#BIOGRAFIAS Presenta: La Dama Oscura del ADN, ROSALIND FRANKLIN


 # ROSALIND FRANKLIN: La Dama Oscura del ADN

## La Científica Olvidada que Descifró el Secreto de la Vida

En una fría mañana de 1953, en un laboratorio del King's College de Londres, una joven científica observaba una imagen en blanco y negro que cambiaría para siempre nuestra comprensión de la vida. La fotografía mostraba un patrón en forma de X, nítido y perfecto: la huella dactilar del ADN. Se llamaba "Foto 51", y su creadora era Rosalind Franklin, una química brillante de 32 años que nunca imaginaría que su trabajo sería utilizado sin su permiso para uno de los descubrimientos más importantes del siglo XX.

Cinco años después, Franklin moriría de cáncer sin saber que había estado a dos pasos de descubrir la estructura de doble hélice del ADN. Cuatro años más tarde, tres hombres recibirían el Premio Nobel por ese descubrimiento. Ella no fue mencionada en los discursos de aceptación. Durante décadas, la historia la olvidó. Hasta hoy.

## Una Niña que Sabía lo que Quería

Rosalind Elsie Franklin nació el 25 de julio de 1920 en Notting Hill, Londres, en el seno de una próspera familia judía británica. Era la segunda de cinco hijos de Ellis Arthur Franklin, un banquero de ideas progresistas que enseñaba en el Working Men's College, y Muriel Frances Waley.

Desde muy pequeña, Rosalind demostró una inteligencia excepcional. A los seis años, su tía Mamie la describió en una carta: "Rosalind es asombrosamente inteligente; dedica todo su tiempo a hacer cálculos por placer y siempre acierta en las sumas". Pero no era solo brillante en matemáticas. También destacaba en ciencias, latín y deportes.

"Toda su vida", recordaría su madre años después, "Rosalind supo exactamente adónde iba, y a los dieciséis años decidió estudiar ciencias".

A los 11 años ingresó en la St Paul's Girls' School, una de las pocas escuelas para niñas en Londres que enseñaba física y química. Allí encabezó sus clases y ganó premios anuales. Su única debilidad era la música. El compositor Gustav Holst, entonces director musical de la escuela, llegó a llamar a su madre para preguntarle si Rosalind tenía problemas de audición.

Con seis distinciones, Franklin aprobó sus exámenes en 1938 y ganó una beca universitaria. Su padre, preocupado por las perspectivas de las mujeres en carreras académicas, le pidió que cediera la beca a un estudiante refugiado que la necesitara más. Ella aceptó, pero de todos modos ingresó al Newnham College de Cambridge.

## Cambridge y la Guerra

En 1938, Franklin llegó a Cambridge para estudiar química en el programa de Ciencias Naturales. Allí conoció a Adrienne Weill, una refugiada francesa que había trabajado con Marie Curie y que tendría una influencia profunda en su vida y carrera.

En 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, Franklin se graduó con honores de segunda clase. Aunque intentó trabajar con Ronald George Wreyford Norrish, quien más tarde ganaría el Premio Nobel, la experiencia fue desastrosa. Norrish era "obstinado y casi perverso en sus argumentos, autoritario y sensible a las críticas", según su biógrafo. Franklin escribió que él la había hecho despreciarlo por completo.

Renunció y, cumpliendo con la Ley de Servicio Nacional durante la guerra, comenzó a trabajar en 1942 como asistente de investigación en la Asociación Británica de Investigación sobre la Utilización del Carbón (BCURA). Durante cuatro años estudió la microestructura del carbón y el carbono, descubriendo cómo predecir su comportamiento como combustible.

Este trabajo se convirtió en su tesis doctoral. En 1945, la Universidad de Cambridge le otorgó el doctorado. Tenía 25 años y ya era una experta reconocida en la química del carbón.

