiones a Woolf y su marido Leonard a Buenos Aires, pero su mala salud impidió concretar los encuentros. Según Borges, Victoria se sentía en inferioridad de condiciones frente a Woolf "como el escolar frente al maestro sabio y severo, que lo está juzgando continuamente".

En 1939, Victoria viajó a Londres y llevó a la fotógrafa Gisèle Freund para que le tomara fotografías a Woolf, que se volvieron ampliamente conocidas. El suicidio de Woolf en marzo de 1941 dejó sorprendida a Victoria. A modo de homenaje, en 1954 publicó "Virginia Woolf en su diario".

La Lucha Feminista: La Unión Argentina de Mujeres

En marzo de 1936, Victoria fundó la Unión Argentina de Mujeres (UMA) con ayuda de sus amigas Susana Larguía y María Rosa Oliver, mientras se desarrollaba la guerra civil española.

A medida que el régimen fascista avanzaba en Argentina, apareció la propuesta de reformar la ley 11.357 para que la mujer casada no gozara de los derechos civiles que le habían sido otorgados en 1926. De ese modo, no podrían disponer de su persona ni de sus bienes y dependerían para todo del género masculino.

La finalidad de la UMA era impedir la promulgación de esa ley mediante la fuerza de presión ejercida por las mujeres de todas las clases sociales agrupadas. Victoria fue elegida presidenta.

La UMA comenzó a expandirse y se formaron subcomisiones y filiales en ciudades del interior. Se ofrecían conferencias, reuniones públicas y se repartían panfletos donde se divulgaba la necesidad de obtener:

  • Los derechos civiles y políticos de la mujer
  • El incremento de leyes protectoras de mujeres en la industria, la agricultura o el servicio doméstico
  • Amparo a la maternidad
  • Protección del menor
  • Desarrollo cultural y espiritual de la mujer
  • La paz mundial
  • Disminución y prevención de la prostitución

Los panfletos se vendían en las esquinas por dos centavos. Uno de los más populares fue "La mujer, sus derechos y sus responsabilidades". En una oportunidad, dos jóvenes encargadas de venderlos fueron detenidas. El juez que intervino aseguró que las hubiese enviado a la cárcel de no ser porque había 20,000 mujeres apoyando la UMA.

Un presbítero acusó a Victoria de propiciar la proliferación de madres solteras. Un legislador declaró que se debía aconsejar a los maridos que descubrieran la falta de virginidad de sus esposas que exigieran la anulación del matrimonio.

En agosto de 1936, Victoria propició un discurso radial transmitido simultáneamente en España sobre "La mujer y su expresión" con el fin de fomentar la solidaridad entre las mujeres de todo el mundo. Finalmente, la UMA logró su objetivo y el proyecto de reforma fue anulado.

En 1938, Victoria renunció como presidenta al descubrir que las socias comunistas estaban utilizando la organización para beneficio propio.

La Segunda Guerra Mundial y los Juicios de Núremberg

La Ayuda a Europa

En 1938, el sociólogo francés Roger Caillois llegó a Argentina para dictar un curso. Su visita, planeada para tres semanas, se convirtió en una estadía de cinco años durante los cuales se hospedó en Villa Ocampo.

Antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, Victoria salvó la vida de la fotógrafa judía Gisèle Freund al enviarle una visa y dinero para salir de Francia. Cuando Francia fue ocupada por Alemania en 1940, Victoria le dedicó varias notas en Sur al asunto y proporcionó apoyo espiritual y material a diversos comités de ayuda, tal como lo había hecho durante la guerra civil española.

Como filántropa, donó durante la Segunda Guerra Mundial tres toneladas de alimentos y ropa hacia países ocupados por el Eje, particularmente Francia.

Núremberg: Testigo de la Historia

En 1946, Victoria fue invitada por el gobierno británico para asistir a los Juicios de Núremberg en un avión de la Royal Air Force con el fin de presenciar parte de los juicios a los criminales de guerra nazi. Se convirtió en la única latinoamericana en estar presente ese día.

La experiencia la marcó profundamente. Escribió sobre ello en su ensayo "Impresiones de Núremberg", donde plasmó su horror ante la evidencia de los crímenes del nazismo.

La Relación con Borges: Amistad Compleja

Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo mantuvieron una relación compleja durante décadas. Se conocieron en 1931 cuando Borges se integró al consejo redactor de Sur.

Borges y Victoria no compartían los mismos puntos de vista sobre cómo dirigir una revista literaria y a menudo discutían severamente. Sin embargo, en julio de 1942, Sur publicó una nota titulada "Desagravio a Borges" ante el hecho de que el jurado del Premio Nacional pasara por alto su obra "El jardín de los senderos que se bifurcan" y le negaran el premio.

Victoria financió por voluntad propia las primeras conferencias de Borges sin que él lo supiera, después de que fuera removido de su puesto en la Biblioteca Municipal Miguel Cané y designado inspector de aves, huevos y conejos en las ferias por el gobierno de Perón en 1946. También se hizo cargo de las primeras cirugías de vista que sufrió el escritor a causa de una enfermedad congénita que lo fue dejando ciego progresivamente.

