(#BIOGRAFIAS Presenta) EL REY QUE LIBERÓ A LOS ESCLAVOS Y CONDENÓ A MUERTE A UN RÍO, CIRO EL GRANDE


Imagina que eres el líder del imperio más poderoso del mundo. Has conquistado desde el Mediterráneo hasta la India. Has derrotado a todos los enemigos. Liberaste a pueblos esclavizados. Los sacerdotes de múltiples religiones te llaman "elegido de los dioses." La Biblia te llama literalmente "mesías."

Tienes setenta años y decides hacer una campaña más contra una tribu nómada "insignificante" liderada por una mujer.

Ahora imagina que esa mujer te mata en batalla, ordena buscar tu cabeza entre los cadáveres, llena un odre de cuero con sangre humana, y sumerge tu cabeza decapitada en él mientras dice: "Te dije que saciaría tu sed de sangre."

Así murió Ciro II de Persia en el año 530 a.C.

Y aunque murió de forma brutal y humillante a manos de la reina Tomiris de los masagetas, su legado cambió el mundo para siempre.

Porque Ciro no fue un conquistador ordinario. Fue el fundador del Imperio Aqueménida, el imperio más grande que el mundo había conocido hasta entonces, que se extendía desde el Mediterráneo hasta la India.

Pero lo extraordinario no fue cuánto conquistó, sino cómo lo hizo.

Ciro fue el primer gran conquistador que respetó las costumbres, religiones y culturas de los pueblos sometidos. Liberó a los esclavos. Prohibió las deportaciones masivas. Permitió que las comunidades exiliadas regresaran a sus tierras. Protegió los templos de religiones que no eran la suya.

El Cilindro de Ciro —un decreto que promulgó tras conquistar Babilonia— es considerado por muchos como la primera declaración de derechos humanos de la historia.

En la Biblia hebrea, Ciro es llamado "el ungido", el "mesías" de Dios. Es el único no judío en toda la Biblia al que se le otorga ese título sagrado.

Para los iraníes modernos, Ciro es una figura de culto. Su tumba en Pasargada es visitada por millones.

Pero Ciro también fue un hombre de pasiones violentas. Cuando uno de sus caballos sagrados se ahogó en un río, condenó al río a muerte y ordenó a su ejército dividirlo en 180 canales para castigarlo por su "insolencia."

Esta es la historia del hombre que cambió la forma de gobernar imperios. El rey que liberó a los judíos del cautiverio babilónico. El conquistador que respetaba a los conquistados. El fundador del primer gran imperio multicultural y tolerante de la historia.

Y también es la historia de cómo terminó: con la cabeza cortada, sumergida en sangre, víctima de la venganza de una reina a la que había subestimado.

Porque resulta que hasta los mesías sangran.

Los Orígenes: Tres Versiones, Cero Claridad

La infancia de Ciro está envuelta en leyenda, contradicción y básicamente una telenovela persa del siglo VI a.C.

Ni siquiera sabemos cuándo nació exactamente. Las estimaciones varían entre el 600 y el 575 a.C. Básicamente: en algún momento del siglo VI a.C., nació un bebé que cambiaría todo.

Lo poco que sabemos viene de fuentes griegas escritas décadas o siglos después: Heródoto, Ctesias y Jenofonte. Y todos cuentan historias completamente diferentes.

Versión 1: Heródoto (la más famosa, también la más dramática)

Ciro era hijo del rey persa Cambises I de Anshan y de la princesa Mandane, hija del poderoso rey medo Astiages.

Antes del nacimiento de Ciro, Astiages tuvo un sueño profético: vio que de entre las piernas de su hija brotaba una vid que crecía hasta cubrir toda Asia. Los magos interpretaron: "Tu nieto te va a destronar."

Aterrado, Astiages ordenó a su general Harpago matar al bebé cuando naciera.

Harpago llevó al recién nacido a las montañas y se lo entregó a un pastor llamado Mitrídates con órdenes de abandonarlo para que muriera. Pero la esposa del pastor —llamada Cino (que significa "perra" en griego, porque los griegos no eran sutiles)— convenció a su esposo de criar al niño.

El pequeño Ciro creció entre pastores, sin saber que era príncipe. Básicamente: Moisés versión persa.

A los 10 años, mientras jugaba con otros niños a "ser rey", Ciro mostró tal autoridad natural que un niño —hijo de un noble— se quejó con su padre. El asunto llegó a oídos de Astiages, quien reconoció en los rasgos del niño a su propia familia.