Pero Franklin anhelaba algo más. Con la ayuda de Adrienne Weill, consiguió un puesto en París, en el Laboratoire Central des Services Chimiques de l'État. Sería la época más feliz de su vida.

## París: Donde Encontró su Voz

El 14 de febrero de 1947, Franklin llegó al laboratorio de Jacques Mering en París. Allí aprendería la técnica que definiría su carrera: la cristalografía de rayos X, el arte de usar rayos X para descifrar las estructuras moleculares de sustancias.

En París, Franklin floreció. Dominaba el francés, amaba la cultura francesa, y por primera vez en su vida se sentía completamente aceptada profesionalmente. "Estoy segura de que podría vagar feliz por Francia para siempre", le escribió a su madre. "Me encanta la gente, el país y la comida".

Su trabajo sobre carbonos grafitizantes y no grafitizantes sentó las bases para el desarrollo de fibras de carbono y nuevos materiales termorresistentes. Publicó artículos que le dieron reputación internacional. Era una maestra de la cristalografía.

Pero en 1950, una oferta del King's College de Londres la hizo considerar regresar a Inglaterra. Le ofrecían trabajar en biofísica, aplicando la cristalografía de rayos X a grandes moléculas biológicas. Aunque amaba París, aceptó. Sería una decisión que cambiaría la historia de la ciencia, aunque no de la manera que ella esperaba.

## King's College: El Comienzo del Conflicto

En enero de 1951, Rosalind Franklin llegó al King's College de Londres para trabajar en la Unidad de Biofísica dirigida por John Randall. Originalmente se planeaba que trabajara en proteínas y lípidos, pero Randall redirigió su investigación hacia el ADN.

Lo que Franklin no sabía era que Maurice Wilkins, otro investigador del departamento, ya estaba trabajando en ADN. Y lo que Wilkins no sabía era que Randall había reasignado todo el trabajo de ADN a Franklin, incluyendo a Raymond Gosling, el estudiante que había estado trabajando con Wilkins.

Este malentendido inicial envenenó la relación entre Franklin y Wilkins desde el principio. Cuando Wilkins regresó de vacaciones y descubrió que Franklin había tomado el control del proyecto de ADN, se sintió desplazado. Sus personalidades tampoco ayudaban: Franklin era directa, impaciente, miraba a los ojos intensamente. Wilkins era tímido, hablaba lentamente, evitaba el contacto visual.

El ambiente del King's College tampoco era acogedor para las mujeres. Aunque había varias mujeres en el departamento, el personal masculino almorzaba en un comedor formal mientras que las mujeres debían comer en la residencia de estudiantes o fuera. Franklin, acostumbrada a la cordialidad del laboratorio parisino, encontraba el ambiente sofocante.

Pero científicamente, Franklin estaba en su elemento. Con el ADN puro que Wilkins le entregó (de mala gana), y con una cámara de rayos X que ella refinó meticulosamente, comenzó a producir las imágenes más nítidas de ADN que se habían visto hasta entonces.

## El Descubrimiento que Cambió Todo

Trabajando con Gosling, Franklin hizo un descubrimiento inmediato: el ADN podía existir en dos formas. Con humedad alta, se volvía largo y delgado (forma B). Con humedad baja, se volvía corto y grueso (forma A). Ella las llamó "paracristalina" y "cristalina" respectivamente.

En sus notas de noviembre de 1951, Franklin escribió: "Los resultados sugieren una estructura helicoidal que contiene 2, 3 o 4 cadenas de ácidos nucleicos coaxiales por unidad helicoidal y que tiene los grupos fosfato cerca del exterior".

Ya entonces, Franklin sabía que el ADN era helicoidal. Pero como buena química física, se resistía a hacer afirmaciones prematuras. Quería datos completos antes de proponer cualquier modelo. "No vamos a especular, vamos a esperar, vamos a dejar que las manchas en esta fotografía nos digan cuál es la estructura", dijo.