Según María Esther Vázquez, biógrafa de Victoria: "La relación entre ambos fue mala por algo que parece una estupidez, pero no lo es... Borges le debió muchísimas cosas a ella y en algunos aspectos fue un poco desagradecido".

La generosidad de Victoria también se reflejó cuando financió los estudios de ingeniería del hijo de su mucamo, que había perdido a su madre cuando era niño.

Una anécdota ilustra la dinámica entre ambos. María Esther Vázquez relató que en una ocasión:

"Borges veraneaba en lo de los Bioy en Mar del Plata; yo también pasaba allí unos días. La casa es vecina de la de Victoria, quien acababa de volver de Londres entusiasmadísima con los Beatles. Tal era su fervor por el conjunto que se trajo el primer disco y una peluca idéntica a la cabeza de John Lennon. Nos había invitado a comer solo para hacernos escuchar después el disco... el entusiasmo de Victoria la llevó a pedirle a Borges que se probara la peluca; él se negó con pasión. Después de un tira y afloja en que las voces de ambos se elevaron varios decibeles por encima de lo normal, ella, muy enojada, le dijo: 'Usted, che, con lo empacado que es, nunca va a llegar a nada'".

A pesar de todo, cuando Victoria murió, Borges publicó una nota en la que aclaró:

"En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, tuvo el valor de ser un individuo. Estoy agradecido personalmente por todo lo que hizo por mí, pero sobre todo, estoy agradecido como argentino por todo lo que hizo por la Argentina".

El Peronismo: Oposición y Prisión

Una Oligarca Disidente

Cuando el presidente Perón anunció el 26 de julio de 1946 que aprobaría la ley de sufragio femenino, Victoria Ocampo se indignó al pensar que obtendría un derecho a través de un gobierno "antidemocrático".

En 1951, una cruz fue pintada en la entrada de Villa Ocampo, señalándola como "oligarca disidente" del peronismo. Temiendo que allanasen sus propiedades y destruyeran sus papeles y correspondencia, Victoria despachó todo el material en una serie de valijas que envió a sus hermanas, amigos y demás familiares cercanos.

El Arresto

El 8 de mayo de 1953, menos de un mes después de que estallaran dos bombas en Plaza de Mayo durante un acto de la CGT, Victoria fue arrestada y allanada durante una estadía en Mar del Plata por cinco oficiales de policía y un comisario.

Fue interrogada largamente en el Departamento de Policía y permaneció dos días sin ingerir alimentos hasta que fue trasladada como presa política a la cárcel femenina de El Buen Pastor en San Telmo. Ahí convivió con prostitutas y demás criminales femeninas. Victoria comentó que "en la cárcel uno tenía la sensación de que tocaba fondo, vivía en la realidad".

Dos días después, su amiga Susana Larguía fue encarcelada. Con anterioridad, Norah Borges y su madre, Leonor Acevedo, de entonces 77 años, habían sido arrestadas acusadas de escándalo en la vía pública.

La noticia del arresto llegó al extranjero. Aldous Huxley y Waldo Frank encabezaron el Comité Internacional para la Liberación de los Intelectuales Argentinos. The New York Times publicó una nota de protesta exigiendo la libertad de Victoria y muchos otros autores. El primer ministro de la India, Jawaharlal Nehru, insistió en su liberación. Gabriela Mistral le envió un telegrama a Perón el 27 de mayo con el mismo fin.

Finalmente, Victoria fue liberada en la noche del 2 de junio luego de 26 días de arresto. Desde su salida hasta el derrocamiento de Perón en 1955, fue vigilada estrictamente y padeció limitaciones de diversa índole. Cuando Stravinsky le pidió en dos ocasiones que fuera recitante de nuevo en "Perséphone" en Italia y Estados Unidos, la policía no le otorgó el certificado de buena conducta para renovar su pasaporte.

Problemas Económicos

Sus problemas económicos fueron en aumento debido principalmente a dos causas. La primera fue la sanción de la ley de alquileres promulgada por Perón que tuvo como consecuencia que los inmuebles que Victoria alquilaba dejaron de dar renta y fueron malvendidos. En segundo lugar, las grandes inversiones que realizaba en Sur.

El asunto quedó registrado en una carta que Victoria le envió a Gabriela Mistral en 1956, donde le confirmó la pérdida neta de 85,000 pesos argentinos en el 25° aniversario de su revista.

Últimos Años y Reconocimientos

Reconocimiento Internacional

En 1958, Victoria fue designada presidenta del Fondo Nacional de las Artes, cargo que mantendría hasta 1973.

En 1962, Francia la nombró Oficial de la Legión de Honor y Comendadora de la Orden de las Artes y las Letras. En la ceremonia, Victoria pronunció: "Una vez más he saboreado material y espiritualmente a París... Lo que los franceses me dan lo acepto como un certificado de amor a Francia... A mi amor se dirige, y es mi amor, no yo, quien se siente digno de él".