Los magos lo tranquilizaron: "El niño ya 'reinó' en el juego, así que la profecía se cumplió simbólicamente. Ya no hay peligro."

Astiages perdonó al niño pero castigó brutalmente a Harpago: mató al hijo de Harpago, lo cocinó y se lo sirvió en un banquete sin que el general supiera qué estaba comiendo.

Sí. Leíste bien. Esta es la historia "oficial."

Versión 2: Ctesias (la menos glamurosa)

Ciro no era de sangre real en absoluto. Era hijo de un bandido persa y una pastora de cabras. Trabajó como copero en la corte de Astiages. Tras un golpe de estado, derrocó a Astiages y se casó con su hija para legitimarse.

Básicamente: el cuento de Cenicienta pero con más violencia y menos zapatos de cristal.

Versión 3: Inscripciones persas contemporáneas

Ciro era rey de Anshan e hijo de Cambises I. Punto. Sin drama. Sin profecías. Sin canibalismo vengativo.

La verdad probable:

Ciro probablemente era hijo de Cambises I, rey vasallo de Anshan bajo dominio medo. Puede que reclamara parentesco con Astiages (real o inventado) para ganar legitimidad. Puede que se casara con una princesa meda por la misma razón.

Lo único cierto: como muchos grandes conquistadores, Ciro nació en las sombras y emergió a la luz mediante violencia y astucia.

559 a.C.: El Rey de un Reino Pequeño Que No Sabía Que Estaba a Punto de Conquistar el Mundo

En 559 a.C., Ciro sucedió a su padre como rey de Anshan.

Anshan era un pequeño reino en la región de Fars (suroeste del actual Irán). Era vasallo del poderoso Imperio Medo gobernado por Astiages.

Ciro tenía entre 25 y 40 años (dependiendo de cuándo nació, que recuerda: no sabemos). Su capital estaba en Pasargada. Era un rey menor bajo el dominio de un imperio mayor.

Nadie imaginaba que este joven rey vasallo estaba a punto de cambiar la historia.

Pero Ciro tenía planes. Y tenía algo que muchos conquistadores no tienen: paciencia estratégica.

553-550 a.C.: La Rebelión Que Cambió Todo

En 553 a.C., Ciro hizo lo impensable: se rebeló contra Astiages, su señor supremo.

Las fuentes difieren sobre los detalles (porque claro), pero todas coinciden en lo esencial:

Según fuentes babilónicas contemporáneas:

Ciro, con su "pequeño ejército," derrotó a las "enormes hordas medas" y capturó a Astiages.

Según la Crónica de Nabonido:

Cuando Astiages marchó para atacar a Ciro, su propio ejército se rebeló contra él, lo apresó y se lo entregó a Ciro. Después, Ciro tomó Ecbatana, la capital meda, y la saqueó.

Según Heródoto (porque siempre tiene la versión más dramática):

La rebelión fue instigada por Harpago —sí, el mismo tipo al que obligaron a comerse a su propio hijo décadas atrás. Harpago nunca olvidó. Nunca perdonó. Esperó pacientemente su momento.

Harpago contactó secretamente con Ciro y lo alentó a rebelarse, prometiéndole el apoyo de nobles medos descontentos.

Cuando Astiages se enteró de la rebelión, irónicamente nombró al propio Harpago para liderar al ejército medo contra Ciro.

Cuando los dos ejércitos se encontraron, Harpago y los nobles medos hicieron exactamente lo que habían planeado: desertaron en masa al bando de Ciro.

Astiages fue capturado.

Lo extraordinario:

Ciro le perdonó la vida. Esto era revolucionario. Los conquistadores antiguos normalmente ejecutaban a los reyes vencidos, a menudo de formas espectacularmente horribles.

Según Ctesias, Ciro incluso adoptó a Astiages como su padre y se casó con su hija, presentándose así como legítimo sucesor.

Esta fue la primera manifestación de lo que sería la política característica de Ciro: integración, no aniquilación.

En lugar de destruir a los medos, los unió con los persas. Los nobles medos recibieron posiciones importantes. Harpago se convirtió en uno de los comandantes más importantes de Ciro.

Ecbatana, la capital meda, se convirtió en residencia de verano de los reyes persas.

Media y Persia se fusionaron. Así nació el núcleo del Imperio Aqueménida.

Pasargada: La Capital Que Era Un Manifiesto Político

Tras vencer a los medos, Ciro fundó una nueva ciudad en el lugar donde, según la tradición, había ocurrido la batalla decisiva.

La llamó Pasargada ("campamento de los persas" o "jardín de Persia").