En mayo de 1952, Gosling tomó una imagen particularmente nítida de la forma B del ADN. La fotografía mostraba un patrón en forma de X perfecto, inequívocamente helicoidal. La llamaron "Foto 51". Era, en palabras de John Desmond Bernal, "una de las fotografías de rayos X más hermosas de cualquier sustancia jamás tomada".

Pero Franklin la dejó de lado. Estaba concentrada en la forma A, más cristalina, que producía patrones más complejos pero potencialmente más informativos. Desde su perspectiva como química, tenía sentido: los cristales proporcionan más datos.

Lo que no podía saber era que la forma B, la forma "hinchada" que ella consideraba un artefacto del laboratorio, era en realidad la forma biológicamente relevante del ADN dentro de las células.

## La Carrera que Franklin No Sabía que Estaba Corriendo

Mientras Franklin trabajaba metódicamente en el King's College, en Cambridge, a menos de 100 kilómetros de distancia, James Watson y Francis Crick también intentaban resolver la estructura del ADN.

Watson era un joven biólogo estadounidense de 23 años, brillante pero arrogante. Crick era un físico británico de 35 años que aún no había terminado su doctorado. Ninguno era experto en cristalografía, pero ambos eran maestros en construir modelos teóricos.

En noviembre de 1951, Watson asistió a una conferencia de Franklin en King's College. Ella presentó sus datos preliminares: el ADN era helicoidal, tenía los fosfatos en el exterior, podía tener dos o tres cadenas. Pero Watson, ignorante de la química, no tomó buenas notas. De vuelta en Cambridge, él y Crick construyeron un modelo basado en lo que Watson recordaba vagamente.

Invitaron al grupo del King's a ver el modelo. Franklin lo destrozó inmediatamente. Los fosfatos estaban en el lugar equivocado. La cantidad de agua era incorrecta. Era químicamente imposible.

Humillados, Watson y Crick abandonaron el trabajo del ADN durante más de un año. Su director, Lawrence Bragg, les ordenó dejar el ADN al equipo del King's College.

Pero todo cambió en enero de 1953.

## El Momento Decisivo

En enero de 1953, llegó a Cambridge un manuscrito del químico estadounidense Linus Pauling. El dos veces futuro Premio Nobel afirmaba haber resuelto la estructura del ADN. Watson y Crick lo leyeron con horror: Pauling había cometido errores elementales, pero pronto se daría cuenta.

Lawrence Bragg, quien mantenía una rivalidad con Pauling, instó a Watson y Crick a retomar el trabajo del ADN. Watson fue inmediatamente a King's College a advertir a Wilkins sobre el error de Pauling.

Lo que sucedió después ha sido objeto de controversia durante décadas.

Según Watson, se peleó con Franklin cuando intentó sugerirle cómo interpretar sus datos. Ella lo despachó con hostilidad. Wilkins, apiadándose de su amigo atribulado, lo llevó a su oficina y le mostró la Foto 51.

Watson quedó impactado. "Se me abrió la boca y se me aceleró el pulso", escribiría años después. La imagen mostraba claramente una hélice.

Pero la verdad es más compleja. Todos en King's, incluida Franklin, sabían que la forma B era helicoidal. La Foto 51 no reveló nada nuevo a Watson que no supiera ya. Lo que sí proporcionó fue confirmación visual dramática.

Poco después, Max Perutz, supervisor de Crick, le dio a Crick una copia de un informe escrito para el Consejo de Investigación Médica sobre el trabajo en King's. El informe incluía una página de Franklin con mediciones críticas: la repetición de 34 Angstroms, la enorme celda unitaria, la simetría C2.

Esta última fue crucial. La simetría C2 implicaba que el ADN tenía un número par de cadenas corriendo en direcciones opuestas. Crick, que había estudiado cristalografía en detalle, captó inmediatamente el significado. Franklin, que no estaba familiarizada con este tipo particular de simetría, no.