En 1965, recibió el Premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia. Ese mismo año fue condecorada junto con Borges con la Orden de Comendador del Imperio Británico por la reina Isabel II. También recibió el premio Vaccaro y fue declarada miembro de la Academia de Roma en 1966.

En 1967, la Universidad de Harvard la hizo doctora honoris causa. En 1968, recibió en Villa Ocampo a la primera ministra Indira Gandhi, que luego le entregaría el doctorado honoris causa de la Universidad de Visva Bharathi.

La Enfermedad

En 1963, durante un viaje a París, Victoria comenzó a padecer fuertes dolores en su boca. Al año siguiente, diagnosticada con cáncer bucal, debió ser intervenida quirúrgicamente en el Instituto del Diagnóstico. A partir de ese momento, debió utilizar una prótesis que le permitía comer, beber y hablar.

Se mantuvo estable hasta que años después, en un viaje a Estados Unidos, sufrió una recaída y debió someterse a una operación y tratamiento nuevos. En marzo de 1968, se fracturó una pierna y debió guardar reposo en su residencia de Mar del Plata.

Primera Mujer en la Academia Argentina de Letras

En junio de 1977, Victoria se convirtió en la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Argentina de Letras por votación de sus pares. Tenía 87 años y había luchado toda su vida por ese reconocimiento.

Desde noviembre a diciembre de ese año, se llevaron a cabo en Villa Ocampo las Jornadas del Diálogo de las Culturas. Si bien asistió a todas las jornadas, su salud había desmejorado considerablemente. Según sus allegados, se negaba a ingerir calmantes para mitigar el dolor ya que la obnubilaban. Sin embargo, continuó recibiendo escasas visitas. A pesar de su delicado estado de salud, logró publicar en 1978 una traducción de "Oda jubilar" de Paul Claudel.

Donación a la UNESCO

En 1973, las hermanas Ocampo se precipitaron a donar sus residencias de Villa Ocampo y Villa Victoria a la UNESCO ante la nueva llegada del peronismo al poder, los graves problemas económicos y la clara intención de que ambas propiedades fueran conservadas "para ser utilizadas, con un sentido vivo y creador, en la producción, investigación, experimentación y desarrollo de las actividades culturales, literarias, artísticas y de comunicación social tendientes a mejorar la calidad de la vida humana, la cooperación internacional y la paz entre los pueblos".

Desde entonces, la UNESCO se hizo cargo del mantenimiento de las viviendas y las hermanas Ocampo lograron un acuerdo que les permitió residir en ellas hasta su muerte.

Fallecimiento

Victoria Ocampo pasó sus últimos meses postrada sobre su cama y transcurrió Navidad y Año Nuevo prácticamente sola. Su sobrina, Dolores Bengolea, relató: "Yo la vi una semana antes de morir... tenía unida la boca con la nariz, estaba horriblemente dolorida, sufría mucho... Victoria no hablaba, tenía una pizarrita donde escribía".

El 24 de enero de 1979 su salud se agravó. En la madrugada del 27 de enero, ingresó en coma y falleció a las 9 de la mañana a la edad de 88 años.

Los restos de Victoria Ocampo fueron sepultados al día siguiente en la cripta familiar del cementerio de la Recoleta. Durante el funeral, Ángel Battistessa, presidente de la Academia Argentina de Letras, pronunció un discurso: "A veces basta la desaparición de una persona para que toda una generación quede disminuida".

Personalidad y Legado

Una Mujer Adelantada a Su Tiempo

Juan José Sebreli manifestó que "Victoria Ocampo era una oligarca, pero no todas las oligarcas fueron como ella. En tiempos en que las mujeres tejían, bordaban, iban a misa con los ojos mirando al suelo, Victoria quería ser actriz, escribía obras de teatro, se bañaba en las playas de Mar del Plata, montaba a caballo, bailaba tangos, fumaba, manejaba autos y, por supuesto, se declaraba atea".

A pesar de sus diferencias ideológicas, el político Arturo Jauretche le reconoció varios méritos y valores y, por sobre todas las cosas, su sentido del humor. La fotógrafa Sara Facio coincidió: "Era muy graciosa y muy suelta para hablar. Físicamente imponente —medía 1,72 m—, alta, grande. Muy libre para vestirse, usaba trajes sueltos, le gustaba ser natural e independiente".

En la década de 1960, sus exóticos anteojos de cristales verde oscuro con armazón de color marfil, fabricados en la década de 1940 por la óptica neoyorquina Lugene, se convirtieron en un distintivo de su estilo personal.

Una Mecenas Generosa

Fue una gran humanista y mecenas. Ayudó a mucha gente. Recogió a chicos huérfanos y les dio educación. En la Segunda Guerra Mundial mandó tres toneladas de alimentos y ropa a la Europa ocupada, sobre todo a Francia. Fue una mujer muy sensible y generosa en el ámbito de la cultura. Borges, que no le tenía gran simpatía, dijo que ella educó a su país y a su continente.


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