Pero Pasargada nunca fue pensada como una gran ciudad poblada. Era una capital ceremonial: centro de poder simbólico, residencia palaciega, lugar de coronación, custodia del tesoro real.

Lo fascinante de Pasargada es su eclecticismo arquitectónico. Los edificios combinaban:

  • Sillería y columnas de estilo jónico griego
  • Esculturas de estilo asirio
  • Elementos decorativos elamitas
  • Diseño de jardines persas

Era un manifiesto arquitectónico del multiculturalismo que Ciro promovía: un imperio que integraba las mejores tradiciones de todos los pueblos conquistados.

No era: "Ahora todos son persas."

Era: "Todos somos parte de algo más grande."

Esa diferencia cambiaría todo.

547-546 a.C.: Creso y El Oráculo Que Troleó Al Rey Más Rico del Mundo

Con Media bajo control, Ciro miró hacia el oeste, hacia Anatolia (actual Turquía).

Allí gobernaba Creso, rey de Lidia, el hombre cuyo nombre sería sinónimo de riqueza legendaria durante milenios. Cuando decimos "rico como Creso," estamos hablando de este tipo.

Creso era cuñado de Astiages. Cuando Ciro derrocó a Astiages, Creso tenía motivo personal y político para actuar.

Pero antes de marchar a la guerra, Creso hizo lo que cualquier rey antiguo prudente haría: consultó al Oráculo de Delfos.

"¿Debo atacar a los persas?"

El oráculo respondió con su característica ambigüedad: "Si cruzas el río Halis, destruirás un gran imperio."

Creso interpretó esto como profecía de victoria. Cruzó el río.

Spoiler: el oráculo tenía razón. Creso destruyó un gran imperio. El suyo.

La primera batalla en Pteria terminó en empate sangriento. Creso se retiró a Lidia para pasar el invierno y esperar refuerzos de Egipto y Esparta.

Pero Ciro no le dio ese tiempo.

Contra todas las convenciones de la guerra antigua (que se pausaba en invierno), Ciro persiguió a Creso de inmediato, marchando a través del invierno.

Las dos armadas se encontraron cerca de Sardes, la magnífica capital de Lidia.

Creso tenía la mejor caballería del mundo conocido. Caballos entrenados, jinetes expertos, armamento superior.

Pero Ciro demostró el genio militar que lo haría legendario: ordenó colocar camellos y dromedarios al frente de su ejército.

Los caballos lidios, no familiarizados con el olor de los camellos, entraron en pánico total. Se encabritaron, tiraron a sus jinetes, causaron caos.

La caballería de Creso colapsó.

Creso huyó a Sardes. Ciro sitió la ciudad. Después de 14 días, Sardes cayó.

El Destino de Creso: ¿Perdón Filosófico o Ejecución Brutal?

¿Qué pasó con Creso?

Según Heródoto (y las fuentes griegas):

Ciro ordenó quemar a Creso vivo en una pira funeraria.

Cuando las llamas ya lamían la madera, Creso recordó unas palabras del sabio ateniense Solón: "Nadie puede ser llamado feliz hasta que esté muerto."

Creso, desde la pira, gritó tres veces: "¡Solón! ¡Solón! ¡Solón!"

Intrigado, Ciro ordenó apagar el fuego y preguntó qué significaba.

Creso le contó la historia de Solón y su advertencia sobre los caprichos de la fortuna.

Ciro, conmovido, comprendió que él mismo podía sufrir el mismo destino. Perdonó al rey lidio y lo convirtió en consejero personal.

Esta historia aparece incluso en cerámica griega antigua: Creso sentado en la pira, Ciro ordenando salvarlo.

Según fuentes babilónicas contemporáneas:

Ciro conquistó Lidia y mató a su rey.

La verdad:

Probablemente nunca lo sabremos. La historia del perdón es más bonita y encaja con la imagen de Ciro como gobernante ilustrado. La ejecución es más práctica y común para la época.

Tú decides cuál prefieres creer.

539 a.C.: Babilonia, La Ciudad Que Se Rindió Sin Luchar

En la década del 540 a.C., Ciro dirigió su atención al premio más grande: Babilonia, la ciudad más antigua, más rica y más prestigiosa del mundo conocido.

El rey de Babilonia era Nabonido, un monarca anciano y excéntrico que había cometido un error fatal: se había enemistado con el poderoso sacerdocio de Marduk, el dios principal de Babilonia.