## Seis Semanas de Fiebre

Con los datos de Franklin y las conversaciones con Wilkins, Watson y Crick se lanzaron a construir un modelo. Fueron seis semanas de lo que Crick llamó "ensayo y error": manipulando modelos de cartón, haciendo cálculos químicos, probando diferentes configuraciones.

El 28 de febrero de 1953, Watson tuvo la revelación final: las bases se emparejaban de manera complementaria. A solo podía unirse con T, C solo con G. Y cada par de bases formaba exactamente la misma forma, permitiendo una doble hélice uniforme.

"Nunca hemos visto a Francis Crick tan callado", recordó alguien que estuvo allí. Crick, normalmente ruidoso, estaba atónito por la elegancia de la solución.

Para el 7 de marzo, habían completado el modelo. Ese día, Crick entró en el pub The Eagle en Cambridge y proclamó que él y Watson habían "encontrado el secreto de la vida".

## La Verdad que Franklin Nunca Supo

Mientras Watson y Crick construían su modelo en Cambridge, Franklin estaba preparándose para dejar King's College. Cansada de la hostilidad con Wilkins y del ambiente del departamento, había aceptado un puesto en Birkbeck College. Randall le ordenó dejar todo su trabajo de ADN en King's.

A mediados de marzo de 1953, Franklin había escrito tres borradores de manuscritos sobre el ADN. Dos de ellos, sobre la forma A, llegaron a Acta Crystallographica el 6 de marzo, un día antes de que Watson y Crick completaran su modelo.

El tercer borrador, descubierto años después entre sus papeles, trataba sobre la forma B. Fechado el 17 de marzo, mostraba que Franklin había llegado independientemente a la conclusión de que el ADN-B tenía una estructura de doble hélice.

Había escrito: "Evidencia de hélice de 2 cadenas". También notó que "una variedad infinita de secuencias de nucleótidos sería posible para explicar la especificidad biológica del ADN", una idea fundamental que Watson y Crick captaron al mismo tiempo.

Franklin estaba a dos pasos de descubrir la estructura completa. No había captado el apareamiento complementario de las bases ni que las dos hebras corrían en direcciones opuestas. Pero estaba cerca. Terriblemente cerca.

El 18 de marzo, la noticia del modelo Watson-Crick llegó a King's. Franklin visitó Cambridge el 10 de abril para ver el modelo. No quedó impresionada. "Es muy bonito", dijo, "pero ¿cómo van a demostrarlo?".

Como científica experimental, Franklin quería pruebas antes de aceptar cualquier modelo. No sabía que su propia Foto 51 y sus propios datos habían sido usados para construir ese modelo sin su conocimiento.

## Nature y el Trío Fatal

El 25 de abril de 1953, Nature publicó tres artículos consecutivos sobre el ADN. El primero, de Watson y Crick, proponía el modelo de doble hélice. Los otros dos, de Wilkins y sus colaboradores, y de Franklin y Gosling, presentaban los datos experimentales que "apoyaban" el modelo.

Watson y Crick escribieron que habían sido "estimulados por el conocimiento de la naturaleza general de los resultados e ideas experimentales inéditos" de Wilkins y Franklin. Pero insistieron en que "desconocían los detalles".

Era, en el mejor de los casos, una verdad a medias.

Franklin escribió en su artículo que sus datos eran "consistentes con" el modelo Watson-Crick. No tenía idea de cuánto había dependido ese modelo de su trabajo.

Un año después, en 1954, Watson y Crick publicaron un artículo más completo donde reconocieron que "sin los datos de Franklin, la formulación de nuestra estructura habría sido muy improbable, si no imposible". Pero para entonces, el daño estaba hecho. El mundo ya creía que Watson y Crick habían descubierto la estructura del ADN por su cuenta.

## Birkbeck: Una Nueva Vida

A mediados de marzo de 1953, Franklin dejó King's College y se mudó a Birkbeck College, describiéndolo en una carta como "mudarse de un palacio a los barrios bajos... pero aún más agradable".

Fue contratada por John Desmond Bernal, un cristalógrafo comunista conocido por promover a mujeres científicas. En Birkbeck, Franklin dejó atrás el ADN y se enfocó en virus.

Trabajando con un equipo que incluía a Aaron Klug, un joven científico brillante, Franklin comenzó a estudiar el virus del mosaico del tabaco (TMV). Sus análisis de rayos X revelaron que el ARN del virus estaba incrustado en la pared interna de su capa proteica, un descubrimiento fundamental.

En Birkbeck, Franklin era feliz. Tenía su propio grupo de investigación, estudiantes dedicados, libertad para trabajar como quería. Publicó prolíficamente: 21 artículos sobre virus en apenas cinco años.

En 1956, visitó Estados Unidos, donde sus colegas sugirieron que investigara el virus de la polio. Solicitó y obtuvo una beca de $10,000 de los Institutos Nacionales de Salud, el fondo más grande jamás recibido en Birkbeck.

La Real Institución le pidió que construyera modelos a gran escala de virus para la Exposición Universal de Ciencias de Bruselas de 1958. Franklin trabajó en un modelo de cinco pies de altura del TMV usando pelotas de tenis de mesa y empuñaduras de plástico para manillar de bicicleta.

Parecía que finalmente había encontrado su lugar. Pero el tiempo se estaba acabando.

## La Enfermedad que No Perdonó

En el verano de 1956, durante un viaje a Estados Unidos, Franklin notó que algo andaba mal. En Nueva York, le costaba subirse la cremallera de la falda; tenía el estómago abultado.

De vuelta en Londres, consultó a un médico. "¿No está embarazada?", le preguntaron. "Ojalá lo estuviera", respondió.

El 4 de septiembre de 1956, una operación reveló dos tumores en su abdomen. Cáncer de ovario.

Durante los siguientes 18 meses, Franklin se sometió a cirugías y tratamientos. Tuvo varios períodos de remisión durante los cuales continuó trabajando. Su grupo siguió produciendo resultados: siete artículos en 1956, seis más en 1957.

"Como familia", recordó su hermana Jenifer, "estábamos más al tanto de su sufrimiento que de la importancia de su trabajo".

Franklin se negó a quedarse con sus padres porque el llanto incontrolable de su madre la perturbaba demasiado. En cambio, pasó tiempo con amigos, incluyendo Francis Crick y su esposa Odile, con quien había forjado una fuerte amistad.

El 2 de diciembre de 1957, redactó su testamento. Nombró a Aaron Klug como principal beneficiario, quien recibiría 3,000 libras y su Austin. El resto se destinaría a obras de caridad.

En enero de 1958 regresó al trabajo y fue ascendida a Investigadora Asociada en Biofísica el 25 de febrero. Enfermó de nuevo el 30 de marzo.

Rosalind Franklin murió el 16 de abril de 1958 en Chelsea, Londres, de bronconeumonía, carcinomatosis secundaria y cáncer de ovario. Tenía 37 años.

La Exposición Universal de Bruselas, con su modelo de virus en el Pabellón Internacional de Ciencias, se inauguró el 17 de abril, un día después de su muerte.

## El Nobel que Nunca Recibió

En 1962, cuatro años después de la muerte de Franklin, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina fue otorgado a James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins "por sus descubrimientos concernientes a la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su significado para la transferencia de información en material vivo".

Wilkins mencionó brevemente a Franklin en su discurso de aceptación. Watson y Crick no la mencionaron en absoluto.

Las reglas del Premio Nobel no permiten reconocimientos póstumos. Pero incluso de haber estado viva, es incierto si Franklin habría sido incluida. El comité podría haber argumentado que ya había tres ganadores, el máximo permitido.