Nabonido había pasado años viviendo en el oasis árabe de Tema, descuidando Babilonia. Había llevado estatuas de dioses fuera de la ciudad. Había promovido el culto al dios lunar Sin sobre Marduk.

Los sacerdotes lo odiaban.

Cuando Ciro se acercó, el sacerdocio babilónico lo recibió como un libertador.

En otoño del 539 a.C., Ciro desvió el curso del río Deyala para cruzarlo con su ejército. En la confluencia del Deyala con el Tigris, derrotó al ejército babilónico.

La ciudad de Sippar se rindió sin luchar.

El 12 de octubre del 539 a.C., el lugarteniente de Ciro, Ugbaru, entró en Babilonia sin batalla. La ciudad había abierto sus puertas.

Días después, Ciro entró triunfalmente y fue coronado "rey de Babilonia, rey de Sumer y Acad, rey de las cuatro partes del mundo."

Y entonces hizo algo revolucionario.

El Cilindro de Ciro: El Primer Decreto de Derechos Humanos (Más o Menos)

Poco después de tomar Babilonia, Ciro ordenó la creación de un cilindro de barro cocido con una inscripción en acadio.

Es el famoso Cilindro de Ciro, descubierto en 1879 y ahora en el Museo Británico.

El texto es extraordinario:

Propaganda anti-Nabonido: Describía a Nabonido como un rey impío que había oprimido al pueblo. Presentaba a Ciro como elegido por Marduk para restaurar el orden.

No violencia: Afirmaba que Babilonia fue conquistada sin saqueo, sin batalla, sin muertes. (Las evidencias arqueológicas sugieren que hubo algo de combate, pero okay.)

Tolerancia religiosa: Ciro ordenó devolver a Babilonia todas las estatuas de dioses que Nabonido había removido. Restauró los templos. Se declaró devoto de Marduk.

Abolición de trabajos forzados: Liberó a la población de los trabajos forzados.

Y aquí viene lo revolucionario: Ciro permitió que todas las comunidades deportadas a Babilonia regresaran a sus tierras y reconstruyeran sus templos.

Entre estos pueblos estaban los judíos, deportados por Nabucodonosor II en 586 a.C.

La Liberación de los Judíos: Cuando Un Rey Persa Se Volvió Mesías

El decreto de Ciro permitiendo el regreso de los judíos está documentado en el Cilindro y en la Biblia hebrea (Esdras, Crónicas, Daniel, Isaías).

Esdras 1:2-4:

"Así dice Ciro, rey de Persia: Yahveh, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén."

Ciro no solo permitió que los judíos regresaran. También:

  • Ordenó la reconstrucción del Templo de Jerusalén
  • Proporcionó fondos imperiales
  • Devolvió los tesoros sagrados que Nabucodonosor había saqueado
  • Ordenó a los gobernadores persos ayudar con recursos

El Segundo Templo se completaría décadas después y permanecería en pie hasta su destrucción por los romanos en el 70 d.C.

Ciro en la Biblia: El Único "Mesías" No Judío

Por todo esto, Ciro ocupa un lugar único en la teología judía.

En Isaías 45:1, Dios lo llama "su ungido":

"Así dice Yahveh a su ungido, a Ciro..."

La palabra hebrea para "ungido" es "mashíaj" (mesías).

Ciro es el único no judío en toda la Biblia que recibe este título sagrado.

Ni siquiera Alejandro Magno, que los judíos también respetaron, recibió tal honor.

Para el judaísmo, Ciro fue literalmente un salvador enviado por Dios.

Un rey pagano persa como instrumento divino. Piénsalo.

¿Por Qué Hizo Todo Esto? ¿Convicción o Estrategia?

La gran pregunta: ¿Por qué Ciro fue tan tolerante?

¿Era genuinamente humanitario? ¿O era pura estrategia política?

La respuesta probablemente: ambas cosas.

Estrategia política:

Gobernar un imperio multicultural mediante el terror es insostenible. Los asirios y babilonios lo intentaron (deportaciones masivas, represión brutal) y sus imperios duraron relativamente poco.

Ciro comprendió que era mucho más eficiente ganar la lealtad de los pueblos conquistados permitiéndoles mantener sus costumbres, religiones y estructuras locales, siempre que pagaran tributo y aceptaran guarnición persa.

Fue una innovación política genial: el primer gran imperio indirecto.

Pero también posible convicción religiosa:

La religión de Ciro es incierta. Tradicionalmente se asume que era zoroastriano, seguidor de Zaratustra. El zoroastrismo enfatizaba la verdad, la justicia y el libre albedrío.