Watson más tarde sugirió que, idealmente, Franklin debería haber recibido el Premio Nobel de Química junto con Wilkins. Pero para entonces era demasiado tarde.

Aaron Klug, quien continuó el trabajo de Franklin sobre virus, ganó el Premio Nobel de Química en 1982 por trabajo que había comenzado con ella. En su discurso, honró su memoria.

## La Doble Hélice y la Doble Injusticia

En 1968, una década después de la muerte de Franklin, James Watson publicó "La Doble Hélice", sus memorias sobre el descubrimiento del ADN. El libro se convirtió en un bestseller internacional.

En él, Watson pintó un retrato devastador de Franklin. La llamó "Rosy" (un nombre que ella odiaba), la describió como poco agraciada, poco femenina, incapaz de interpretar sus propios datos. La presentó como obstáculo más que como contribuyente.

Francis Crick, Maurice Wilkins, Linus Pauling y muchos otros protestaron por el tratamiento que Watson dio a Franklin. Pero el daño estaba hecho. Millones de lectores en todo el mundo ahora veían a Franklin como Watson la había pintado.

En 1975, Anne Sayre, amiga de Franklin, publicó "Rosalind Franklin and DNA", una airada refutación del relato de Watson. Fue el comienzo de la rehabilitación de Franklin.

En los años siguientes, más información salió a la luz. La biógrafa Brenda Maddox escribió "Rosalind Franklin: The Dark Lady of DNA" en 2002, basándose en documentos inéditos. Aaron Klug escribió artículos defendiendo las contribuciones de Franklin.

En 2023, nuevos documentos descubiertos en los archivos de Franklin mostraron que ella y el equipo de Cambridge habían colaborado más de lo que se pensaba. Un artículo inédito para Time de 1953 describía el descubrimiento como el resultado de "dos equipos" trabajando juntos. Una carta mostraba que Crick había sido invitado a asistir a conferencias de Franklin.

Estos documentos sugieren que el descubrimiento del ADN no fue un robo, sino una colaboración desigual donde Franklin no recibió el crédito que merecía.

## El Legado de una Científica Olvidada

Hoy, Rosalind Franklin es finalmente reconocida. Hay premios, becas, edificios, calles y hasta un rover en Marte que llevan su nombre. La Real Sociedad estableció el Premio Rosalind Franklin en 2003. Una universidad en Estados Unidos lleva su nombre. Su imagen apareció en una moneda británica en 2020.

Pero el reconocimiento llegó demasiado tarde para la mujer que dedicó su vida a la ciencia.

Franklin publicó 19 artículos sobre carbones, 5 sobre ADN y 21 sobre virus. Su trabajo sentó las bases para la biología molecular, la virología estructural y la ciencia de materiales. Sin su Foto 51 y sus meticulosas mediciones, Watson y Crick habrían tardado años más en descubrir la doble hélice.

Su hermana Jenifer dijo: "Ella se veía a sí misma como una científica, no como una mujer científica. Y tampoco estaba en su misión allanarle el camino a otras mujeres. La idea de convertirse en un icono feminista habría sido muy extraña para ella".

"Pero estamos encantados", añadió, "de que se haya convertido en una inspiración para que otras mujeres quieran ser científicas".

En su lápida en el cementerio de Willesden, Londres, está escrito:

"CIENTÍFICA
SUS INVESTIGACIONES Y DESCUBRIMIENTOS SOBRE
VIRUS SIGUEN SIENDO DE BENEFICIO DURADERO
PARA LA HUMANIDAD"

No menciona el ADN. Pero debería.

Rosalind Franklin murió sin saber que había cambiado el mundo. Murió sin saber que su trabajo había abierto las puertas a la genética moderna, a la medicina personalizada, a la comprensión de la vida misma.

Murió sin saber que, setenta años después, sería recordada no como la "dama oscura del ADN" sino como lo que realmente fue: una de las científicas más brillantes del siglo XX.

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