O puede haber sido simplemente pragmático, rindiendo culto a Marduk en Babilonia, a Yahveh en Judea, a los dioses griegos en Anatolia, como parte de su política.

En cualquier caso, el resultado fue revolucionario: el primer gran imperio que no impuso una religión oficial.

La Anécdota Más Ridícula: Cuando Ciro "Ejecutó" a Un Río

Una de las historias más famosas y extrañas sobre Ciro viene de Heródoto.

En su camino a Babilonia, Ciro y su ejército llegaron al río Gyndes (actual río Diyala).

Uno de los caballos blancos sagrados de Ciro intentó cruzar el río. La corriente era fuerte. El caballo se ahogó.

Ciro se enfureció. No con sus hombres. No con el caballo. Con el río.

Lo consideró un acto de insolencia.

Así que condenó al río a muerte.

Ordenó a su ejército que dejara de marchar hacia Babilonia y en su lugar pasara todo el verano cavando 180 canales para dividir y debilitar el Gyndes hasta que fuera tan poco profundo que "las mujeres pudieran cruzarlo sin mojarse las rodillas."

Su enorme ejército trabajó todo el verano en esto.

Solo cuando el río había sido "ejecutado" mediante ingeniería hidráulica, Ciro reanudó su marcha.

Esta historia muestra el carácter obsesivo y vengativo de Ciro. Cuando se sentía agraviado, era implacable, incluso irrazonablemente.

El tipo que liberó esclavos y respetó religiones también "asesinó" a un río por ahogar a su caballo.

Contradicciones, ¿recuerdas?

530 a.C.: La Campaña Fatal

En 530 a.C., Ciro tenía aproximadamente 70 años.

Había conquistado el imperio más grande jamás visto. Gobernaba desde el Mediterráneo hasta la India.

Podría haberse retirado. Disfrutar sus últimos años. Jugar con sus nietos. Visitar Pasargada.

Pero las fronteras del noreste eran inestables. Tribus nómadas de las estepas incursionaban constantemente.

Ciro decidió hacer una campaña final contra los masagetas, un pueblo nómada iranio que vivía al norte del río Sir Daria (actual Kazajistán/Uzbekistán).

Antes de partir, proclamó a su hijo Cambises II como heredero.

Era su última campaña.

Pero no terminaría como esperaba.

Tomiris: La Reina Que No Se Doblegó

Los masagetas estaban gobernados por una reina llamada Tomiris.

Según Heródoto, Ciro inicialmente intentó conquistar a Tomiris mediante matrimonio, enviando embajadores con propuesta de boda.

Tomiris rechazó la propuesta. "Tú no me quieres a mí, quieres mi reino."

Entonces Ciro intentó la guerra.

Pero en lugar de invasión directa, usó una trampa:

Dejó su campamento aparentemente desprotegido, lleno de comida y vino.

Un contingente de masagetas, liderado por Spargapises (el hijo de Tomiris), atacó el campamento, lo capturó, y los guerreros se pusieron a festejar con el vino (no estaban acostumbrados al alcohol).

Entonces Ciro atacó. Masacró a los masagetas ebrios y capturó a Spargapises.

Tomiris envió un mensaje:

"Devuélveme a mi hijo y vete de mi tierra. Pero si no lo haces, te juro por el sol, dios de los masagetas, que por sediento de sangre que seas, te saciaré de sangre."

Ciro se negó.

Spargapises, al despertar y darse cuenta de que estaba prisionero, se suicidó.

Tomiris juró venganza.

La Batalla Final: El Rey Que Subestimó a Una Madre

Tomiris reunió a todo su pueblo y presentó batalla.

Heródoto describe la batalla como la más feroz entre "pueblos bárbacos" que jamás había oído mencionar.

Primero lucharon con arcos a distancia. Luego cuerpo a cuerpo con lanzas y espadas.

Los masagetas ganaron.

El ejército persa fue destruido.

Ciro II el Grande murió en la batalla, con aproximadamente 70 años.

Tomiris buscó el cuerpo entre los cadáveres. Cuando lo encontró, ordenó decapitarlo.

Llenó un odre de cuero con sangre humana, sumergió la cabeza de Ciro en él, y dijo:

"Te dije que te saciaría de sangre, y así lo he hecho."

El hombre que había conquistado el mundo conocido.

El libertador de los judíos.

El "mesías" de Dios.

El fundador del imperio más grande de su época.

Terminó con la cabeza en un odre de sangre, víctima de la venganza de una madre a la que había subestimado.

Resulta que hasta los reyes "ungidos" sangran.


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